22-8
---------------
Seeh, lo se, tengo que escribir tantos especiales que ya no me quedan ideas. Por favor, dadme alguna. Por privado, en comentarios, por whatsapp (recuerdo:mi número es +34644501998 , por si quieres entrar en el grupo o lo que sea) o como quieras. Puedes usar incluso el correo (juliarubi99@gmail.com, pero no lo abro nunca así que no te lo recomiendo...). Ok, ya me callo.
En fin, que este especial va para @marstar14. #TeamRaphael y #VamosANarnia . Y la idea es suya. Infancia de Gideon, allá vamos.
------------------
-¡Gideon! Vamos, tienes clase de esgrima...-dijo mamá. Suspiré y dejé el libro abierto sobre la cama. Descrucé las piernas para incorporarme, pero en el último momento cambié de opinión.
-¿Tengo que ir?
No entendía por qué tenía que ir a clases de esgrima y de música en lugar de estar apuntado a un equipo de cricket o fútbol como todos los demás compañeros de escuela. Eran aburridas.
-Gideon...-dijo mamá entrando a mi habitación.-Vamos, hoy será diferente.
Siempre decía eso. Y luego siempr era igual:un montón de hombres serios y aburridos que ni siquiera me miraban o saludaban a mamá. Eso era de mala educación.
-Mami...
-Venga...-dijo ella, acercándose. Me dio un beso en la frente y tiró de mí para que me levantara. Con un suspiro me puse en pie y metí los pies en los zapatos. Raphael asomó la cabeza por la puerta justo cuando mamá salía.
-Gidi...-dijo al ver que mamá llevaba el abrigo puesto y yo me estaba poniendo los zapatos.-¿Puedo ir contigo?
Le dirigía una mirada triste. Ojalá pudiera venir, así al menos habría algún otro niño. Y Raphael sabía un poco de esgrima de imitarme cuando jugábamos a los piratas.
-Raphael, Sofía está en el salón, ¿no bajas a saludarla?
Raphael me miró, un poco enfadado, y salió de la habitación. A mí Sofía me caía muy bien, no entendía por qué Raphael quería venir conmigo pidiendo quedarse con ella viendo dibujos o jugando, o a veces incluso le llevaba al parque y me dejaba jugar al fútbol con los niños de allí. O le llevaba al carrusel. Y yo mientras practicando escalas con el piano o aprendiendo francés con Giordano.
-Vamos, Gideon dijo mamá abriéndome la puerta del enorme coche negro en el que siempre íbamos con los hombres de traje. Una vez uno de ellos se había enfadado porque pinté un hombrecito en el cristal empañado. Y eso que sólo tenía cuatro años cuando hice eso. Ahora tenía casi seis y, aunque seguían sin hacerme caso, al menos no me había vuelto a encontrar con el hombre enfadado.
Un rato más tarde, llegamos al edificio. Tío Falk, con su sonrisa-no-sonriente de siempre salió a recibirnos y le dio la mano a mamá.
-Selina...
-Falk... Le dejáis en casa cuando terminéis, supongo...
Mi tío asintió. Dijo algo más pero dejé de prestar atención. Un chico pasó a nuestro lado, de la mano de un hombre con traje, que iba muy concentrado en su teléfono y tiraba tanto de la mano del niño que seguro que le estaba haciendo daño. El niño me miró, con curiosidad y la misma expresión resignada que seguro tenía yo. Tal vez a él tampoco le dejaban apuntarse a fútbol con sus compañeros.
Pero antes de que pudiera preguntarle, había desaparecido tras la esquina.
-Gideon-dije tío Falk entonces. Mamá se agachó y me dio un beso en la mejilla.
-Pásalo bien-dijo. La miré serio. Ella rió suavemente.-Está bien. Inténtalo, ¿vale?-me dio otro beso y se fue.
-Vamos, tengo una sorpresa para ti-dijo Falk indicándome la puerta.
-¿Una sorpresa?-pregunté sin mucha curiosidad. La última había sido un piano para que también pudiera practicar en casa, y aunque mamá me había dicho que los regalos había que agradecerlos, había sido el regalo que más me había costado agradecer de toda mi vida. Le habían regalado un piano de cola a un niño de cinco años. Al menos la banqueta era regulable...
-Ajá-dijo tío Falk. No añadió nada más, pero noté que disimulaba una sonrisa. Tal vez esta vez no sería un piano.
-Ven, tienes que cambiarte de ropa-dijo indicándome la pequeña habitación junto a la sala en que practicábamos esgrima que usaba como vestuario.
Me puse el traje, blanco impoluto, de una tela cómoda pero firme por delante, y agarrando el florete y el protector, salí de la habitación para encontrarme con una chica. Rizos pelirrojos enmarcaban una carita redondeada y unos brillantes ojos azules. Tal vez lo único que hacía que Lizzie, la chica de mi clase, tan guapa que parecía un hada, siguiera pareciéndome la choca más guapa del mundo, era la expresión un poco altanera de la cara de la pelirroja. Nada comparado con el rostro dulce de Lizzie. Por lo demás...tiraba a Lizzie por los suelos.
La miré de arriba a abajo, exactamente igual que estaba haciendo ella conmigo.
-Gideon, te presento a Charlotte. Ella será tu compañera a partir de ahora.
------------------
Ahí tenéis el principio de la historia de la infancia de nuestro querido Gideon de Villiers. Haré varios especiales sobre este tema, vale?
ESTÁS LEYENDO
DIAMANTE -borrador
Fiksi PenggemarTodos conocemos la preciosa historia de Gideon y Gwendolyn. Pero, ¿Qué pasa después de Esmeralda? ESTA HISTORIA ES UN BORRADOR. LA VERSIÓN FINAL ESTÁ EN MI PERFIL BAJO EL MISMO NOMBRE. CUANDO ACABE DE SUBIRLA PROBABLEMENTE ESTA SEA ELIMINADA PARA EV...
