Kirishima miró a Bakugou, que se había dado cuenta de que su amigo había descubierto su dibujo. Se sostuvieron la mirada durante algunos segundos sin decir nada: Bakugou con el cejo fruncido y una mirada tensa, como si estuviese a punto de saltar para atacar a su contrincante; y Kirishima, preso en un caos de sentimientos contradictorios, en los que se entremezclaban la alegría y la excitación, el miedo y el amor y, sobre todos ellos, el deseo.
Kirishima avanzó hacia la cama donde estaba sentado Bakugou y, en unos segundos, se sentó sobre las piernas del muchacho, quedando a escasos centímetros de su cuerpo y sus labios. Bakugou no se movió.
-Recházame-le gritó Kirishima en un ataque de ansiedad, con el ceño fruncido y los ojos inyectados en sangre-vamos, Bakugou, recházame, pégame o acéptame, porque ya no lo puedo soportar más. Esta tensión que siento por dentro, estas ansias de llorar o reír o todo a la vez me están matando. Dime que no me quieres, y lo olvidaré todo-le gritó, cogiendo a su amigo por las muñecas y tumbándolo en la cama.
El rostro de Bakugou permanecía inalterable, solo enturbiado por un velo grisáceo que pareció depositarse, levemente, y por unos instantes, en el líquido de sus ojos. No había forma de desentrañar qué era lo que estaba penando Bakugou y era, precisamente eso, lo que más molestaba e inquietaba a Kirishima, que le sostenía la mirada con firmeza, intentando forzar a su amigo a que hablase.
-¡Vamos!-chilló desesperado Kirishima, acercándose a la boca de Bakugo, sintiendo el deseo ardiente de morder sus labios y sentir su lengua de nuevo, sus manos explorando sus cuerpos sin pudor.
El chico rubio siguió sin moverse, mirando a Kirishima que estaba a punto de echarse a llorar en un ataque de pánico. Las lágrimas enturbiaban la vista del pelirrojo, por lo que soltó una de las muñecas de Bakugou para enjuagarse las lágrimas que ya empezaban a recorrer de nuevo su rostro.
« ¿Qué me pasa? Yo antes nunca lloraba. Bakugou va a pensar que soy un imbécil.» De repente, Kirishima sintió que perdía el equilibrio y que su cuerpo se estrellaba contra el de su amigo de golpe, sintiendo el calor de su pecho junto al suyo.
-No puedo contestarte a eso Kirishima-la voz de Bakugou temblaba. No parecía su voz, sino que daba la impresión de provenir de un lugar muy lejano y distante, como si la realidad y la imaginación se hubiesen transmutado, y ahora intercambiasen los papeles, en un juego absurdo y sin sentido.
Bakugou había girado la cabeza, rompiendo el contacto visual con el chico pelirrojo, y ahora fijaba su atención a la ventana de su habitación, por la que entraba el color incendiario de la tarde.
«Parece como si la tarde se quemase. Parece como si ambos nos estuviésemos quemando en alguna parte de nuestro ser» pensó Bakugou por un instante. Una leve melancolía pareció apoderarse de su conciencia, acompañada de una especie de relajamiento muscular poco usual. Se sentía laxo, desprotegido y confuso ante un torbellino de sentimientos que le revolvían el cuerpo y que no sabía cómo interpretar.
«Dejarme llevar, eso es lo que siempre hago», sus pensamientos se entremezclaban entre sí, en un entramado eterno, del que no sabía salir sin ayuda, pero que tampoco quería ignorar del todo, porque sentir a su amigo a su lado, su calor tibio en una suerte de abrazo, le proporcionaba un placer distinto al que había experimentado hasta el momento.
-Entonces, ¿por qué me besaste?-las palabras de Kirishima fueron como una bofetada en pleno rostro de Bakugou, que salió de su ensimismamiento para quedarse mirando a su amigo que imploraba una respuesta. El aire parecía morir en algún punto de la atmósfera de la habitación y negarse a entrar en las fosas nasales del chico, porque este respiraba de forma agitada y entrecortada, limpiándose las lágrimas del rostro cuando estas hacían ya imposible establecer el contacto visual con el chico rubio.
Las lágrimas habían ido cesando poco a poco, pero aún tenía los lagrimales enrojecidos y un dolor incontrolable en las sienes. Kirishima necesitaba una respuesta rápida. Una respuesta que, desafortunadamente, Bakogou no podía darle.
-Cuando llevas toda la vida saltándote las normas, a veces, saltar una más puede dar miedo...-la voz de Bakugou era ronca, y pareció quebrarse un instante al final, para luego recuperar su habitual dureza.
Con un movimiento brusco, Bakugou se deshizo del abrazo de su amigo y, sin ninguna contemplación, le sacó a puntapiés de su dormitorio, cerrando la puerta en sus narices, sin dejarle tiempo a responder, porque Bakugou no necesitaba que Kirishima le respondiese. No quería ni que lo intentase. Porque si escuchaba una palabra más de él, Bakogou, el chico de fuego, el chico que llegaría a ser el héroe número uno y superaría a All Might y a Deku, el chico que nunca tenía miedo de nada ni de nadie y hacía lo que quería, rompería a llorar por primera vez en mucho tiempo.
ESTÁS LEYENDO
Y no saber nada [kiribaku]
Fiksi PenggemarDespués de que la Liga de Villanos consiguiese secuestrar con éxito al joven Bakugou, y su rescate a manos de sus amigos y compañeros de la U.A, Kirishima empieza a notar cómo algo extraño le está sucediendo. ¿Qué significan esos sentimientos que es...
![Y no saber nada [kiribaku]](https://img.wattpad.com/cover/152250341-64-k320541.jpg)