Cuando su coche decide prenderse fuego, Jill se queda tirada en mitad del desierto. Con suerte, batería y cobertura puede ponerse en contacto con Maddie que le da una solución.
N5, su banda favorita está de gira por EEUU y el padre de su amiga es el...
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¿Qué acaba de pasar? Por favor, que alguien me diga que esto es una broma. Miro a Tom con ceño.
― ¿Qué? ¿Tú se lo puedes contar a Maddie y yo no a mis amigos? ― suelta una risita y llama al ascensor.
― A saber lo que les has contado.
― La verdad, que te lanzaste a mis brazos y me besaste a la fuerza – contesta conteniendo la risa.
― ¡Pero si fuiste tú el que me besó primero!
― Y tú me besaste después.
― ¡Y tú después! ― Se abren las puertas del ascensor y entramos.
― Entonces, si mis cálculos son correctos ― me dice acercándose, poniéndo un dedo en su barbilla fingiendo pensar ―, ahora te tocaría a ti.
― Tú sueñas ― gruño mientras controlo el impulso de... bueno, el impulso de lanzarme a sus brazos y besarle. No me esperaba esto de ti, Jill, ¡qué decepción!
― Vamos, Jill, ambos sabemos que lo vas a hacer ― me guiña un ojo y se aparta.
Salimos del ascensor y nos dirigimos a comprar el puto Earl Grey. Vamos en silencio, de vez en cuando oigo que la estrella del rock se ríe yo me limito a poner los ojos en blanco. Menos mal que la tienda está cerca y el paseo no se alarga mucho. Mientras Tom se encarga de comprar el té yo miro la calle a través del escaparate. Es una calle tranquila, no hay casi gente fuera. Me doy la vuelta, pero vuelvo a mirar por el escaparate porque me ha parecido ver a... pero no es posible... no pinta nada en Nueva York... Confirmamos que me estoy volviendo loca.
― ¿Nos vamos? ― pregunta Tom a mis espaldas haciendo que me sobresalte ―. Que rara eres.
― Sí ― murmuro distraída mientras me giro para salir.
― Jill, ¿estás bien? Parece que has visto un fantasma.
― Podríamos llamarlo así.
Sin añadir nada más salgo de la tienda y Tom me sigue. No hemos dado ni dos pasos cuando una voz a nuestra espalda hace que me quede quieta en el sitio.
― Jill, ¿eres tú?
Joder, joder, joder, no puede ser verdad. Me doy la vuelta lentamente y me encuentro mirando a Spencer, mi querido exnovio.
― Se lo estaba diciendo a Diana, ¿verdad? ― dice mientras mira a la modelo de cuarta que lleva al lado, me sorprende que haya aguantado tanto con esta desgraciada.
― Eres Tom, Tom Jones, el cantante de N5, ¿verdad? ― comenta Diana pestañeando varias veces, como si quisiese dejar claro que es gilipollas. Tom asiente con una pequeña sonrisa ―. Soy tu mayor fan ― río descaradamente, lo que me faltaba. Diana fija sus ojos en mí, me mira de arriba abajo con una sonrisita de superioridad en la cara ―. Veo que no has cambiado, Jill.