Cuando su coche decide prenderse fuego, Jill se queda tirada en mitad del desierto. Con suerte, batería y cobertura puede ponerse en contacto con Maddie que le da una solución.
N5, su banda favorita está de gira por EEUU y el padre de su amiga es el...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
― ¿Entonces?
Maddie me mira expectante, estamos en mi casa y mi amiga quiere saber, con pelos y señales, todo lo que he conseguido averiguar sobre los sentimientos de mi hermano y Graham. Los datos que he recopilado son una pequeña porción entre poco y nada. Y estás siendo generosa. Va a sonar a excusa, lo sé, pero si antes me agobiaba sólo escribiendo y manteniendo un poco mi vida social, ahora, que además tenía vida sexual, pues me estaba agobiando un poco. No me quejo, de verdad que no, pero llevar todo al día es un poco... muy... demasiado... estresante. No exagero, si me pinchan con una aguja, la parto. Y no conforme con esto, Madison me involucra es sus dramas. Todavía no sé por qué no saltas por la ventana.
― Pues a Joe no le he podido sonsacar mucho, ya sabes que está medio feliz por tener un trabajo que le encanta y medio cabreado por tener que ver a Martin, eso implica un Joe impredecible, así que estoy esperando a que la mitad cabreada disminuya.
― Vaaaaale... creo que te he entendido, no sé ni cómo, pero te he entendido. Entonces, con Joe hablarás en unos días, ¿no? ― Asiento porque no puedo hacer otra cosa ―. ¿Y Graham?
― He hablado con Tom y estoy esperando a que me diga algo, de momento me ha dicho lo que ya sabemos, que es una gran persona, amable y bla, bla, bla.
― Pero esas virtudes también las tiene Joe.
― Ehhhh, supongo. De todas formas, cuando Tom me diga algo, serás la primera en saberlo ― aseguro.
Creo que no hace falta que diga que después de habérselo comentado ese día en su casa no hemos vuelto a hablar del tema, creo que Tom ni siquiera le ha preguntado nada a Graham. Pero Maddie no tiene por qué enterarse, ¿verdad?
― Jill ― La miro con una sonrisita ―, ¿EN SERIO TE CREES QUE SOY TONTA?
¡No contestes, es una pregunta trampa!
― Creo que no voy a contestar a eso.
Buena chica, crisis salvada. ¡Chócala! ¿Estoy muy loca por imaginarme a mini-Jill levantando su manita para chocar los cinco conmigo? Sin ninguna duda.
― Jill, te conozco y me apuesto lo que quieras a que, entre polvo y polvo lo último que le has preguntado a Tom es sobre Graham.
― ¡Wow! Echa el freno... ¿Desde cuándo eres tan grosera? Mira...
― Joder, seguro que ni le has preguntado ― me interrumpe.
― Eso no es verdad, sí que le he preguntado, lo que no sé es si él le ha preguntado a Graham o no.
― Llámale.
― ¿A Graham?
― A Tom, y pon el altavoz y no le digas que estoy escuchando.