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Nota #3

Por favor, Hee.... no dejes de sonreír.

Verte triste me ha roto el corazón, ¿sabes?

Por favor... sólo... sólo sonríeme.


— Hee, mi niña... —Hee había llegado de la fundación con los ojos rojos e hinchados.

Taehyung estaba en el hanok ya que ahora incluso dormía allí desde hacía dos semanas. Por decisión propia simplemente había llegado una noche como de costumbre con sus heridas ardiendo, con el alma destrozada y la dignidad aporreada y había decidido que se quedaría con la abuela y Hee un tiempo indefinido.

Hee no se atrevió a decirle que no y la abuela mucho menos así que ahora, luego de casi dos mes de haber conocido al castaño de forma accidental, él realmente había pasado a formar parte de sus vidas.

Taehyung se levantó de la mesa y dejó su almuerzo a medias para ir hasta donde estaba ella —¿Te sucedió algo?

A esas alturas, Taehyung conocía más de las dos mujeres que ellas de él y por eso sabía que Hee tenía una fundación y en qué se basaba la misma, pero también sabía que ella siempre volvía alegre y sonriente del trabajo; por eso era extraño verla quebrada de esa forma.

Era la primera vez que Taehyung veía que la sonrisa se le disipaba de los labios y le dolió.

— Abuela... yo... no voy a comer —dijo pasándose una mano por la nariz para deshacerse de los restos de lágrimas que se habían plantado allí.

— Pero hija, ¿qué pasa? —preguntó muy preocupada la señora mientras veía como Hee caminaba directo a su habitación ante la mirada angustiada de Taehyung quien no sabía qué hacer.

Hee sonrió levemente al ver que Tae tenía la comisura del labio llena de salsa y luego musitó débilmente todo lo que la abuela necesitaba para entender.

— Jungkook...

Y dio un portazo leve que Taehyung sintió como un fuerte golpe a su pecho y a su corazón.

¿Quién era Jungkook y por qué Hee lloraba por él?

A eso de las ocho de la noche fue que Hee se despertó del letargo en el que se encontraba, ese día luego de descubrir que Jungkook había sido hospitalizado de emergencia debido a su condición, había perdido los estribos y la estabilidad emocional que siempre conservaba.

Hee adoraba con toda su alma a Jungkook. Era el humano al que más quería en toda la existencia de la raza humana y por eso verlo sufrir la destruía por completo.

— ¿Quién es? —preguntó levemente en medio de la oscuridad de su habitación cuando escuchó unos leves "toc, toc" en su puerta.

Nadie respondió.

El sonido de algo arrastrándose por el suelo llamó la atención de Hee y la obligó a levantarse de la cama y a arrastrar los pies hasta la puerta. Delante de ella y colocado cuidadosamente en el suelo sobre una pequeña mesa de madera del tamaño de un tablero de computadora, estaba un cuenco de color verde oliva de sopa humeante y al lado de este una flor amarilla hecha de papel.

Amarilla pollito y torpemente hecha.

— ¿Abuela? —preguntó Hee cuando notó que la anciana estaba pasando por allí con unas zanahorias en las manos de camino a la cocina.

— Me pidió papel de cartón y se lo di, ¿sabías que no sabe usar una tableta electrònica? Tuve que buscarle videos en internet para que supiera como hacer esa flor.

Hee se llevó una mano al rostro mientras sonreía levemente a pesar del dolor de cabeza que tenía y luego miró la sopa con curiosidad.

— Esa sí la hice yo pero él puso la mesita allí —dijo la abuela encogiéndose de hombros —Ahora mismo está mirando las flores del jardín, te la ha hecho de papel porque le dije que no te gustaba que arrancaran las naturales.

— Pero es de noche, ¿no tiene frío ahí afuera?

La abuela volvió a encogerse de hombros y siguió su camino.

Hee dejó la mesa sobre su cama y salió hacia el jardín abrigándose así misma con su kimono, encontró la silueta de Taehyung entre los arbustos de rosas los cuales admiraba entretenidamente en silencio.

— ¿Te estás comunicando con ellas? —preguntó divertida mientras se sentaba en el césped a un lado del castaño.

— Les estoy pidiendo explicaciones —dijo sin mirar a Hee.

Su voz sonó más gruesa de lo habitual.

— ¿Sí? —Hee clavó la mirada en una de las rosas —¿Qué tipo de explicaciones?

Taehyung guardó silencio y luego soltó un largo suspiro, estiró sus brazos hasta el cielo con expresión cansada y luego clavó su mirada en el rostro de Hee.

— ¿Qué pasa? —preguntó la chica.

Pero antes de que pudiera formular otra pregunta o sentirse intimidada por la profunda mirada del castaño, los labios del chico se posaron sobre su mejilla en un corto y torpe beso.

— ¡Auch, eso duele Hee!

Hee reaccionó instantáneamente dándole un manotazo en la cabeza.

— ¿Qué has hecho? —preguntó ella con los ojos abiertos como platos y las mejillas coloradas.

Nunca antes un humano había hecho eso.

¿Qué neurona tenía dañada Kim Taehyung?

Yo sólo quería... eh —Titubeó un poco —¿Sabes cuando tienes frío y quieres un beso en la mejilla? Creí que tenías frío.

— Con la sopa bastaba Taehyung. ¿Es por eso que siempre tienes un golpe? ¿Por andar besando a personas por ahí? —Hee no quería sonar cruel ni nada por el estilo pero el comentario le sentó mal a Taehyung.

El castaño bajó la mirada hacia el césped y comenzó a arrancar pequeñas hojas del mismo en silencio.

— Yo sólo quería explicaciones y las rosas no pueden dármelas —dijo con tristeza ignorando el comentario anterior de la chica.

Hee sabía que sus palabras habían sido erróneas y por eso quiso disculparse pero en lugar de ello prefirió acariciarle el cabello al chico suavemente.

Una corriente eléctrica le recorrió el brazo hasta llegar a su pecho y producirle una leve taquicardia cuya causa no supo reconocer al momento.

— ¿De qué quieres explicaciones?

Tae levantó la mirada y su rostro le pareció el más encantador y triste a la vez a la de cabellos dorados que ahora retiraba su mano lentamente de su cabeza.

— Hee... ¿Quién es Jungkook y por qué te hace llorar?

Un silencio incómodo se instaló entre ambos hasta que ya los labios temblorosos de Taehyung a causa de la desesperación hicieron hablar a Hee.

Creo que ya sabes muchas cosas de mí, Taehyung. Por ahora, Jungkook es algo que está fuera de tu alcance... —dijo desviando la mirada otra vez a las rosas.

Taehyung asintió lentamente en silencio mientras sentía como su corazón sufría de pequeñas rupturas silenciosas en sus paredes. Quería saber por qué Hee lloraba, por qué tenía sus bonitos ojos almendra llenos de lágrimas.

Pero dime, Kim Taehyung —dijo la chica captando de nuevo su atención.

Las mejillas del castaño se volvieron carmesí cuando notaron el perfecto y hermoso rostro de Hee bajo la luz de la noche mirándolo directamente.

— ¿Cuándo será que yo pueda saber más de ti? —y la pregunta urgida quedó suspendida en el aire ante un Taehyung que no sabía ni por donde empezar su corta pero dolorosa historia.

eden → park jiminHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora