CAPÍTULO FINAL

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DROP, DE EINAUDI, PARA UNA EXPERIENCIQA COMPLETA(NAH, COÑA. SOLO PARA LLORAR MÁS)

Eyes, look your last!
Arma, take your last embrace! And lips, o you
The doors of breath , se al with a righteous kiss
A dateless bargain to engrossing death!
Come, bitter conduct, come, unsavoury guide!
Thou desperate piloto, now at once run con
The dashing rocks thy seasick weary bark!
Here's to my love![...] Thus, with a kiss,
I DIE

(Mirad,
ojos, por vez última. Brazos, el último abrazo.
¡Labios, puertas del aliento, sellad con este beso
legítimo un pacto eterno con la muerte
Que espera! ¡Venguía amargo, ven, timonel
Desesperado, ven, fatal guía, y lanza ahora
Contra las rocas destructoras tu barcaza sin norte,
Y fatigada! Bebo, ¡por mi amor![...] Así, con un beso,
MUERO)
Romeo y Julieta, William Shakespeare
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Todo lo que se oía era el silencio. El silencio absoluto, y la oscuridad. Luego abrí los ojos, y en esa sensación que empezaba a conocer, me elevé por encima de mi cuerpo, que seguía con los ojos cerrados en la cama, como si estuviera durmiendo. Xemerius estaba a mi lado, vigilando como un fiel perro guardián. Sonreí suavemente, pero no vi ninguna sonrisa en mi cuerpo. Estaba muy pálida, tan pálida que apenas contrataba mi cara contra las sábanas sin deshacer de la cama. Los labios también estaban pálidos, y el pelo destacaba como una mancha de tinta sobre un folio nuevo.

Oí una puerta cerrarse a lo lejos, y decidí comprobar si el conde cumplía su palabra. Si estaba muerta, lo mínimo que podía hacer era comprobar que hubiera servido para algo. Yo era de las que en los trabajos en grupo tenían que hacerlo todo para que quedase perfecto, o al menos, controlar a la gente para que todo quedara como a mí me gustara.

Así que, con sólo pensarlo, atravesé la puerta y salí al pasillo del hotel. Entre alfombras y cortinas de terciopelo y bustos de mármol, esperaba ver salir del hotel al conde por alguna parte. En lugar de bajar a la entrada, me asomé por la ventana y vi como este entraba en el coche, con una extraña expresión de satisfacción en los labios y una maleta en la que suspuse que estaba el cronógrafo.

- Heathrow, James. Todo ha ido conforme al plan-escuché a través del cristal.

Me contuve para no ir y comprobar si yo también podía escupir, como Xemerius.

En lugar de eso, me giré, y me encontré de cara con los ojos verdes que tan bien conocía, aunque estos no me vieron y siguieron corriendo por el pasillo, tras pasarme rozando, pero sin rozarme. No noté nada.

Con un nudo en la garganta-algo incomprensible, ya que no tenía garganta, y casi con morbo, le seguí hasta l!a habitación en la que había dejado mi cuerpo pálido.

Vi a Gideon detenerse en la puerta, los ojos como platos, y como Leslie y Raphael, que iban un poco más lento, chocar se contra él y estar a punto de caer. Vi como la expresión de Gideon pasaba del estupor al miedo y al dolor, y como corría hacia mí y empezaba a sacudirme, esperando a que reaccionará. Vi como Leslie me miraba sin verme y lloraba sin sentirlo, como Raohael era el primero en reaccionar y abrazaba a su novia. Leslie seguía sin reaccionar, y Gideon me estaba abrazando, aunque yo no notaba sus brazos; besando, aunque yo no notaba sus labios; murmurando cosas que mis oídos no escuchaban por culpa del desagradable pitido que sonaba en el interior de mi cabeza.

Xemerius se hablaba los ojos con las zarpas en la mesilla de noche, y Leslie y Raohael seguían abrazados en la puerta.

Entonces, Gideon vio la carta que le había dejado, la que estaba sujetando mientras me iba quedando adormilados para estar segura de que él viera. Se secó las lágrimas con la manga y agarró el sobre, rasgándolo y leyendo rápidamente las palabras. Pude ver cómo lo leía una y otra vez, como lloraba y como me llamaba idiota, sobre todo al llegar a las últimas líneas. Vi cómo me abrazaba y dejaba la cabeza recostada en mi cuello. Me acerqué y le intenté apartar un mechón de pelo rebelde de los ojos, pero le atravesé. Se me hizo un nudo en l garganta, y me costó tragar saliva para no llorar lágrimas invisibles que ni siquiera yo notaría.

-Por favor, no me hagas esto...dime que no es verdad... Sólo... Sólo...

Vi como me acariciaba la cara con suma delicadeza, cómo me miraba. Luego vi como agarraba la carta y salía de la habitación. Vi como Leslie se acercaba a mi aprovechando que Raohael la soltaba, siguiendo a su hermano. Probablemente para comprobar que no se tiraba de un puente. Pero yo sabía que él no haría eso. Era el diamante, al fin y al cabo. La más dura y resistente de las piedras preciosas.

Así que me quedé con Leslie, sin intentar abrazarla sabiendo que sólo me dolería más. Ella sólo estaba ahí, de pie, mirándome. Al rato Gideon volvió, las mejillas llenas de churretes de lágrimas, y se acercó a mí.

-¿Por qué no te despiertas, maldita sea? ¿Por qué?

Vi como volvía a empezar a llorar y me abrazaba, otra vez, dejándole semiincorporada entre sus brazos. Aunque no sentí nada.

Vi como salían de allí, empujados por los Vigilantes a una de las limusinas de cristales tintados y antibalas. Vi como Raohael intentanpba consolar a Leslie y a gideon, en vano, porque él también estaba llorando. Vi como lo Vigilantes me metían en una bolsa, pero yo seguía viéndolo todo. Vi como me dejaban en Temple, como me sacaban de la bolsa y Madame Rossini me vestía, derramando también un par de lagrimillas. Vi a mamá llorando, a tía Maddy llorando, a mi hermano llorando, y a Caroline sin entender muy bien lo que pasaba. Ella no fue al funeral. No lo entendería.

Quien sí fue fue Gideon, en ese traje negro que tan bien le quedaba, y mi prima, que también estaba llorando y por con entendía la suerte que había tenido de no ser ella el rubí, le abrazaba.

Vi como, a las dos semanas, Raohael y Leslie volvían a clases, después de las vacaciones de pascua. Vi como en mi clase la gente estaba muy sorprendida, y vi como el curso acabó. Vi la fiesta de graduación del año siguiente, en la que Gideon fue el acompañante formal de Charlotte, y como esta empezaba la facultad de psicología, y como acababa su doctorado cum laude, igual que Gideon el suyo en cirugía. Fui recordada en su boda, Gideon me había escrito un mensaje que leyó en voz alta delante del público. Mamá lloró, y Leslie, y Raphael. Gideon no. Sólo se le humedecieron los ojos, pero se trató las lágrimas. No era una buena idea que llorará en su propia boda.

Vi como Charlotte se quedaba embarazada, y como acariciaba su veinte hinchado con una pequeña criatura dentro, y como esta nacía y era acuñada en brazos de su padre, que seguía teniendo los brillantes ojos verdes más bonitos del mundo? Vi como el bebé abría los ojosaq, y estos era azules, justo como los míos, y como la mano de Charlotte, con el anillo que Gideon me había dado antes de que todo se fuera al traste, acariciaba los suaves bucles del pelo del bebé.

Y me di cuenta de que quería ser yo quien hiciera todo esto. Me di cuenta de que quería acariciar el pelo de los hijos de Gideon sabiendo que eran míos, ir a la boda de Leslie pudiendo ser la dama de honor en lugar de una foto en el fondo de pantalla de su móvil de nuestro viaje a París. De que quería estar allí y sentirlo todo en mis propias carnes, no a través de unos ojos que nadie ve.

Y noté algo que agarraba mi muñeca, y abrí los ojos, y vi a Gideon con la cara húmeda y los ojos muy abiertos por la impresión, y le abracé, sintiendo lo cálida que era su espalda, y lo suave que era su pelo entre mis dedos, y el sabor de sus lágrimas.

Oí la exclamación de Xemerius al ver que estaba viva, que había vuelto a la vida, y que era porque, realmente, aunque me hubiera suicidado, no había sido por propia voluntad.

-Gwenny, oh, dios mío...-dijo Gideon entre ni pelo, mates de besarme-estás fría aún...

Me apreté contra él para calentarme, Hundiéndome en el beso.

El conde seguía creyendo que yo estaba muerta, y esta vez definitivamente, así que teníamos una auténtica oportunidad. Podíamos acabar con él y seguir con nuestras vidas con normalidad.

Gideon se separó de mí un momento, dejando sus manos a ambos lados de mi cara.

-Nunca vuelvas a hacer eso ¿vale? Nunca.

Le sonreí. Una sonrisa feliz y abierta.

DIAMANTE -borradorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora