Cuando su coche decide prenderse fuego, Jill se queda tirada en mitad del desierto. Con suerte, batería y cobertura puede ponerse en contacto con Maddie que le da una solución.
N5, su banda favorita está de gira por EEUU y el padre de su amiga es el...
La foto de la cabecera es el apartamento de Tom. En Facebook (Cris H Wattpad) e Instagram (CrisH96_Wattpad) subiré las fotos de las habitaciones por separado. Espero que os guste el capítulo.
Aprovecho para decir que estoy muy contenta por haber superado las 200 lecturas, aunque no votéis ni comentéis supongo que os gusta. Un saludo y ahora sí:
A LEER
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¿Nerviosa yo? Por favor, menuda tontería, simplemente tengo un nudo en el estómago que amenaza con hacerme vomitar mi primera papilla, pero eso no tiene nada que ver con los nervios. Además, no hay motivo para estar... inquieta, porque ya hemos dicho que no estoy nerviosa, ¿vale? Sólo vamos a cenar y a ver una película.
Realmente no sabía por qué había dicho que no quería ir a mi apartamento, admito que era un desastre, pero si durante 26 años me había dado igual no iba a empezar a preocuparme ahora. La casa lleva cerrada semanas y se ha acumulado mucho polvo y si en condiciones normales no limpio, en una situación tan deprimente como esta menos. No me importaba que Maddie viese el desastre de casa que tenía, a estas alturas no iba a asustarse, pero no quería espantar a Tom.
― ¿Has pensado alguna película? ― pregunto porque el silencio me está poniendo muy ner... me está inquietando.
― Había pensado... Vale, no, mejor otra.
― ¿Cuál?
Soy una persona curiosa, no me podía dejar con esa incertidumbre. Tom me mira de reojo, al final suspira.
― Había pensado en un maratón de Cómo entrenar a tu dragón ― comenta dubitativo.
No entiendo su preocupación, esas películas son maravillosas, me encantan.
― Adoro esas pelis.
― No creo que sea lo más apropiado, la verdad ― me dice mientras mete el coche en el garaje.
― ¡Oh! Vale, entonces también descartamos El rey león, ¿no? ― comento con una sonrisa triste.
― Creo que va a ser lo mejor. Tampoco nos arriesgaremos con Tarzán ― sonríe a su vez.
Bajamos del coche y nos dirigimos al ascensor. Yo sigo dándole vueltas a la película que deberíamos ver.
― Ya lo tengo, Shrek ― propone Tom con un gesto orgulloso en su cara.
― Me parece una idea fantástica.
― Porque lo es, no sé por qué te sorprendes ― me dice negando con la cabeza con un gesto de falsa desaprobación.
Las puertas del ascensor se abren y saca las llaves de su apartamento, es un ático y en el descansillo sólo está su puerta, me deja pasar primero y entro a un pequeño hall unido al salón y al comedor, un arco separa la cocina de la sala y hay dos puertas, una lleva a la terraza y la otra, deduzco, que lleva a las habitaciones.