Guardé los sándwiches en la mochila frente a su atenta mirada. No se separaba de mí y era gracioso.
—Son por si acaso, lo único que siempre quiere es agua
Salí de la casa caminando por aquel conocido sendero. El aire tenía ese delicioso aroma difícil de describir y que sólo en el campo se podía percibir. Las aves trinaban en las copas de los árboles, el sol brillaba el las hojas y traspasaba por las ramas.
Me detuve a la distancia perfecta para observarla. Estaba arrodillada frente al árbol, el mismo árbol que había visitado durante años. Un año después de que sucediera todo aquel lío en el que casi moríamos me contó del porqué hacía aquello, solía decir en voz alta lo que le acongojaba, como si al hacerlo dejara de pesarle tanto. Como si desahogarse frente a él le sirviera de terapia psicológica.
Esa fue la ultima vez que la ví hacerlo, el día que cumplió veintiún años.
Había continuado con las visitas al psicólogo para tratar su trastorno por evitación, depresión y ansiedad, había mejorado notablemente. Saber de ello me hizo comprender muchas cosas del pasado. Los demás también habíamos asistido a terapia, pero ninguno se había extendido como Taylor. Debía tomar ansiolíticos y antidepresivos.
La admiraba por haber sido fuerte, no cualquiera habría sido capaz de soportar tantas emociones, aunque al final le habían hecho daño, pero no se rendía, siempre intentaba superarse.
Me intrigó verla así de nuevo. Se puso de pie y se abrazó al enorme árbol. Me acerqué y me abracé a ella.
—¿Todo bien?
—Todo bien
Respondió.
—¿Segura que no pasa nada?
—Estoy segura. Es sólo que hay cosas que se vuelven costumbre, como venir siempre a éste árbol
—¿Entonces no hay nada que te preocupe?
—¿A parte de que mis padres están viejos y yo soy muy joven, porque mientras ellos tienen 76 y 75 años, yo a penas tengo veintitrés...? No, a parte de eso no hay nada más que me preocupe
—¿Te preocupa quedarte sin ellos?
—Más de lo que te imaginas
—No estarás sola. Tienes hermanos que te quieren y te cuidan, una sobrina mayor que de preocupa por ti, y Emma, y a mí, nunca estarás sola. Además, a los abuelos les queda mucha vida por delante
—Lo sé, sólo me preocupo por nada
—No es por nada
No respondió, sólo me apartó, me miró un segundo y miró hacia arriba, a las ramas del árbol, la brisa las mecía suavemente.
—Abrazalo
De inmediato volví mi vista a ella.
—Abrazalo
Volvió a decir, tenía esa mirada soñadora, tenía ese brillo especial, como si el momento lo fuera. Me abracé al tronco del árbol y sentí el suave movimiento que tenía cuando sus ramas eran sopladas por el viento.
Sonreí con mi mejilla pegada al árbol, era una sensación extraña, pero agradable. Taylor cambió de lugar y se paró donde pudiera ver mi rostro, me sonrió, sacó su teléfono y me fotografió.
—Ésta quedará muy bonita junto a todas las demás
—Nos hemos vuelto obsesionadas con las fotos
—Capturan momentos especiales
—Contigo todo el tiempo es estar en un momento especial
Apartó la mirada y una leve sonrisa apareció en sus labios.
ESTÁS LEYENDO
The Gryffin's Sins
Roman pour AdolescentsDespués de luchar contra sus propios demonios y aceptar su amor por Scarlett. Taylor Griffin sabe dos cosas. La primera: está enamorada de la hija de Lily. La segunda: Lily es capaz de cometer homicidio y está segura que irá a por ella. Todo debi...
