Cuando su coche decide prenderse fuego, Jill se queda tirada en mitad del desierto. Con suerte, batería y cobertura puede ponerse en contacto con Maddie que le da una solución.
N5, su banda favorita está de gira por EEUU y el padre de su amiga es el...
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Durante la comida el ambiente ha sido todo lo normal que puede ser cuando sientas en la misma mesa a dos idiotas como Tom y yo, cada vez que él hablaba yo me hacía la sorda, cada vez que yo hablaba él bufaba, al menos yo no he sido tan evidente, pero para ser sincera, estoy segura de que la atmósfera ha sido bastante más tranquila que la que todos esperaban.
Ahora, Maddie y yo estamos en la pista del teatro donde los chicos van a tocar esta noche. Ellos están en el escenario, Graham está hablando con un integrante del equipo, Dean y Tom le están cambiando las cuerdas a una guitarra y Alan está afinando su bajo. Cuando todo parece estar a punto toca la comprobación de los micrófonos y es cuando Tom empieza a cantar y todo desaparece a mi alrededor, sólo somos él, su voz y yo. Noto una presión en el pecho que me hace querer llorar, pero entonces Maddie me da un codazo que me devuelve a la realidad, carraspeo y me trago las lágrimas. Me acerco a ver un vídeo de una mujer dibujando con vino.
― ¿En qué momento una persona descubre que ese es su talento? ― le pregunto a Maddie riéndome.
― No sé, pero me hace sentir una inútil total ― me contesta mientras yo vuelvo a centrar toda mi atención en Tom.
Está claro que la voz de la estrella del rock es mi debilidad y está, todavía más claro, que bajo ningún concepto él puede enterarse...
― Perdona, ¿me decías algo? ― pregunto al notar que Maddie me mira.
― Que estás babeando ― me dice cariñosamente ―. Anda, vamos, me ha parecido ver que tienen una cafetera en el camerino, necesito cafeína.
Me coge de la mano y tira de mí hacia la parte trasera del escenario. No hablamos durante todo el camino, cosa que me pone muy nerviosa, ¿tan evidente era que estaba embelesada con la estrella del rock? Cuando llegamos al camerino me siento en el sofá, cojo la libreta y escribo el torbellino de emociones que están revoloteando en mi cabeza.
― Jill, ¿me lo puedes explicar?
― ¿El qué? ― le pregunto acercándome a ayudar con el café.
― Te gusta Tom, no intentes negarlo, nunca te he visto mirar a nadie como le mirabas a él mientras cantaba.
― Confundes admiración con otros sentimientos ― le aseguro negando con la cabeza.
― ¿Eso es lo que te dices para autoengañarte? Si sólo fuese admiración no le hablarías así. A los otros tres sí les admiras, hablas con ironía y eres cortante, como siempre, pero también tienes conversaciones normales con ellos, la única vez que has hablado normal con Tom estabas borracha. Y eso es lo que no entiendo, ¿por qué te alejas en vez de acercarte?
No digo nada, cojo el café y me siento mientras pienso todo lo que me ha dicho Maddie. ¿Cómo me va a gustar la estrella del rock? No, no, la explicación tiene que ser otra. Después de pensarlo un rato llego a la conclusión de que admiro más a Tom que a cualquiera de los otros tres, porque en mi caso, lo que más me emociona es cómo canta Tom, por muy bien que los otros toquen la sensación no es la misma. Sí, eso debe ser. Alzo la mirada para decírselo a Maddie, pero estoy sola en el camerino.
Tiro el café porque se ha quedado helado y salgo a buscar a Maddie, ¿cuánto tiempo ha pasado? Cuando giro por uno de los pasillos me encuentro, como no podía ser de otra manera, con la estrella del rock. Noto que empiezo a ponerme nerviosa y el corazón me empieza a latir más y más rápido. Nos miramos, yo aparto la mirada y acelero el paso, noto sus ojos en mi nuca...no, debe ser mi imaginación, de todas formas, no me voy a dar la vuelta para comprobarlo. Por fin me pierdo de vista y es entonces es cuando me paro y respiro hondo para intentar tranquilizarme. Todo esto es culpa de Maddie y de las ideas raras que me mete en la cabeza. Suspiro, no sé qué hacer, no quiero estar sola pero tampoco quiero estar con gente. Al final decido alargar un poco más el camino hacia el escenario y así intentar ordenar mis pensamientos.
― Jill, ven ― me dice Dean al verme, están todos en la pista. Me acerco sin mirar a Tom ―. ¿Te encuentras mejor? Maddie nos ha dicho que no te encontrabas bien.
― ¡Ah, sí! No os preocupéis, sólo estaba un poco revuelta, he comido mucho ― sonrío mientras todos me miran ―. ¿Ya está todo preparado?
― Sí, todo perfecto, ahora podemos hacer lo que queramos, pero no conseguimos ponernos de acuerdo ― dice Graham ―, yo quiero ir a algún bar a tomar unas cervezas y Maddie está de acuerdo, Alan quiere pasear por Central Park y estos dos ancianos quieren ir a descansar al autobús, así que te toca desempatar ― me río y antes de poder contestar me suena el teléfono, miro la pantalla y veo que es mi madre.
― Lo siento, tengo que contestar ― digo mientras me alejo un poco ―. Hola mamá, ¿qué tal todo?
― Jill, ha pasado algo.
― ¿El qué? ― intento decir con la voz más neutral que puedo, pero Maddie ha debido notar algo raro porque me está mirando.
― Tu padre, ha tenido un accidente, está muy grave y no saben si sobrevivirá... ― no escucho nada más, se me cae el teléfono al suelo y todos me miran.
Me cuesta respirar y antes de darme cuenta estoy corriendo hacia la salida, necesito aire. Oigo que me llaman, no hago caso, sigo corriendo y sólo paro cuando salgo del teatro.