Días después
Kagome lee un libro (agradecía a su padre le haya enseñado, él aprendió de niño en una escuelita rural) que le pareció bastante intrigante, lo tomó sin permiso de la biblioteca del lord, no entendía un cacaguate de lo que quería dar a entender el idiota que escribió aquel libro con una de sus frases. Hamlet, le gustaba el libro pero algunos términos eran difíciles de entender para ella.
La lectura de la joven es interrumpida, su madre necesitaba le ayudara en los quehaceres, habían muchas cosas por hacer en ésa enorme casa, el señor Jaken anunció la llegada de más ayuda. La joven guardó el hurtado libro en su delantal y fue a hacer lo que le mandaban.
Arriba, en las habitaciones, Kikyo entró al cuarto del joven Taisho, Inuyasha. Debía recoger la ropa sucia. En éso estaba cuando él irrumpió como caballo lanzando el chaleco y la camisa sobre la cama, las botas a un rincón, estaba por quitarse el pantalón cuando escuchó una exclamación. La muchacha del servicio lo miraba horrorizada y ruborizada. Él sonrió, Inuyasha era un casanova, amaba llamar la atención de las damas, aunque ésta fuera una... simple empleada, la escurridiza empleada de ojos marrón. Kikyo caminó hasta él lentamente. El joven sintió electricidad recorrerle el cuerpo entero, esperaba éso de una mujer como ella, seguramente era una fiera en la cama, ella pertenecía al último estrato de la sociedad después de todo, era de esperarse que se entregara así como así a un hombre de su posición.
Kikyo pasó de largo ignorando al semi desnudo caballero, levantó las botas y les colocó correctamente, recogió la ropa de la cama y la puso en su brazo junto a las otras, fue hasta la salida y con esos ojos mordaces que tenia lo miró.
-Vendré luego por lo que falte de ropa su excelencia- refiriéndose a su pantalón. Cerró la puerta.
Inuyasha pestañea extrañado, ¿Acaso lo había ignorado?
Frunció el ceño molesto, resoplo antes de tirarse en la cama.
-Ella se lo pierde- menciona en voz alta -No me gustan pobretonas...
Al otro lado de la puerta, kikyo sonríe, con que sí...
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Sesshomaru pidió a algunos colonos su ayuda en la casa grande. Sango, Ayame y Akitoki fueron algunos de los nuevos empleados en la casa. El padre y hermano de la castaña también fueron contratados. Al menos ahora, los puestos estaban cubiertos. Debía avisarle a su padre de lo sucedido, se encontraba en su estudio escribiendo la carta cuando llamaron a la puerta.
-Pasen- autoriza.
-Su té su señoría- dijo Kagome con la bandeja en las manos -El señor Jaken está ocupado con los nuevos empleados y me pidió lo trajera, también galletas y boyos- sonrió.
En los días que ella llevaba allí se habían cruzado muy poco, Taisho aveces le observaba desde su ventana escabullirse al bosque o al jardín y quedarse sentada viendo el cielo o le pillaba junto a Jaken aprendiendo alguna cosa. Le gustaba verla, contemplar su esfuerzo.
-Déjalos en ésa mesa- ordena apuntando a la pequeña mesita frente al ventanal.
-Sí- se apresuró a colocar todo como Jaken le había enseñado.
Sesshomaru la mira, el té, la comida y los cubiertos eran colocados con cuidado por ella. Recordó tener algo que le pertenecía, se puso de pie, fue hasta uno de los cajones de un enorme y elegante mueble de madera fina, sacó el vestido de la joven, se lo entregó, estaba cosido y limpio.
Ella lo miró extrañada, creyó aquella prenda perdida. La tomó con cuidado de no rozar por accidente las manos del noble.
-Gracias su excelencia- reverencio, Sesshomaru debía admitir que ahora le salia mucho mejor. No sabía de sus prácticas en la noche frente al espejo.
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Libro De One-shots (Sesshome Y Otras Parejas)
De TodoLibro de oneshots... ^-^ Portada por: MarielTaisho gracias amiga ♡ N# 466 12/marzo/2018 (de todo) (Los personajes de Inuyasha le pertenecen enteramente a Rumiko sensei)
