En Venecia
María y Alan seguían en Venecia, debían cuidar de la pequeña Alexa y ya de paso hacían un pequeño tur por la ciudad para conocerla un poco.
La gente que pasaba al lado suyo se les quedaba mirando por tener 3 cachorros, y más, siendo dos de estos parecidos y uno diferente, pero más que mirarlos con rareza, era más con ternura por ver aquellos tres cachorros tan pequeños y regordetes.
- ¿ Has visto como nos mira la gente ? - pregunto divertida María.
- Si, me parece graciosa la situación -
- Mira, hay como puestos artesanales por allí y parece haber gente. ¿ Vamos ? -
Era época de mercadillo, por lo que María insistió en ir a visitarlo antes de volver al apartamento de Leo y Anel. Y entre puesto y puesto acabaron comprando un atrapa sueños hecho de madera, cuerda y plumas y unos aperitivos artesanales para ir comiendoles por el camino.
Cuando llegaron al apartamento pudieron ver cómo Max y León empezaban a hacer las maletas de forma apresurada.
- ¿ Que ocurre chicos ? ¿ A qué viene tanta prisa ? - pregunto María.
- Mi madre - habló Max - ha tenido un accidente de coche y está muy grave en el hospital. Díganle a Anel que nos hemos tenido que ir por una urgencia pero que ya los llamaremos para ver cómo ha ido todo cuando estamos más tranquilos -
Max y León se despidieron con dos besos en la mejilla y salieron de apartamento con prisas hacia la parada del bus.
María y Alan se quedaron de pie en el salón con caras sorprendidas.
- Pues nos hemos quedado solos al parecer - habló Alan.
- Eso parece - afirmó María.
Ambos se miraron y sonrieron pícaramente. Dejaron a los cachorros en la habitación de invitados la cual ya había sido limpiada y recogida por Max y León. Ellos se metieron en la habitación de Leo y Anel y como está estaba insonorizada no molestarían a los cachorros los cuales dormían plácidamente.
Alan tiró a María a la cama haciéndo chirriar los muelles de esta y cerró la puerta con el pie tirándose encima de su esposa para besarla con pasión desenfrenada y destreza para meter la lengua en su boca y hacer delirar a su lengua en un vaivén de movimientos circulares y constantes.
Tras dejar aquella cavidad bien marcada por su saliva, Alan continuó besando el cuello de María, quitando ropa a su paso que ya empezaba a estorbar, dejó libre el pecho de su mujer a excepción del sujetador que seguía enganchado a la parte del cuerpo, tapando una de las partes más importantes del momento, sus pechos grandes y todavía en lactancia pero que poco a poco ya terminaba ese periodo tan cansado a medida que los cachorros crecían.
- Alan... - gimió María sobre el cuello de Alan - hazme tuya como cuando éramos jóvenes... -
Era una petición tan apetecible que Alan no se pudo negar a seguir, por lo que decidió continuar quitándose ahora él la ropa, poco a poco, empezando por la camisa continuando por los pantalones y solo dejándose el bóxer. María hizo lo mismo, pero sus intenciones eran otras, ella se quitaba la ropa a medida que cogía algo de la maleta y entraba en el baño dejando desconcertado a Alan, quien la siguió con la mirada hasta verla perderse por el pasillo y cerrarse en el baño. Pero solo pasaron unos segundos antes de que la curiosidad de Alan lo ganara y lo obligara a abrir esa puerta que escondía a una María coqueta vestida de policía, con una esposas en la mano, una fusta atada en la cintura con un cinturón y vestido con una mini falda de cuero, muy ceñida al cuerpo y muy cortita, por debajo de la pelvis y casi dejando ver el tanguita negro que llevaba; sobre su cabeza llevaba una gorra de policía que había encontrado por el armario y en sus labios se había puesto labial rojo pasión para dejar bien marcada la piel de Alan, además, la camisa que llevaba era muy apretada, por lo que resaltaba sus pechos. Alan, solo pudo tragar en seco y sonreír al ver las intenciones de su traviesa Omega.
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Un Omega Peculiar
ActionSoy un Omega peculiar respecto a los Alfas y al amor. No me gusta ser la princesa de los cuentos que siempre acaba con un príncipe. Prefiero ser más, la princesa rebelde que se escapa del castillo sin ayuda. Irme a estudiar en la universidad me ha h...
