Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo.
De Frases, de @I-am-M-The-Killer
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-¿Sabes qué?-le dije a Gideon. Me miró por el retrovisor de la moto.
-¿Qué?
El semáforo seguía en rojo, pero apenas había tráfico por la hora (eran casi las doce y media de la noche) y con la moto íbamos serpenteando por entre los coches, así que íbamos rapidísimo. Mis manos estaban agarradas firmemente de su cintura, y mi barbilla encajada en su hombro.
-Que esto de la moto cada vez me gusta más.
Note su torso temblar por la risa entre mis brazos.
-¿Y sabes qué te digo yo?-dijo mirándome fijamente por el retrovisor.
-¿Qué?
Pero el semáforo se puso verde y aceleró para cruzar lo antes que los demás coches y no quedarnos atrapados entre un autobús de dos pisos cuyo conductor parecía no haber dormido en siglos y un coche verde botella. Así que no pudo contestar.
La ciudad pasó a nuestro alrededor a toda velocidad mientras yo dejaba que el temblor del motor, la velocidad y el calor de la espalda de Gideon me relajaran. Y, antes de lo que me hubiera gustado, llegamos a la puerta de mi casa. Gideon apagó el motor y se bajó, quitándose el casco. Le imité y le di el mío, blanco.
-Gracias por el viaje, Mr Taxi.
-Gracias por el apodo, Miss Helado de Stracciatella.
Sí, obviamente, había ganado yo la batalla de cucharas por el último trozo de chocolate. Mientras Less y Raphael hacían ojitos descaradamente. Y Leslie seguía diciendo que a Raphael no le gustaba porque aún no se le había lanzado...
-No, espera. Mejor Miss Fantoche-dijo señalando mi ropa. No me había vuelto a poner el traje de 1912, la razón principal que eravincapaz de atarme el corsé yo sola y me daba demasiada vergüenza pedírselo a Gideon. Y Leslie estaba enseñando a jugar a escoba a Raphael. Así que, alegando que estaba muy cansada, le pedí a Gideon que me llevara a casa. Y, tras hacer un par de comentarios acerca de dejar solos a Raphael y Leslie (sí, más o menos los mismos que llevaba haciendo su hermano sobre nosotros toda la noche), nos fuimos de su casa. Por suerte, los chistes no los dijo en voz alta. Menos mal que era más discreto que Raphael. Si no, Leslie lo mata.
-Sólo espero que no me vea Charlotte...-comenté. La mirada de Gideon se oscureció un instante al pronunciar su nombre, y frunció el ceño. Oh, mierda. Cambié de tema rápidamente.-¿Qué me querías decir antes? En el semáforo...
Su mirada volvió a ser clara y divertida. Esbozó una sonrisa pícara, torcida, de mis favoritas, y me colocó un mechón de pelo detrás de la oreja. Dios, ¿como podía ser algo tan sumamente estúpido como recolocar un mechón de pelo tan desconcertante? Con ese simple gesto me cortó el hilo de los pensamientos, que tuve que volver a hilvanar a toda velocidad para intentar recodar qué le había preguntado.
-Que tal vez deberías haberte quedado en casa y haber dicho que estabas en casa de Leslie como sugirió ella.
Se me escapó una sonrisa boba.
-Tal vez. Pero... No, realmente todavía podemos...
En ese momento, la puerta se abrió de golpe. No, no podíamos.
Charlotte.
Problemas.
Y, a juzgar por su expresión, problemas grandes.
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DIAMANTE -borrador
Fiksyen PeminatTodos conocemos la preciosa historia de Gideon y Gwendolyn. Pero, ¿Qué pasa después de Esmeralda? ESTA HISTORIA ES UN BORRADOR. LA VERSIÓN FINAL ESTÁ EN MI PERFIL BAJO EL MISMO NOMBRE. CUANDO ACABE DE SUBIRLA PROBABLEMENTE ESTA SEA ELIMINADA PARA EV...
