Especial Halloween

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Siento no haber podido actualizar el día de ayer. Wattpad no me dejaba. Y bueno, este Especial no es que sea mucho de terror, pensaba hacerlo más terrorífico pero durante toda la semana he estado ocupada con exámenes y trabajos y no he podido hacerlo mejor.

Espero que les guste a pesar del poco contenido que hay.
¡ Un beso !

Narradora

Es de noche, las calles de Venecia están completamente vacías, silenciosas, con las farolas alumbrando lagunas partes de la calle.
Aunque parece un lugar tranquilo se escuchan pasos, pasos nerviosos y veloces que cruzan las calles de piedra, los pequeños puentes que hacen el sonidos más presente por la madera.
Esta cayendo la nieblina y empieza a hacer frío, pero a esa figura no le entra el frío por la caminata que lleva desde su casa.
Va hacia la comisaría, no sabe cómo ha pasado, tan tranquilo en su casa y ahora tan nervioso en la calle.
Ha intentado pedir ayuda pero todo es en vano, no puede más, el único frío que existe se cuela por su garganta, haciéndola fría, dañando su tráquea seca y sus pulmones que piden más aire.
Sus manos parecen acunar su vientre, abultado y pesado que lo cansa más.
El cachorro patea sus paredes uterinas, está asustado, nervioso, conexión madre e hijo que lo hace sentir igual que su madre.

Patea y patea, haciéndole doler a su madre quien ya puede localizar la comisaría, lugar en donde solo puede encontrar resguardo.

- Solo un poco más... Solo un poquito más... -

Pero ese poquito más empieza a alejarse cuando sus pasos son seguidos de cerca por esa figura oscura, esas, figuras oscuras, de negro, con aura de peligro, con armas de riesgo que lo ponen en peligro.
Figuras que han aparecido en su casa, destrozandolo a su paso.
De no haber sido por ese spray que Leo le regalo de pimienta no hubiera salido de ahí con vida o sin ningún rasguño.

- ¡ No por favor ! ¡ Aléjense ! - grito cuando las figuras lo rodearon.

- ¡ Leo ! ¡ Leo ! -

La comisaría, tan cerca y tan lejos.
Siente el vínculo palpitar, le arde y sufre, quiere llamar a Leo pero las palabras ya no salen, quiere gritar pero su garganta quema, quema y duele hasta el punto de escupir sangre...

- ¡ No ! ¡ Leo ! -

Los gritos son desgarradores... Lo siente, Leo ya no está con el pero quiere comprobar si es así o está malherido.

Corre sin importarle las figuras, que estás, en vez de atacarlo le deja pasar con tranquilidad.

Con fuerza abre de para en par la comisaría, las luces están encendidas pero no hay nadie en recepción...

Un charco de sangre.

Un charco de sangre sobresale por la entrada de escritorio de la recepción.

Anel se acerca, lentamente... Silenciosamente, con las manos en el pecho, el corazón en la garganta, un nudo en esta misma que se desatasca en cuanto un grito de horror sale de sus labios. Sus manos abandonan su pecho palpitante para tapar su boca abierta de par en par.

Sus compañeros de trabajo, Betas de buen corazón, en el suelo, mirando a la nada con la garganta abierta de lado a lado, viéndose la tráquea, sangrienta y burbujeante, era reciente.

Abel retrocedió aterrorizado, miró hacia la puerta y ahí estaban sus perseguidores, aún desconocidos a sus ojos.
Salió corriendo hacia el cuarto de armas, necesitaba protección y ahora mismo sus sospechas de que Leo estuviera muerto no paraban de estar en su cabeza. Las lágrimas se agolparon en sus ojos y mientras corría las lágrimas se dedicaban por sus mejillas hasta caer al suelo.

Un Omega PeculiarHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora