Capítulo 49

1.1K 123 249
                                        


Tom

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Tom

Jill se acaba de ir con Joe, Maddie y Martin. Joder, no salen de una y ya están en otra.

― Pobre familia ― murmura Alan.

― Me siento muy frustrado, no podemos hacer nada para ayudarles ― se queja Graham.

― Podemos estar con ellos, dándoles todo nuestro apoyo ― sugiero.

Nos quedamos en un silencio un poco incómodo hasta que Dean lo rompe.

― Bueno, yo me voy a ir al hotel, tengo que dormir la siesta.

― ¿Cuántos años tienes? ¿Tres?

― No, Alan, tengo veintiséis y, te recuerdo que mi cumpleaños es en un mes, deberías ir pensando en comprarme un regalo... Quiero una guitarra.

― Y yo quiero ser hijo único y mírame.

Graham y yo nos reímos y Dean nos mira mal.

― Me ofendéis, me voy, no puedo seguir viendo esas caras traicioneras ― Dean se levanta muy digno, pero antes de llegar a la puerta vuelve a nuestra mesa ― ¿Me acompañáis? No quiero que la poco estable ex de Tom me secuestre o me mate, no me fío de mi abuelo, en caso de que desaparezca, dudo que le dé una alimentación correcta a Ally, encima está vejete, no creo que tenga ganas de cuidar a mi bebé.

― Por última vez, es una perra, un animal, no la trates como si fuese humana, come pienso, no comida gourmet ― gruñe Graham mientras hace una seña a la camarera.

― Pues tú ya no te encargarás de Ally si me muero. Además, la quiero más que a muchos humanos.

― Y yo también la quiero más que a muchos humanos y ni siquiera es mía, pero sigue siendo una perra, Dean ― le digo, la verdad, estar discutiendo esto me parece muy absurdo teniendo en cuenta todo lo que tenemos encima.

― Vaaaale, bueno ¿me acompañáis o es que ya tenéis guitarrista sustituto y no os importa?

― Yo quiero un café ― dice Graham con una sonrisa traviesa.

― Yo también ― aseguro.

― Cabrones ― susurra Alan hacia nosotros ―. Venga estúpido niño, vamos al hotel.

― Sé que en el fondo me quieres, por eso me acompañas.

― No, te acompaño porque una de las recepcionistas está muy buena y el cambio de turno es en breve.

Ambos salen del restaurante discutiendo, después de dejar unos billetes para pagar su parte. Graham y yo negamos con la cabeza, son peores que los niños, bueno nosotros tampoco nos quedamos atrás.

― Graham, ¿podemos tomar el café luego? Quiero hacer una locura.

― ¿Vale? La cuenta, por favor ― pide Graham a la camarera que acaba de llegar con una sonrisa ― Me das miedo, pero bueno ¿qué locura vas a hacer?

TOUR BUS [COMPLETA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora