¡No, no me matéis! Lo de dejaron en suspenso fue a propósito...pero porque iba a publicar hoy.
Hoy me gradúo!!!!!!!!!!
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En el metro le di mil vueltas a la hoja de papel entre mis dedos. Xemerius se había sentado en el asiento de enfrente, pero al menos ya no estaba diciendo una estupidez tras otra barajando teorías de por qué Gideon había desaparecido. Llegó al punto de decir que una banda de mafiosos le atacó y le dijeron que tenía que entregar un rescate por ñoñas qué historias inventadas. O que a Mr Marley se le había subido tanto la sangre a la cabeza que había que drenarle.
Algunas me hicieron reír, pero en general, estaba demasiado seria y preocupada para prestarlentoda mi atención. Y cansada. También eso.
Salimos del metro en la estación de Temple, yo por la puerta y Xemerius atravesando una ventana. Según el reloj de la estación eran las ocho y media de la mañana, y en sábado, así que apenas había gente en la estación. Los pocos que había, esonsí, me miraron extrañados al verme salir del tren con el vestido, anoche fabuloso, al que la lluvia le había sentido francamente mal, y a los tacones de ante también. Y sin maquillaje, con el pelo recogido en un moño cutre y estornudando cada dos por tres (al final resultaría que Xemerius tenía razón respecto a lo de dormir con poca ropa...) debía de dar una impresión deplorable. Pero quería ir a Temple y averiguar qué le pasaba a Gideon y a su hermano, que tampoco estaba en la casa. Y de paso que Madame Rossini me dejara volver a ponerme mi ropa de calle y mis vaqueros antes de caerme de mis horribles tacones de ante despeluchado y húmedo, y me dijera si tenía que raparme o todavía se podía hacer algo con mi pelo.
Por suerte Temple era un barrio solitario, en cierto modo, y apenas encontré a un par de jóvenes enchaquetados en mi camino a la sede de la logia. También quería recuperar mi teléfono, que se había quedado en el bolsillo trasero de los vaqueros que estaban en el taller de la modista. Si al menos pudiera preguntarle a Gideon donde estaba...o al menos hablar con Leslie al respecto.
Mrs.Jenkins no estaba en su puesto habitual, pero estuve a punto de chocarme con ella al entrar yo misma en el pasillo principal y encominarme a la sala del dragón. Dejando aparte el hecho de que los Vigilantes -y especialmente mi tío Falk de Villiers - estaban muy cabreados conmigo por haber soplado sobre su castillo de naipes y por haberle hecho algo a Gideon-¿yo? ¿yo a Gideon? ¿No será más bien al revés? Malditos machistas...-, seguro que no les hacía ni pizca de gracia que fuera andando por los pasillos como Pedro por su casa sin supervisión o permiso.
Estaba a punto de decirle a Xemerius que entrara él a la Sala del Dragón e intentara averiguar algo, porque ni siquiera estaba segura de si la repentina huida de Gideon tenía que ver con los viajes en el tiempo, cuando me choqué con Mr Marley al cruzar una esquina. Se puso rojo enseguida, como un tomate madurando puesto a cámara rápida.
-¡Miss Sepherd!-dijo, tartamudeando un poco al principio.-¿Qué hace andando sola por los pasillos? Venga conmigo, por favor-dijo. Esta vez no intentó ni ponerme la mano en el hombro o en la cintura para dejarme pasar, pero su tono, más firme que de costumbre, no dejaba lugar a dudas.
Genial. Adiós a mis esperanzas de cambiarme antes de aparecer delante de los Vigilantes con ese vestido. Seguro que se imaginarían cosas raras.
-El semáforo no se ha fijado en ttu atuendo...-comentó la gárgola revoloteando nuestras cabezas. Obvio. Es un idiota-vocalicé, y Xemerius se río con sus carcajadas rasposas.
-Señor de Villiers-dijo entonces Mr Marley, nada más entrar en la Sala del Dragón.
-Mr Marley, Gwendolyn-dijo Falk. Estaba hablando preocupado con el Dr Whitevy Mr George, y no me dirigió ningún tipo de mirada asesina, sino sólo consternada.
Oh, oh.
-Oh, oh-dijo Xemerius, haciendo eco de mis pensamientos.
Si alguno de los hombres encontró curioso mi atuendo, no lo dijeron. Ni lo miraron, para ser exactos. El Dr White le dijonalgo bajito a Mr George, que asintió con la cabeza, muy serio, pero no alcancé a oírlo.
-Has venido por tus cosas, supongo, ¿no?
Asentí, y me invente deprisa una excusa.
-Sí, ayer estuve hablando con Gideon y al final Leslie y yo nos quedamos a dormir en su casa, y esta mañana me di cuenta de que...
Esa expresión a oír el nombre de Gideon era mala.
-¿Qué pasa?
-Gideon no estaba esta mañana,¿ verdad?
-No. ¿Dónde está? ¿Qué ha pasado?
-Es Selina, su madre.-Ah, sí, la que vivía en el sur de Francia y le había dejado solo a los doce años.-Ha tenido un accidente de tráfico y está en coma.
Sentí como todo el aire que tenía en los pulmones salía de golpe. Desde luego, eso no era en absoluto lo que me esperaba. Y no sabía lo que me esperaba...
-Y eso no es todo-añadió Mr George, aunque Falk le fulminó con la mirada.-Cree que el conde tiene algo que ver.
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Hola!!!! No me matéis!!! Es muy corto, pero no he tenido tiempo de nada más, y después de como os dejé ayer...aunque, sinceramente, no sé lo que es peor....;) vale, ya. No me meto más con vosotras...
Por cierto, el lunes publicare el especial 16K, sobre cuando Gideon se toma el polvo. Y el siguiente cp, obviamente. A lo mejor publico antes, pero no estoy segura. Al menos ya sabéis que no se ha comportado como un cerdo....al menos por esta vez.
Besos!!!!
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DIAMANTE -borrador
FanficTodos conocemos la preciosa historia de Gideon y Gwendolyn. Pero, ¿Qué pasa después de Esmeralda? ESTA HISTORIA ES UN BORRADOR. LA VERSIÓN FINAL ESTÁ EN MI PERFIL BAJO EL MISMO NOMBRE. CUANDO ACABE DE SUBIRLA PROBABLEMENTE ESTA SEA ELIMINADA PARA EV...
