Me despertó un griterío en el piso de abajo. Era lunes. Mierda.
Me removí en la cama, gimiendo, y… me encontré a Gideon durmiendo profundamente a mi lado.
-Buenos días, princesa-graznó Xemerius desde el escritorio.-Habéis dormido con toda la ropa puesta, lo que considero que es fruto de una entereza mental y un autocontrol envidiables.
Gemí otra vez. Estaba agotada, y encima me saltaba Xemerius con esas palabras tan enrevesadas… Así que, decidida a no ir a clase, me volví hacia Gideon y le aparté un mechón de pelo de los ojos. Por las escaleras se oyó un ruido de pasos apresurados, casi como una estampida, y los gritos de tía Glenda aumentando de volumen.
Suspiré. Gideon abrió los ojos lentamente, me miró y sonrió, volviendo a cerrarlos. Me acurruqué contra su cuello y me dispuse a volverme a dormir.
De pronto se abrió la puerta, dejando entrar un haz de luz que nos deslumbró y a la tía Glenda convertida en huracán furioso y perseguida por mi madre.
-¡Pero Glenda!
Me incorporé de un salto. ¿Qué demonios había pasado para que la psicópata pelirroja número uno estuviera de ese humor a esas horas de la mañana? Tía Glenda me miraba, fulminante, desde todo lo alto de su largo y delgado cuerpo, con los brazos cruzados. Entonces me di cuenta. Estaba en la cama con el chico del que su hija estaba enamorada. Y eso significaba el fin de nuestra tensa tregua.
-¿¡Ves!?¿¡A ti qué te parece, Grace!? ¡En la cama con un chico en su propia casa! ¡Es… es… impensable! ¡Absolutamente inadmisible!
En la última frase le salió un gallo. Creo que si nos hubiera señalado con un dedo huesudo y tembloroso por la ansiedad no hubiera podido evitar reírme en su cara. Por suerte para mí conseguí mantener la seriedad mientras tía Glenda salía de mi cuarto con la barbilla alta. Mamá me miró con expresión cansada, frotándose las sienes como si le doliera la cabeza. Y normal que le doliera.
-No pensaba decirte esto, Gwen, pero creo que deberías ir a la escuela.-Y se dio la vuelta y se fue, mucho más tranquila que su hermana segundos antes.
Xemerius escupió sobre la mesa con expresión alucinada.
-Espero por tu propio bien que eso no fueran los deberes de física-le dije. Gideon me miró extrañado, pero me encogí de hombros y añadí:-Xemerius.
Me dejé caer sobre la cama con un suspiro. Gideon se apoyó sobre el brazo bueno y me miró desde arriba.
-La verdad es que les ha faltado poco para colgarte una letra escarlata.
-Sin comentarios. Ah, y ni se te ocurra bajar antes de que las arpías pelirrojas uno y dos se hayan ido a la escuela y al trabajo respectivamente si tienes interés en seguir vivo esta tarde.
...
Al final ni Gideon ni yo tuvimos tiempo de desayunar, porque tanto Charlotte como tía Glenda tardaron siglos en estar listas para irse. Pero había logrado retrasar la bronca para la hora de la cena, lo que era algo realmente bueno. Gideon no estaría presente, al menos.
Así que, casi corriendo para no llegar tarde, Gideon me acompañó hasta la puerta del colegio con un par de cafés en la mano y muchas ganas de que empezara la clase de francés que tenía a primera hora para poder echarme una siesta en condiciones. Me dio un beso demasiado corto junto a la puerta-al que Xemerius reaccionó con un resoplido-y se quedó mirándome mientras entraba en el edificio, tirando el vaso de café en la papelera de la puerta justo cuando sonaba la campana que indicaba el inicio de las clases. Corriendo por las escaleras para llegar antes que la profesora me choqué contra alguien que venía en dirección contraria.
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DIAMANTE -borrador
FanfictionTodos conocemos la preciosa historia de Gideon y Gwendolyn. Pero, ¿Qué pasa después de Esmeralda? ESTA HISTORIA ES UN BORRADOR. LA VERSIÓN FINAL ESTÁ EN MI PERFIL BAJO EL MISMO NOMBRE. CUANDO ACABE DE SUBIRLA PROBABLEMENTE ESTA SEA ELIMINADA PARA EV...
