Anel
Leo se encargaba de repartir besos a mis muslos, pero en cuanto Tomás atacó uno de mis pechos Leo también lo hizo.
- ¡ Aaahhh ! - gemí - ¡ No hagáis eso ! -
Ambos estaban succionando con fuerza mis pezones consiguiendo sacar el calostro de leche.
A partir del parto o quinto mes los pechos segregan calostro, que es la primera leche que toma el bebé, y este calostro puede salir del pecho como pasa ahora con nuestro querido Anel.
- Está rico... - gruñeron ambos a la vez.
Siguieron succionando un poco más hasta dejar mis pezones rojos e hinchados y con marcas de sus dientes.
Respire hondo cuando los dejaron en paz, pero la fiesta aún no terminaba.
Tomás se deshizo de su cinturón y Leo me quito mi pantalón y boxer dejando mi miembro expuesto. Leo se relamió los labios y lo atacó primeros con caricias y luego metiendoselo en la boca para pasar toda su lengua por él.
Arquee mi espalda del placer y mire a Tomás, me miraba con lujuria.
Se bajó un poco el boxer dejando salir a su monstruo de su prisión.
Agarro mi cabello y supe que quería que hiciese.
Abrí mi boca y empecé a lamer su miembro como una helado, después lo cogí entre mis manos y empecé a ensalivar mi boca para después meterlo entero.
Tomás suspiró de placer pero yo también suspiraba por la felación que Leo me estaba haciendo a mi.
- Sigue así amor... Aah... Más... -
Tomás empezó a embestir mi boca y aunque me dieran arcadas seguía dándole esa felación hasta que el se vino en mi boca y yo me vine en la de Leo.
- Aah... - suspiré satisfecho.
- Todavía no acabamos hermoso - dijo Leo dándome la vuelta y quedando en cuatro.
Ahora ambos se pusieron entre mis piernas con una cara lujuriosa.
Y no sé, porque me dio mirar hacia la tele que seguía encendida.
- ¡ No, no, no ! ¡ No hagáis eso ! ¡ No por favor ! - supliqué mientras algunas lágrimas salían de mis ojos.
Estábamos en la misma posición que los de la tele, el Omega con las piernas abiertas y los Alphas embistiendolo con fuerza a la vez
Intente apartarme pero ellos me cogieron de las piernas y me atrajeron más a ellos sin cambiar la postura.
- No te haremos nada peligroso, ni nada de eso corazón - me dijo Tomás acariciando mis piernas con cariño al igual que Leo.
Leo saco de yo que sé dónde un bote de lubricante y lo vacío en mi entrada.
Trague en seco pero para tranquilizarme ya estaba Leo besando mis labios.
- Necesitamos que te relajes -
Asentí como pude y eche hacia delante mi cabeza para relajarme apoyándola en un cojín.
Mis manos se aferraron al sofá con todas sus fuerzas y noté como el primer y el segundo dedo eran introducidos en mi interior.
Deje salir el aire lentamente para volver a cogerlo.
Podía notar como los dedos eran de Leo, pero sin darme tiempo a reaccionar otros dos fueron metidos sin aviso obligándome a soltar el aire más abruptamente y con ellos un gran gemido.
- Aah, Aahh... - gemí cuando los 4 dedos se empezaron a mover dentro mío - no más... - lloriqueé
Las lágrimas salían de mis ojos mojando mis mejillas.
- Tranquilo, solo 4, solo esos... - susurro Tomás en mi oído.
Ambos llegaron a mi cuello y empezaron a besarlo hasta que note como empezaban a salir los colmillos de ambos Alphas.
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Un Omega Peculiar
ActionSoy un Omega peculiar respecto a los Alfas y al amor. No me gusta ser la princesa de los cuentos que siempre acaba con un príncipe. Prefiero ser más, la princesa rebelde que se escapa del castillo sin ayuda. Irme a estudiar en la universidad me ha h...
