especial gideon 8K (ya sí...)

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Aquí va la opción 4 (era la ganadora con tres votos, pero cuando leí el último comentario (lo siento, @gwendolynkitten), ya había escrito la tres y me dio pereza...) Dedicado a @marcleo14 por su idea, sus comentarios y su constante apoyo moral. ¡Sigue así!
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Derrapé en la acera ante la puerta de la casa de los Montrose. Me detuve a respirar un segundo, me pasé la mano por el pelo, revolviendomelo aún más.

Las palabras aún resonaban en mi cabeza, aunque en el metro me había despejado un poco. Lo suficiente para no farfullar cosas sin sentido delante de Gwenny.

No puede morir.

Notaba la adrenalina cosquilleándome las venas y acelerando mi respiración cuando llamé al timbre, aún intentando tranquilizarme. Todavía estaba lo suficientemente acelerado para ponerme a decir cosas sin sentido en cuanto viera a Gwendolyn.

Estaba poniéndome bien la ropa cuando la puerta se abrió. Alcé la cabeza, esperando ver a un mayordomo estirado en lo alto de los escalones que alzaban la puerta sobre el nivel de la calle. Pero, en lugar de eso, me encontré con una niña de unos cinco años y brillantes rizos pelirrojos que me miraba con los ojos muy abiertos. Algo en su expresión me recordó a la primera vez que Gwen me vio, en el pasillo de Temple.

-Hola, guapa-dije.-Tú debes de ser Caroline, ¿no?

La niña asintió sin dejar de mirarme fijamente.

-¡Tú eres el Gollum!-dijo la niña con una radiante sonrisa en la cara. Me hizo gracia el apodo, así que no la corregí. Si las cosas iban bien pensaba pasar bastante tiempo en esa casa, mejor ir con buen pie desde el principio.

-Tu hermana la ha hablado mucho de ti. ¿Pudes decirle que baje un momento? Tengo que hablar con ella de una cosa muy importante.

La niña asintió, aún mirándome excitada, y desapareció por las escaleras corriendo. Hubiera entrado, pero seguro que Charlotte me paraba por el camino, y no tenía ánimo para aguantarla. Era a Gwen a la única a la que quería ver en ese momento.

Me hice un rápido esquema mental de lo que le quería decir cuando bajara. Las profecías, que llevaba en los bolsillos; que era inmortal, y que...que la amaba. Bueno, mejor empezaba disculpándome antes de abordar el tema mayor, que si no, lo más probable era que me llevara un bofetón.

Oí pasos bajando las escaleras. Respiré hondo. Entonces escuché la voz aguda de la pequeña Caroline.

-Pero...él ha dicho que quería...

Y Charlotte apareció en la entrada de la casa, con Caroline pisándole los talones.

Oh, mierda. Toda mi euforia se esfumó de golpe.

La expresión de Charlotte se torno en una de alegría, y luego, al ver que mi expresión se había congelado en una mueca de sorpresa nada feliz, en una mirada desconfiada.

-Charlotte...-saludé, distante.

-Pensaba que eras un compañero de clase, me ofrecí a ayudarle con un trabajo, ¡pero tú eres mucho más agradable!-continuó con su risa argentina. Se echa a un lado para dejarme entrar, pero yo no hice amago de moverme al interior de la casa. Caroline lo miraba todo en silencio desde detrás de su prima.

-Venía a hablar con Gwen-dije simplemente. Charlotte pareció haber recibido una patada en la barriga. A mí también me dolió, pero tenía que dejarle las cosas claras. Charlotte siempre había sido mi mejor amiga, pero también la única. Ahora Gwendolyn me había abierto los ojos, y lo que le había negado durante tanto tiempo a Charlotte se lo había dado a su prima sin siquiera darme cuenta. Ahora podía decirle a Charlotte lo que nunca le había dicho por miedo a perderla. La perdería, pero sabía que era mejor eso que seguir engañándola.

DIAMANTE -borradorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora