Capítulo 8

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Estoy en mitad del parking del teatro

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Estoy en mitad del parking del teatro. Estoy asustada, mi cabeza es un torbellino de emociones y aun así... Oigo pasos a mi espalda, me doy la vuelta y veo cómo Maddie se acerca corriendo, no dice nada, sólo me abraza. Le devuelvo el abrazo. Me separo y la miro.

― Mi padre ha tenido un accidente y está grave.

― Lo siento mucho, joder, no sé qué decir. ¿Quieres hablar?

― No, Maddie, no quiero hablar, lo único que quiero es estar sola...

― Jill, creo que es normal, es decir, tu padre y tú nunca... tú nunca...

― Maddie, ve dentro, disfruta del concierto, yo estaré aquí o en el camerino. No pongas esa cara, ya te he dicho que no quiero hablar.

Maddie asiente, se dirige al teatro y yo me siento en el suelo. Me mira un par de veces preocupada, pero sabe que soy una cabezota y entra. Respiro hondo y me tumbo en el suelo, no se ven muchas estrellas por culpa de las farolas, cierro los ojos e intento ordenar mi cabeza. Todavía con los ojos cerrados noto que alguien tapa la luz de la farola, abro los ojos y me siento.

― ¿Qué? ― pregunto con dureza.

― Maddie nos ha dicho que quieres estar sola...

― ¿Entonces qué haces aquí? ― le corto rápidamente.

― Venía a traerte el móvil. Mira, no sé lo que ha pasado, pero creo que a veces pensar mucho no es la solución – dice Tom poniéndose de cuclillas delante de mí. Cojo el móvil y él se levanta ―. Toma, las llaves del autobús, por si quieres, no sé ir al baño o beber algo.

― Gracias ― le digo cogiendo las llaves que me ofrece. Me sonríe, me da una palmadita en la cabeza y se aleja. Me vuelvo a tumbar. Si antes era difícil ordenar mi cabeza ahora que Tom se ha colado en ella lo es todavía más.

Suspiro y me siento de nuevo, ahí es cuando soy consciente de que el concierto ha comenzado. Desbloqueo el teléfono, pero no hay ni llamadas ni mensajes. Me fijo en las llaves del autobús y un amago de sonrisa aparece en mis labios. Me pongo en pie, recojo las llaves y el móvil del suelo y me dirijo al autobús.

Enciendo la luz y dejo el móvil y las llaves en el sofá. Voy directamente a la cocina, saco un vaso y me sirvo una copa de whisky. Me lo bebo de un trago, me sirvo otra y guardo la botella. Sé muy bien que emborracharme no va a solucionar nada. Cojo el vaso y me siento en el sofá. Me obligo a pensar en mi padre, nuestra relación no es ni buena ni mala, es inexistente. No le veo desde hace 15 años, desde que mi madre y él se divorciaron...

Me termino la copa, igual la estrella del rock tiene razón y debería dejar de pensar tanto. Tampoco es que esté sirviéndome de mucho, la verdad. Se abre la puerta y asoma la cabeza de Maddie.

― Hola, ya ha acabado.

― ¿Cómo ha estado? ― le pregunto mientras se sienta a mi lado.

― Bien, pero ¿tú cómo estás? ¿Alguna novedad?

TOUR BUS [COMPLETA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora