LAUREN HOUSTON WEST
-¿Estás segura de que quieres ir?-Preguntó mi padre por décima octava vez en la noche. Puse los ojos en blanco y suspire pesadamente -Aun estas a tiempo de decirle a Luis que te lleve directamente a casa.
Reí por sus nervios.
Sí, señores y señoras estaba viviendo en la casa de mi padre, es una historia muy larga, pero se la resumiré.
Después que prácticamente quede inconsciente -Un día que habíamos salido para conocernos mejor-. Me desmaye en plena calle. Resulta que según él doctor "Tenía problema alimenticio" y era de vital importancia que alguien se hiciese a cargo de mi.
Al principio me negué rotundamente, pero no pude negarme mucho debido a su insistencia termine mudándome "Hasta que estuviese recuperada" con mi padre. Eso termino siendo algunos meses y cuando me quise ir, se había negado rotundamente diciendo:
<<Todo lo que tengo te pertenece ¿Para que te vas a ir, si algún día como quiera vas a volver y heredar todo?>>
Después de eso comenzaron a salir la noticia de que la hija perdida de John Houston había aparecido-Después de todo la prensa amarillista no sabia que inventar- y ahora era reconocida por los medios y me veía en vuelta siempre en escándalos.
Suspire.
-Estaré bien...- agregue para que se calmara -Papá.
Sonrió mostrando los dientes y asiente. Sin mencionar nada mas del tema.
***
Luis él chofer de papá me abre la puerta del vehículo para que baje y papá envuelve su brazo izquierdo con el mío y me regala una sonrisa.
-Estas muy linda.-Miro mi vestido rojo ajustado y tiro de mi pelo hacia atrás para cubrir un poco la parte desnuda de la espalda. -Te pareces tanto a ella...Tu madre estaría muy orgullosa de ti.
Mis ojos se llenaron de lágrimas y sonreí sin mostrar los dientes.
-¿Tu crees?-Pregunte de igual modo.
-Estoy seguro.-Me dio un beso en la frente y comenzamos a caminar dando por terminada la conversación.
El lugar era asombroso. La mansión era blanca y tenía luces por los lados haciendo ver que la navidad casi se acercaba. Había algunas personas caminando por él césped elegantemente y con copas de champán en las manos. Algunos que otro periodista tirando foto y por último, pero no menos importantes; camareros entregando las bebidas.
Papá me llevo a la entrada sujetando mi brazo con cariño. Los periodistas que estaba en la entrada giraron sus cámaras hacia nuestros rostro y comenzaron a bombardear a mi padre con preguntas y quise poner los ojos en blanco por su insistencia.
-¿Algo que los quieras contar de su hija señor, Houston? ¿De dónde es? ¿Dónde estaba?
Ningunas de ella siendo contestadas por mi padre y los flashes casi me ciega sino es por él hombres que se puso delante de nosotros y comenzó a dispersar a los reporteros.
En el recibidor de la entrada nos recibe un señor muy elegante y nos permite adentrarnos a está y casi me sentí segura -Si no fuesen por la atención que recibimos nada mas entrar- Algunas mujeres comenzaron a murmurar y alguno que otro hombre comenzaron a mirar mis piernas de forma pervertida.
Mostré una de mis mejores sonrisa y voltee haber a mi padre que me miraba con una ceja alzada y con una sonrisa en los labios.
-¿Qué?-Pregunte. Se encogió de hombres y negó con cabeza.
-Ven, te presentare a algunos socios.- Asentí. Caminamos hacia un grupo de hombres. Mi padre se aclaro la garganta y todo voltearon a mirarnos.
-Buenas noches, caballero...- Mi padre saludo amablemente -Le presentó a mi hija.
-Lauren Houston- Interrumpí a papá -Un gusto- Agregue.
Una sonrisa se plasmó en los labios de todo y me sentí mas confiada.
Todos asintieron y un chico de unos 27 años agrego.
-El placer es nuestro.-Murmuro, para luego tomar mi mano y dejar un beso en él dorso de esta. Dejándome totalmente extraña por su acto de caballerosidad.
Mi papá en seguida comenzó a hablar del trabajo con algunos de ellos y él chico de antes se volvió acerca. Mirándome con esos ojos verdes, el cabello rubio despeinado y una sonrisa de lado.
-Que bonita que eres, Lauren.- Menciono haciéndome sonrojar de repente.
-Gracias.- Murmuré sintiéndome estúpida por él sonrojo de hace un momento.
Una música clásica comenzó a sonar por él salón. Algunas parejas comenzaron a bailar y me quede observando.
-¿Me concedes este baile?- Pregunta. Miro a papá y este me devuelve la mirada asistiendo.
-Claro- Acepto.
Este nos dirige al salón y comienzo a sentir la mirada de todos puesta en nosotros.
Comenzamos a bailar de forma lenta y agrego para no hacer de este baile incomodo, ya que odiaba con todas mis fuerzas el silencio.
-¿No se cansan de mirarnos?-pregunte.
-No, creo que somos su centro de atracción del momento-
Sonrió sin mostrar los dientes.-¿No crees que es algo extraños estar bailando con alguien si saber su nombre?-Insistí.
Su mano se posa en la parte desnuda de mi espalda y me atrae mas él para susurrarme al oído.
-Me llaman Rey-Me río sintiéndome incomoda con la mano que poso en la parte donde muestro mi piel.
-¿Es en serio?
-No. Solo quería verte reír.
-Mi nombre es,- Se acerca un poco más a mi. -Maxi...
Su palabras nunca fueron terminada porque es separado de un fuerte empujón y un puñetazo que lo tira al suelo.
-¿Pero qué mier..?- Mi frase nunca es terminada porque me quedo petrificada viendo esos ojos azules que me miran como si lo hubiese traicionado.
Aquellos ojos que me hacían fantasear y perder la cabeza completamente.
-¡¿Quién coños te crees que eres para tomarla de ese modo, hijo de puta?!- La misma voz que estaba acostumbrada a escuchar enfadada, se escucho fuerte y clara porque de repente ya no había música alrededor.
-¿Y tu quien eres?- La voz del otro se escucho calmada. Pero me daba cuenta como los nervios de su voz se iban notando a medida que se acercaba a Alexander para enfrentarlo.
Y algo me decía que esto iba a terminar mal, si no detenía a Alexander a tiempo.
-Alex...-Murmuré encontrando mi voz por primera vez.
Alexander volteo él rostro donde estaba y su mirada azul solo mostraba enojo y resentimiento hacia mi.
Intente encontrar mi voz por segunda vez, porque no dejaban de vernos con sorpresa, papá se intento acerca y hable rápido antes de que llegará el arrepentimiento a mi.
-Vamos.- Lo vi asentir con amargura antes de que tomara mi mano y nos sacará de esa casa.