Cuando el despertador sonó la mañana siguiente, se me pasó muy seriamente por la cabeza suicidarme. Lo único que tenía que hacer el conde para conseguir su propósito era adelantarme el despertador media hora, o suprimir el fin de semana.
Al apagar el móvil, vi que tenía un mensaje de Gideon.
Enviado a las 01:27
Te echo de menos.
Respondí.
Enviado a las 06:32
:)
Se me escapó otra sonrisa estúpida. Últimamente estaba sonriendo como una estúpida el sesenta por ciento del tiempo. Que mal. Xemerius bufó desde el escritorio.
-Cariño, estás obsesiva. No me has dado ni los buenos días y ya has revisado tu móvil para ver si tienes algún mensaje de tu amada piedrecita...
-He apagado el despertador, no ha sido intencionado-repliqué, con la boca pastosa por el sueño, mientras me pasaba una mano por el pelo enredado. Oh, mierda, anoche tendría que haberme recogido el pelo en una trenza, o algo, ahora me iba a costar AÑOS deshacer el nudo en que este se había convertido.
-Bueno, por lo menos, a juzgar por tu sonrisa de oveja enamorada, te ha respondido.
-¿Oveja enamorada?¿En serio, Xemerius?
Dije, dejando de ponerme los calcetines para mirarlo con incredulidad. ¿Ovejas? ¿De veras?
-Bueno...-contestó el daimos mirándome las zarpas desienteresadamente.-Mejor que el gato furioso en que te hubieras transformado si no te hubiera escrito... Y, hablando de gatos, podrías...
-¡No!
Y, con un calcetín a medio poner, salí de mi dormitorio. La cabeza de Xemerius salió, sin embargo, de la pared a mi lado.
-¿Por qué? Seguro que en una casa tan vieja debe de haber ratones, y...
Y, poniendo los ojos en blanco, le lancé el calcetín, que atravesó limpiamente su cabeza. Xemerius y su gato...
Tras comprobar por décima vez que me había pintado los dos ojos, me atreví a salir del baño. No quería que me volvieran a poner en ridículo en el comedor por estar medio dormida. Y hoy no estaba medio dormida. Estaba dormida del todo. Malditos Vigilantes. Si ellos supieran lo que era arreglarse las para disimular las ojeras de medio metro que tenía (y sólo era miércoles) , seguro que serían un poco más solidarios al organizar sus cenas.
Charlotte me adelantó al llegar a las escaleras, empoujándome con el hombro. Claro que fue con su suavidad característica, un simple roce de hombros que basto para hacerme soltar la mochila, pero del que se disculpó enseguida para seguir bajando las escaleras con sus movimientos elegantes de ángel, dejando me en el descansillo de las escaleras recogiendo los libros, que se habían desperdigado por todo el suelo. Maldita sea.
-¡Gwendolyn! ¡Vas a llegar tarde!-gritó la voz chillona de tía Glenda desde el piso de abajo, precedida por un comentario de Charlotte y seguido por una queja de mamá.
-Si fuera tú, Gwenny, me iría de casa nada más cumplir los dieciocho. Para ser exactos, ya tendría las maletas hechas-graznó Xemerius desde no se dónde, dándome un susto de muerte. Reí, y me dispuse a bajar las escaleras, cuando mamá me paró, muy seria, apareciendo de la nada, y dándome otro susto que me hizo volver a tirar los libros, que aún tenía en la mano.
-¡Mamá!-dije, mientras nos agachábamos para revólver el desastre.
-Escucha, Gwenny-empezó mamá, evitando mirarme-, lo que hiciste ayer estuvo genial, pero dos cosas: no se lo digas a tus hermanos y no hables mucho del tema. Creo que una sola mención y Glenda reventara del disgusto...
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DIAMANTE -borrador
FanfictionTodos conocemos la preciosa historia de Gideon y Gwendolyn. Pero, ¿Qué pasa después de Esmeralda? ESTA HISTORIA ES UN BORRADOR. LA VERSIÓN FINAL ESTÁ EN MI PERFIL BAJO EL MISMO NOMBRE. CUANDO ACABE DE SUBIRLA PROBABLEMENTE ESTA SEA ELIMINADA PARA EV...
