Paraíso 4

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(Primero que nada una disculpa por no actualizar ayer ^-^)

-Debo haber muerto- musito -Porque hay un ángel viéndome...- sonrió. 

Sesshomaru se sintió extraño ante el comentario de la mujer, debía ser la morfina lo que la tenía confundida. 

-Kagome- Inuyasha se acercó aliviado de verla despierta -¿Estás bien?

El periodista los observó, hubiera podido irse, pero le intrigaba el caso que el tal Inuyasha le planteó mientras esperaban por noticias de la descuidada fémina.

Investigaria el secuestro de Kikyo Mikon. 

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Hogar de Naraku Spider

Naraku se observa frente al espejo, buscando algo en el reflejo, quizas el lugar donde quedaron sus dias felices, dias en los que el sol brillaba, dias en los que todo era perfecto, dias en los que su hija estaba con ellos y su esposa rebosaba felicidad y no locura.

¿Verán los demás sus demonios internos? ¿Verán sus infiernos? Notarán su cansancio, su dolor...

Cerró los ojos y suspiró antes de buscar su rasuradora, comenzó con las tareas diarias, no podía permitirse estar perdiendo el tiempo. En cuanto se enjuago el rostro salió del baño para ponerse el traje, paró en seco, su esposa lo esperaba sentada en la cama con un pequeño bulto en los brazos, le acunaba y mecia.

No de nuevo, no otra vez, no otra crisis, no hoy. Estaba tan cansado.

Se acercó a ella, le observó antes de agacharse, posó sus manos en los brazos de su esposa.

-Midoriko...- llamó.

-Shhhh- soltó -Naraku, no hagas ruido... la pequeña Lin duerme- susurró.

El esposo agachó la mirada destrozado, se odiaba a sí mismo por no haber podido proteger a su familia, odiaba no haber podido encontrar a su bebé ni curado la depresión de su esposa, ella cada vez se hundía en las arenas del delirio, él no podía hacer nada, era terrible, desgarrador. Un par de lágrimas se le escaparon. Contuvo todo su dolor para levantar la vista y sonreirle a la pelinegra, ella le devolvió el gesto.

-¿Qué tal si dejamos a Lin durmiendo en su cuna?- acaricia el rostro de la mujer. La amaba tanto, por éso su inmenso dolor de verla así -Así me acompañas a desayunar...

-Claro cariño- contesta muy animada.

Él le ayuda a ponerse de pie e ir hasta el cuarto de su niña. Todo estaba como ése fatídico día. Día en que su hija desapareció de su cuna, sin ningún rastro. Contuvo las ganas de llorar nuevamente, tragó grueso y, a pesar de el nudo en su estómago, entró a la pieza ayudando a Midoriko. Ella acomodó el bulto de mantas en la cuna con tanto amor y cuidado que a Naraku se le partió el alma de nuevo.

Cuando la mantita que cubría a las demás se abrió, ella notó que lo que sostenía no era más que un bulto. Se puso histérica, comenzó a gritar y buscar a su bebé. Su esposo trató de detenerla, calmarla. Fue en vano, corrió a si habitación, sacó unas tijeras del armario, se las clavó en la mano. Spider estaba atónito, se apresuró a socorrerla mientras ella llora, la llevó afuera sin importarle llevar nada más que sus calzoncillos de manga larga y la camiseta de centro.

Condujo como loco hasta llegar al hospital.

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Ciudad Juárez, frontera con Estados Unidos

El auto de los militares seguían de cerca su objetivo, no querían perderlo, Koga conducía muy bien, sus ojos no se despegarian de ése camión por nada del mundo. Estaban tan cerca de la frontera, muy muy cerca. Ya había llamado a los agentes fronterizos, les dejarían pasar, era una importante y delicada operación, bastante importante. Varios agentes estaban encubiertos y otros de centinelas para evitar cualquier fuga en la caseta por alguna sospecha.

Libro De One-shots  (Sesshome Y Otras Parejas)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora