Capítulo 18

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El día que repartieron la suerte yo debía estar de cervezas

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El día que repartieron la suerte yo debía estar de cervezas. Resulta que Joe encuentra un sitio para aparcar justo delante del edificio al que nos dirigimos y, en cuanto salgo del coche, sé que mi plan de dejar a estas dos garrapatas en la calle no va a funcionar.

― ¡JILL! ― grita Graham en cuanto me ve y se acerca corriendo para darme un abrazo ―. Llegas justo a tiempo, he tenido que salir a comprar unas cosas y ninguno de mis invitados ha querido acompañarme. Veo que vienes bien acompañada... Tommy se va a poner celoso.

― Cierra el pico ― gruño poniendo los ojos en blanco. Señalo a mis acompañantes y les presento con mala cara ―. Estos son mis hermanos, Joe y Zac.

― Un placer, soy Graham ― dice mientras les estrecha la mano a ambos. Me dirige una mirada que no me gusta nada y vuelve a centrarse en mis hermanos ―. Supongo que habéis venido a conocer al cuñado, ¿no?

― Supones bien ― comenta Joe con una sonrisa maliciosa mientras Zac asiente con el mismo gesto.

― Graham, no hay ninguna obligación, de verdad, no hay ningún problema en dejarlos aquí. Los tengo bien entrenados, sabrán volver a casa ― digo con la súplica escrita en mi cara.

― ¿Puedes no compararnos con perros? ― sonríe Zac mientras me pasa un brazo por los hombros y mira a Graham ―. Bueno, ¿subimos? Me muero de ganas de conocer a la estrella del rock.

- Por supuesto, y no te preocupes, a nosotros también nos compara con perros.

Con una sonrisa Graham abre la puerta del portal y entramos en el ascensor. Los tres con una sonrisita en la cara y yo con el ceño fruncido. Ahora mismo estoy muy enfadada y quizá nerviosa, pero muy enfadada, furiosa diría yo. El ascensor se abre y Graham se dirige a su puerta y abre.

― Maddie, si creías que esto era una fiesta de salchichas, que sepas que he encontrado dos más ― dice Graham en cuanto pone un pie dentro de su casa.

Voy a pasar tras él cuando noto que me cogen del brazo y tiran de mí lejos de la puerta y me caigo de culo al perder el equilibrio. Joe y Zac estallan en carcajadas mientras siguen al rubio. Me muerdo la lengua e intento tranquilizarme, no puedo cometer un doble asesinato delante de tantos testigos, sería un grave problema. Me levanto rápidamente y entro justo después de ellos cerrando la puerta tras de mí.

Mi mirada se dirige automáticamente a Tom, está sentado solo en el sofá y su mirada encuentra la mía. Ambos aguantamos la sonrisa. Antes de que pueda decir nada un grito agudo atrae mi atención.

― ¡Joe! ¡Zac! ― Maddie se ha levantado de un salto y corre a abrazar a mis hermanos. 

Yo saludo a todos con un gesto ya que me es imposible acercarme a ellos.

― Genial, y yo que pensaba que tu amiga era yo...

― Cállate, a ti te vi la semana pasada, pero hace años que no veo a estos dos. Mírate, Zac, ya eres todo un hombrecito.

TOUR BUS [COMPLETA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora