Capítulo 31

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Estoy en sentada en mi cama con las piernas cruzadas y la espalda apoyada en la pared

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Estoy en sentada en mi cama con las piernas cruzadas y la espalda apoyada en la pared. Estoy con el portátil en equilibrio encima de las rodillas y consultando varios de los folios que me rodean, estoy escribiendo mi libro. Sorprendentemente, la historia de Tom, me había dado el impulso creativo que necesitaba, había escrito miles de ideas para asegurarme de que no se me iba a olvidar nada y, ahí estaba, avanzando la historia a pasos agigantados, concentrada y contenta.

Hasta que suena el teléfono, respondo sin mirar quién llama:

― Buenas noches, princesa.

― Hola, estrella del rock.

Guardo el libro y hago la copia de seguridad en el pendrive... ¿Y el otro?

― ¿Qué tal estás?

― Oye, ¿me he dejado un pendrive en tu casa? Siempre llevo dos para hacer la copia de seguridad de los libros, pero sólo tengo uno ― Mientras hablo dejo el portátil, el pendrive y los folios en el escritorio y vuelvo a sentarme en la cama.

― Es posible, mañana cuando esté en casa lo miro.

― ¿Dónde estás? ― pregunto mirando por la ventana.

― En casa de mis padres, quería... ver a Ellie.

― Ya, seguro.

Oigo su risa a través del teléfono y me gustaría tenerlo a mi lado para abrazarle. No sé qué voy a hacer cuando se vaya de gira...

― ¿Qué tal estás? ― repite.

― No lo sé, Tom. Es una situación muy rara. Parece una novela... ¿Tú qué tal?

― Preocupado, enfadado, nervioso... Una mezcla de todo. He hablado con mi padre y la investigación no va muy bien... Ya le he contado lo de las llamadas, supongo que ayudará en algo.

― Seguro que sí.

― Bueno, vamos a cambiar de tema, que esto es deprimente. ¿Qué hacías?

― Escribir, mi bloqueo ha desaparecido y la creatividad vuelve a fluir.

― ¡Eso es genial, cariño! Ahora me vas a poder contar lo que pasa.

Rompo a reír y tardo unos minutos en ser capaz de hablar de nuevo.

― Te noto muy seguro de que eso va a ocurrir.

― ¿No le vas a contar nada a tu novio? ¿Qué clase de persona eres?

― De la que no cede ante el chantaje, cariño.

― Mi padre me ha sugerido que te amenace sin sexo para que me lo cuentes, para que veas lo maravilloso que soy que no le hago caso.

― Es broma, ¿no?

― No, mi padre es muy fan de tu obra.

― ¿Gracias?

TOUR BUS [COMPLETA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora