Capítulo 21

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Estamos tumbados en el sofá, bueno, Tom está tumbado en el sofá, yo estoy, prácticamente tumbada encima de él

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Estamos tumbados en el sofá, bueno, Tom está tumbado en el sofá, yo estoy, prácticamente tumbada encima de él. Hemos comido cuando ha terminado la segunda película, durante la cuarta hemos merendado palomitas y ahora vamos por la quinta película del maratón y sigue sin gustarme. Miro a Tom y parece que tampoco la disfruta mucho así que me arriesgo a hablarle.

― No parece que te guste mucho.

― Es horrible, falta medio libro y, bfff, no sé cuál es peor ésta o la siguiente.

Suelto una carcajada y me mira divertido.

― Pienso igual, se toman demasiadas licencias. Jamás les perdonaré que no pusiesen la escena de los padres de Neville, ¿qué les costaba hacer las cosas bien? No te imaginas lo que llore con el puto envoltorio del caramelo.

― Es imperdonable. Si alguna vez llevas tus libros a la gran pantalla no dejes que algo así ocurra, por favor.

Me río porque no sé qué decir. Me siento muy halagada y nunca he sabido reaccionar a los cumplidos, decido cambiar de tema.

― ¿Puedo hacerte una pregunta?

Me mira levantado una ceja.

― ¿Quién eres tú y que has hecho con Jill?

― Idiota.

― ¿Desde cuándo necesitas permiso? Pregunta lo que quieras.

― ¿Lo que quiera?

Alzo una ceja con una sonrisa maliciosa.

― Nadie ha dicho que te vaya a contestar ― responde sacándome la lengua.

― Antes... cuando he dejado de llorar... ― digo un poco incómoda. No me gusta llorar delante de la gente y éste ya me ha visto dos veces... Asiente con la cabeza para animarme a continuar ―. Cuando me he separado me ha parecido ver una expresión de alivio en tus ojos. ¿Por qué?

― Sí, esa es una pregunta que no voy a contestar ― dice sonriendo, pero deja de hacerlo cuando me siento y le miro con el ceño fruncido.

― Pues vale... ― murmuro cruzándome de brazos y fingiendo que la película me cautiva.

― Vamos, Jill... No seas así.

― ¿Qué no sea así? Tú sabes todo de mí, estrella del rock. Y yo... yo no sé nada. ¿No confías en mí? ¿No sientes lo mismo que yo? Joder, Tom, ponte en mi lugar.

Vale, quizá se lo he dicho de una manera un poco agresiva y, también es posible que esté gritando, pero nadie puede decir que no tengo razón. Tom suspira y evita mirarme.

― Hace poco más de tres años mis tíos murieron en un accidente de coche. Daniel era el hermano pequeño de mi padre, tenía 29 años y era... era mi mejor amigo, mi hermano. Lo admiraba, era mi héroe, mi referente y un día... ya no volvió ― confiesa con la voz entrecortada. Sigue sin mirarme, y noto la tristeza en cada palabra que pronuncia ―. Cuando mis padres me dieron la noticia... me sentí vacío. No lloré y la tristeza se quedó dentro de mí. Seguí trabajando con la banda, como si nada hubiese pasado, pero... esa tristeza me hacía daño.

TOUR BUS [COMPLETA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora