Capítulo 41

1.3K 115 124
                                        


― Entonces, ¿dejo esto aquí?

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

― Entonces, ¿dejo esto aquí?

― Cariño, sinceramente, me da igual, mientras no dejes los tampones al lado de las cebollas, me importa una mierda donde dejes todo eso ― comenta señalando las compresas, los tampones y los salvaslips.

― Así no ayudas, estrella del rock.

― Jill, ¿dónde te pones todo este... instrumental?

Miro a Tom con la ceja enarcada y media sonrisa.

― ¿De verdad quieres que te conteste a eso?

Tom frunce el ceño confuso, tras unos segundos abre los ojos horrorizado.

― ¡NO ME REFIERO A ESE SITIO, LOCA! Te pregunto por la parte de la casa, mira que eres bestia.

― Pues en el baño, ¿qué pregunta es esa?

― ¡Pues ahí lo tienes! ¡Guárdalo en el baño!

― ¿Y la ropa?

― Dentro del piano, Jill. Es el mejor sitio para guardar ropa.

― ¿Te has levantado graciosillo?

― ¡Qué manía! ¡Qué soy gracioso!

― Claro, si así eres feliz...

― Soy feliz cuando no me haces preguntas estúpidas como, ¿dónde guardo la ropa? ― dice imitándome.

― Yo no hablo así.

― Mira, me voy con los chicos al estudio, que al final llego tarde.

Me da un beso y aprovecha que me he agachado para recoger un tampón que se había caído me da un pequeño azote.

― ¡Te quiero! ― exclama mientras sale corriendo para que no le diga nada.

― ¡Es como un niño! ― exclamo poniendo los ojos en blanco.

Han pasado tres días desde que me vine a vivir oficialmente con Tom. No voy a negar que estoy nerviosa, no sé cómo va a ser esto de la convivencia, porque, a estas alturas, no vamos a negar que soy bastante complicada.

Termino de colocar la ropa en el armario y me tiro en la cama exhausta. Tras unos minutos decido darme una ducha para relajarme, las mudanzas generan mucho estrés.

Entro al baño de la habitación de Tom, bueno, de nuestra habitación, me desnudo y me meto a la ducha. Cuando el agua cae sobre mí noto como los músculos se relajan, me ducho y pienso en los últimos tres días.

Al día siguiente de la reconciliación con Tom y bueno, de la reconciliación con todos, empezamos a organizar un poco mis cosas en su casa, pero había demasiadas distracciones, básicamente Tom me distraía a mí y yo le distraía a él. Por ese motivo, todavía había cajas y maletas sin abrir ni colocar.

TOUR BUS [COMPLETA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora