Capítulo 45

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Un mes, eso es lo que llevamos viviendo en el hotel

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Un mes, eso es lo que llevamos viviendo en el hotel. Y estoy desesperada, no tiene nada que ver que salga poco de la habitación o por que el libro vaya mal, no, si estoy desesperada es porque Zac sigue sin hablarnos.

Ese mocoso... Sé que no nos comportamos bien con él, pero no creo que sea para hacer semejante berrinche, quiero decir, lleva un mes entero sin hablarnos. Tenemos noticias suyas puesto que Martin y Oliver están en otro hotel con él y, el mayor de los Davies, se encarga de mantenernos informados o por teléfono o durante una de sus visitas.

Sam me ha ignorado y sigue mandándome noticias basura, en la última, el titular decía: Tomill: más enamorados que nunca. La noticia iba acompañada por una foto en donde se ve cómo Tom y yo estamos abrazados en un parque algo alejado del hotel y, aunque en ese instante el resto de N5, Maddie y Joe estaban a tres metros de distancia ellos no aparecen.

Si tengo que ser sincera, no sé qué me molesta más, que no respeten mi vida privada, que ignoren al resto de semejante manera o que sigan llamándonos Tomill.

De Olivia no se sabe nada, sin embargo, cada vez que salimos a dar un paseo todos juntos no puedo evitar la sensación de que alguien me está mirando, empiezo a creer que son imaginaciones mías porque nadie más lo nota.

También tengo una noticia regular, han aprobado el proyecto de Harry, pero se tiene que quedar en Alemania hasta que Beth tenga como seis meses de embarazo, pero ella le ha tranquilizado diciéndole que no va a pedir saber el sexo del bebé hasta que él llegue, así que no está todo mal. Claro está que Harry está dispuesto a mandar lo de Alemania a la mierda con tal de estar con Beth y su futuro bebé.

Siguiendo las recomendaciones de Tom, después de las ya tradicionales pesadillas, intento dormirme, rara vez lo consigo, pero siempre le despierto y empieza a hablarme de números y caigo dormida por aburrimiento. Las matemáticas me odian, yo las odio, es una bonita relación.

Técnicamente, esto debería mejorar mi humor, pero no porque mi mejor amiga sigue obligándonos a esas dobles citas durante los desayunos, pese a que ya le hemos dicho en varias ocasiones que no nos gusta madrugar. El lado bueno es que últimamente Alan, Graham y Dean llegan cuando vamos como a la mitad de la tortura y entonces todos, menos Maddie, somos algo más felices.

Y es en el comedor desayunando donde estoy ahora, Tom se encuentra a mi izquierda, Joe enfrente y Maddie al lado de éste.

― ¿Qué opinas, Jill?

Mierda, no sé qué coño estaba diciendo Maddie, ahora va a estar todo el día de un humor horrible.

Sonríe y asiente.

No, eso no funcionará, sé que me ha hecho una pregunta...

― ¿Qué más da mi opinión?

Joe y Tom aguantan la risa, saben que no estaba haciéndoles ni caso. Maddie me frunce el ceño.

TOUR BUS [COMPLETA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora