Cuando su coche decide prenderse fuego, Jill se queda tirada en mitad del desierto. Con suerte, batería y cobertura puede ponerse en contacto con Maddie que le da una solución.
N5, su banda favorita está de gira por EEUU y el padre de su amiga es el...
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Podríamos decir que la novela va horriblemente mal, no me sale nada, todo lo que escribo es basura y la situación en general es un asco. Ya ha anochecido y no hay forma de avanzar en la maldita historia. Me estoy empezando a agobiar, frustrada cierro el portátil.
― ¿Problemas?
― Sí, me están dando ganas de lanzar el portátil contra la pared, debe haber cierta satisfacción en ello, mi hermano ha reventado varios móviles.
― No te lo recomiendo ― me dice con una sonrisa dejando la libreta en la mesa de café y sentándose a mi lado ―. Cuando necesito inspiración escucho música o veo alguna película, ¿te apetece?
― No lo sé, me estoy agobiando, no voy a llegar a la fecha límite.
― Jill, eres la chica más inteligente que conozco, ¿cómo no vas a llegar a una fecha límite?
― Eres un mentiroso ― le acuso dándole un golpe cariñoso en el hombro.
― Puedes aprovecharte de las circunstancias.
― Me das miedo.
― Ahora me tienes en tu vida.
― ¿Y eso en qué me ayuda?
― Me puedes usar de musa ― añade subiendo y bajando las cejas.
― Tú eres tonto.
― Pero eso no es una novedad.
― Venga, pon una peli.
― ¿Cuál te apetece ver?
― No quiero pensar.
― Pues Forrest Gump, si no te gusta te jodes.
― ¿Cómo no me va a gustar esa película?
― Yo que sé, eres rara.
― Pues bien que te gusta esta rara.
― Yo tampoco soy muy normal que digamos.
Nos reímos y pone la película, nos acomodamos en el sofá, bueno, yo me tumbo encima de él y, aunque la idea era que me llegase la inspiración, en cinco minutos me quedo dormida.
En algún momento me despierto al notar unos brazos a mi alrededor, pero me quedo quieta fingiendo estar dormida. Me siento como una niña de seis años que se queda dormida en el sofá y su padre la lleva a la cama, aunque yo tengo 26 y el que me lleva a la cama es el buenorro de mi novio.
*****
Me despierta una maldita canción que antes me encantaba, pero en estos momentos la odio con toda mi alma.
― Joder – murmuro buscando mi móvil.
― Jill, haz que ese gilipollas se calle ― dice Tom medio dormido.