Cap. 34

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Leo

Se había quedado profundamente dormido.
Lo acomodé en la cama de vuelta tapándolo bien con las sábanas ya que todavía estábamos a finales de enero y hacia frío.

Ahora que estábamos unidos podía notar un solo en su pecho, en mi pecho, era como si fuera si yo también lo tuviera, y no era una sensación muy buena.

No quería que sufriera, pero tampoco podía meterme en sus asuntos...

Me vestí con el uniforme.

- ¿ A donde vas ? - me preguntó Anel adormilado.

- Voy a hablar con el coronel un momento para justificar nuestra falta.
¿ Ahora vuelvo si ? si tienes hambre tienes en la bandeja la comida de antes -

Besé su frente y salí a la calle.

Estaba oscuro pero todavía eran las 9p.m, por lo que aun estaría el coronel en su oficina.
Llegué rápidamente, toqué la puerta y pasé.

Al principio me regañó un poco, pero entendió la situación y nos dió tanto a mí como a Anel el día libre mañana.

Volví a casa y allí seguía, durmiendo como lo dejé.

Besé su frente otra vez y fui al salón.
Pero al pasar por la habitación de Anel vi su portátil en la mesita de noche.

Lo abrí y al parecer estaba desbloqueado.

Entré en sus contactos y en uno ponía "Mamá".
Entré en él y esperé a que en la pantalla apareciera una mujer parecida a Anel.

Por el contrario, una mujer de cabellos castaños, piel tostada y ojos azules me atendió.

- ¿ Quién es usted ? ¿ Y mi hijo ? - preguntó seria y a la vez preocupada.

- Verás señora... -

- ¿ María quien es este hombre ? -

Me sorprendí al ver al hombre.
Era clavado a Anel.

- Teniente Alan, soy el oficial Leonardo Rossi.
Soy el compañero de piso de Anel, él ahora está durmiendo pero hay algo de lo que me gustaría hablar con ustedes sobre algo -

- Bien muchacho, nosotros somos los padres de Anel, pero ahora, ¿ Que es lo quieres ? -

- Presentarme formalmente.
Supongo que solo hayáis oído hablar de mí, y pues ya que soy un Alpha y vivo con su hijo pues veía necesario esta presentación -

La mujer, María, pareció entusiasmarse, tanto que empezó a presentarse y a hablar conmigo como si no fuera un desconocido.
Por el contrario, Alan estaba serio y con una cara de pocos amigos.
Mirándolo así, se parecía a Anel cuando se enfadaba.

- ¿ Dónde está mi hijo ? -

- Ahora mismo está durmiendo señor -

Su ceño se volvió a fruncir.

- ¿ Y que haces con su portátil ? -

Quise contestar pero la voz angelical de mi pareja me interrumpió.

- ¿ Leo ? - Esa voz dulce me hizo levantar la cabeza y encontrarme con Anel - ¿ Qué haces ? -

- Míralo por ti mismo -

Se acercó y su rostro palideció.

- ¡ Anel querido ! ¡ Tu compañero de piso es muy simpático y muy educado ! Que pena que no quieras un Alpha... -

- ¡ Mamá ! ¡ Eso es muy atrevido por tu parte ! -

- Tu madre tiene razón, este chico es un buen partido.
Se ha presentado con mucha cordialidad -

Un Omega PeculiarHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora