La Llegada De Hailey

9.2K 693 99
                                        

Oliver...

- Oliver... - estoy en el mundo de los sueños y escucho que alguien me llama - Oliver.

- mmmmm - que molesto, y más, cuando estoy soñando con los pechos de mi sexy rubia.

- ¡Oliver! - despierto de golpe, y compréndo que es Alex quien me llama.

- ya, ya estoy despierto, ¿que pasa cariño? - enciendo la lámpara sobre mi mesa de noche, veo que son las 2:30 am, ojalá no sea un antojo de Alex, porque me levanto con ella a comer hamburguesa, la miro y noto, que está semidentada recostada en el espaldar de la cama acariciando su vientre.

- no te vayas a descontrolar - ¿que? Si me dice eso, obvio me voy a descontrolar, frunzo mi entrecejo y la miro, no se a que se refiere - creo que... Nuestra bebé ya quiere nacer - abro tanto los ojos que los siento pegados a mi frente, pego un brinco tan violento, que me golpeó la frente con la mesita de noche y caigo como idiota de la cama.

- ¡puta mierrrdaaa! - paso una de mis manos por el sitio donde me golpee.

- ¿Estas bien? - escucho a Alex respirar fuerte.

- si, si estoy bien - me levanto como resorte y pongo sobre mi cuerpo lo primero que encuentro, trastabillando - bien, vamo a calmarno - miro a Alex haciendo gestos de dolor - no nos vamos a alterar, ni a estresar, nada de nervios, no quiero que te estréses, relájate, respira, cuenta hasta diez, nada de nervios.

- ¡Oliver! - me riñe - ya entendí ¿si? Cálmate tu - me dice.

- no, Cálmate tu, yo estoy tranquilo, muy tranquilo, demasiado tranquilo, no estoy nervioso Mírame - pongo mis manos frente a ella e involuntariamente tiemblan - ¿lo ves? Tranquila, no pasa nada - Alex tuerce los ojos, yo por mi parte tomo mi teléfono, en el estado en que estoy no puedo conducir, mínimo me estrello y nos matamos, así que decido llamar a David, a los tres tonos contesta.

- ¿que mierda quieres Anderson? - su voz suena adormilada.

- David - se que mi voz se escucha temblorosa - necesito tu ayuda.

- ¿que? ¿Me llamas a las casi tres de la mañana por ayuda? Dejame adivinar - se queda en silencio unos segundos - ya sé, ¿tienes la andropausia y no se te para?

- ¡NO SEAS IDIOTA DAVID, ESTO ES EN SERIO!

- ¿que mierda quieres entonces?

- mi hija ya viene en camino y necesito tu ayuda.

- ¿que? ¿Para hacerla no pediste ayuda, y para que nazca si?

- te mereces una puta patada en el culo por idiota David.

- está bien - suspira - en cinco minutos estoy en tu casa.

- ¡YA SABES IDIOTA CINCO MINUTOS SON...

- ¡YA SE, CINCO MINUTOS! ¡Y NO ME GRITES!

- ¡NO TE ESTOY GRITANDO!

- ¡SI ME ESTAS GRITANDO IDIOTA!

- ¡DAVID, MUEVE TU PUTO CULO RÁPIDO!

- ¡YA LO ESTOY MOVIENDO!

- ¡Oliver! - la voz de Alex me saca de mi pacífica charla con David - ¿ya terminaste tu conversación, de vieja histérica con David? ¡Estoy a punto de parir Oliver! - ¡puta mierda! Necesito las llaves del auto, me muevo rápido por toda la habitación, tomo el bolso con las cosas de mi hija y Alex, sigo buscando las llaves y nada no aparecen.

- ¡puta mierda! ¿Donde están? - no las encuentro.

- ¿que buscas? - Alex ya suena angustiada también.

Nosotros Somos Los Anderson Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora