Especial Navidad

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( Este capítulo no tiene relación con los capítulos actuales sino con el pasado de Anel.
Disfruten )

Narradora

Un pequeño niño de 6 años miraba como la nieve caía del cielo desde el interior de su pequeña casa, acogedora y caliente, familiar...
Pero esas Navidades no eran para nada familiares, solo eran ellos dos, su madre y él, era la primera Navidad que celebraban solos y al parecer la primera de muchas en la que su padre ya no estaría.
Era una opresión en el pecho, un dolor existente no visible pero si compartible. Su madre llegó a su lado posando su mano sobre su hombro y dando un pequeño apretón con cariño mientras su mirada también se pedía entre la nieblina de la nieve que seguía cayendo.

- ¿ Fue mi culpa ? - pregunto el niño mirando a su madre Omega con duda y curiosidad.

- No querido, solo fue... Solo fue para protegernos -

- ¿ Como nos va a proteger si nos abandona ? - volvió a preguntar el niño

- Tu padre no nos ha abandonado -

- ¿ Cuando dejas de lado a alguien para nunca verlo y no hablarlo, no es abandonar ? -

La Omega dejó de mirarlo.
Su hijo era serio y bastante maduro para su edad, ella pensaba que podría ser Alpha como su padre, pero en su interior también pensaba en la posibilidad de que fuera Omega, en cualquiera de las dos opciones destacaría por carácter.

- Anel... mi vida... mi pequeño niño... Tu padre nos ama, parece que nos ha abandonado pero... No es así, ¿ Vale ? El volverá antes de lo que tú piensas - hablo la Omega con las lágrimas en lo ojos mientras su niño, su hijo, su pequeño cachorro la miraba seriamente sabiendo el significado de aquellas lágrimas.

Era pequeño para comprender pero lo hacía, era pequeño para saber lo que ocurría y aunque en parte o sabía no terminaba de asimilar la situación, la habían contado la mitad de la historia si le contasen todo igual entendería pero... ¿ Y si no lo hacía ? Su madre prefería dejarlo así, ya que en el muy fondo, sabía que nunca lo volverían a ver. Alan había salido de sus vidas, se había separado de ellos, había querido romper lazos que ahora sangraban por el corte para no volver a ser juntados nunca y no hacerlos sufrir pero nunca supo, que esos lazos marcaron a su esposa, y con ella también marcaron al pequeño cachorro.

Ese día adornaron la casa en silencio, hicieron un muñeco de nieve en el jardín de la calle y pusieron pegatinas y guirnaldas por las ventanas, en el interior pusieron un árbol, en el salón, al lado de la chimenea ardiente que aquel día calentaba la casa, con un fuego que iluminaba las bolas brillantes que colgaban del árbol y las lucecitas que parpadeaban al son de una musiquita feliz contenta pero que no provocaba ningún sentimiento de felicidad en ese día marcado en el calendario y tan deseado por mucha gente.

Esa Navidad se suponía que su padre le enseñaría a esquiar, le ayudaría a hacer chocolate caliente y ambos se mancharían la nariz de nata, verían películas bajo una manta de borreguillo y acabarían el día con un cuento que su padre le contaría mientras mimaba su cabeza con pequeñas caricias cariñosas pero todo eran planes supuestos y que ya no se cumplirían.

Anel ayudó a su madre a hacer la comida, de vez en cuando pasaban grupo de familias y amigos que cantaban villancicos con gracia y alegría. Ellos solo se limitaban a escuchar y darles alguna moneda suelta con una sonrisa que al menos Anel fingía, ya que, aunque María intentará sonreír la sonrisa no se contagiaba y el fuego no parecía calentar como lo hacía otros días.

- Anel mi amor ayúdame a sacar la comida del horno -

Anel ayudó a su madre y ambos se sentaron en la mesa a comer, al terminar recogieron y se sentaron frente a la televisión, pero no duraron mucho ya que todas las películas que salían eran felices en familia, reencuentros y regalos por todos los lados.

Un Omega PeculiarHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora