Plaɣs ɔƒ Ɖɛstiŋɣ

153 11 2
                                    

Renjun había amado profundamente a otro extranjero, siempre comentaba sobre él y sus manías, tenía las mismas características que Lee ¿Por qué no lo había visto? Era tan evidente que su casi hermano estaba enamorado de su actual novio.

Habían pasado tres años desde la muerte del mayor y él había conocido a Mark cinco meses después. El canadiense le había ayudado a sanar su corazón en luto, le devolvió su sonrisa.

En cambio, ahora estaba con sus mejillas sonrojadas llenas de caminos de lágrimas. Sentía culpa y lloró tanto que creyó disolverse.

–¿Lele? ¿Qué sucede?– Le preguntó el canadiense corriendo preocupado hacia él.

–Debemos terminar. No hagas preguntas, por favor, mi corazón ya no puede con esto–

–¿De qué hablas? Todo está bien, nos amamos. Te conozco muy bien y sé que sucede algo más–

Logró ver junto al cuerpo del menor, el pequeño cofre de su difunto mejor amigo. Habían cartas, dibujos, fotografías de ambos chinos y una de él.

Sus ojos se abrieron y la respuesta llegó antes de gestionar algún sonido –Me habló de tí tantas veces con sus ojos llenos de ilusión. Yo no sabía quién eras, no me hubiera permitido amarte. Renjun-ah te amaba–

No podía ser cierto, el destino no podía jugarle esa broma.

Pensarán, aunque suene cruel: si él ya está muerto, ¿por qué no podrían estar juntos? La única respuesta que puedo darles es que no es tan simple.

Huang había planificado por meses su declaración al mayor, ese día en particular su sonrisa irradiaba como el mismo Sol.

Ese hermoso día de otoño, de un momento para otro, un conductor ebrio le arrebató su anhelo de años y el único consuelo que tendría el resto sería que su cuerpo ya no tenía vida al impactar con el suelo.

–Yo le animé a ir, juntos fijamos el día y escogimos su ropa. Él te miraría a los ojos y diría: "Soy Huang Renjun, te he visto pasar por aquí y llamaste mi atención. Quizás suene repentino, pero quisiera conocerte". Cuando nosotros conocimos me preguntaste qué me sucedía, por qué lloraba y dijiste querer conocer mi sonrisa–

–Cariño, tú no sabías que esto sucedería, no tienes la culpa de nada–

–He intentado creer en esas palabras todo este tiempo. No nos culpo por lo que pasó, sin embargo, no podré verte sin recordar a Junnie–

Mark sintió sus manos temblar, no podía perder al amor de su vida, no podía permitir que dejara de sonreír otra vez.

–No renuncies a los recuerdos bellos que tienes de él, no dejes que su ausencia rompa tu paz. Yo tampoco renunciaré a ti; no puedo dejarte así, lastimado y con el corazón en la mano–

Zhong lloró con más fuerza al notar que había olvidado gran parte de su amigo, el dolor lo había cegado, ya ni siquiera podía recordar sus caricias o la forma en que sus labios se fruncían al dibujar.

–Yo lo amé con toda mi alma–

–Lo sé y aún así me propuse quedarme a tu lado para poder sanarte–

Quizá si el mundo fuese menos cruel, podría ser que Renjun hizo que Lee y Zhong se conocieran para que el menor no estuviese tan solo y deshecho.

–Detente, cállate. No sé qué hacer, mi corazón me pide a gritos que siga adelante, pero mi alma parece querer abandonarme. Siento frío, Renjunnie está alejándose, no quiere seguir tomándome entre sus brazos–

Quizás, y sólo quizás, Chenle seguía enamorado de su mejor amigo.

–No te está dejando y si lo hace yo estaré a tu lado, siempre– El otro lo sabía, por eso lo amaba.

Tal vez Mark era su destino y éste simplemente quitó las trabas de su camino.


¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Oᥒᥱ-Shots MᥲrkᥴhᥱᥒDonde viven las historias. Descúbrelo ahora