Una nube pende sobre mí, marca cada movimiento profundamente en el recuerdo de lo que en otro tiempo fue amor.
-Ian Curtis
...............
Gideon dejó la chaqueta en una silla de las que había junto a la mesa, caminando hacia las flores con expresión de desconcierto.
Agarró el sobre y lo rasgó con dedos hábiles.
-Xemerius-susurré. Por la expresión de Gideon, las flores le extrañaban tanto como a mí. El daimon despertó sacudiendo la cabeza, y me miró, ligeramente sorprendido.
-Curioso. ¿Mudanza de pajar?
Le indiqué las flores con un gesto de la cabeza.
-Te diría quien las ha traído, pero me temo que ya estaba dormido...-dijo aleteando hasta nosotros, con cierta expresión culpable en el rostro.
-Gracias por quitárme a esos idiotas de encima. Empezaban a volverse molestos ligeramente molestos, aunque no se acercaran a mí...
Un consejo: vais tras la pista equivocada.
El tono de voz que usó me dejó claro de que eran las flores antes incluso que el mensaje que daba.
Gideon arrugó el papel y lo dejó caer al suelo, maldiciendo por lo bajo. Menudo desastre. Al parecer, no nos íbamos a librar de sus estúpidos juegos ni un sólo día.
-Empiezo a pensar que tal vez sea mejor simplemente pasar de las profecías-dijo cuando me acerqué y le pasé un brazo por los hombros.
-No te preocupes...es guerra psicológica solamente...
Gideon me miró, volviendo a nuestro mundo de antes de encontrar las flores lentamente.
-¿Guerra psicológica? Si eso existe, casi seguro que no se puede aplicar a lo que él nos hace...
Sonreí. Él alargó la mano para acariciar el pétalo de una de las flores, per le agarré la mano.
-Mañana -susurré.-Ha sido un día largo-añadí, y le di un beso suave en la mejilla antes de sonreirle y entrar en mi habitación.
Oí la carcajada ronca de Xemerius antes de verle atravesar la pared y mirarme.
-¿Por qué has hecho eso, Gwenny?
-Xemerius, de verdad, no estoy para bromas o acertijos. ¿Qué he hecho?
-Pues plantar así al pobre muchacho...
Fruncí el ceño. ¿Qué? ¿Plantarlo?
-Ahí lo dejo-dijo simplemente, y desapareció por la ventana para que no le interrogara más, tras hacer una de sus características pequeñas reverencias.
-Te has quedado sin gato-dije por lo bajo, antes de acercarme al tocador y quitarme los pendientes.-Mierda...-maldije cuando uno se me enganchó en el pelo, tirando de él para que se soltase.
-Espera, te ayudo-dijo Gideon bajito, apareciendo de repente detrás de mí.
-No te preocupes-dije mientras él terminaba de soltar el pendiente.-Era obvio que nos iba a vigilar, ¿no? Y...
Me tapó la boca, girándome para que le mirara a la cara.
-Mañana...
Asentí y le abracé. Él, al principio un poco sorprendido, me pasó los brazos por la cintura y me devolvió el abrazo.
-¿Crees que vale la pena? Todo lo que está haciendo...
Gideon se separó un momento, mirándome fijamente.
-Creo que sí, aunque aún no sabemos por qué. Vale la pena porque hay algo más.
-No me refería a eso-dije. Sus ojos mostraron sorpresa, antes de retirarme el mechón de pelo en el que antes estaba enganchado el pendiente de los ojos.
-Sí. Merece la pena-dijo antes de bajar su rostro hacia el mío y besarme lentamente.-Claro que vale la pena.
...
-Capuchina, cardo, claveles amarillos y...¿de rayas?, y esto es eléboro, escabiosa, jenciana, dondiego, jacintos morados, pulsátilas, rododendros, ranúnculos, zinnia-enumeró Leslie pasándole a Gideon una lista con las flores tras buscar fotos de todas ellas en internet. Pretendíamos ver el significado de las flores usando el lenguaje victoriano.
-Dios. Los victorianos estaban locos. ¿En serio se mandaban mensajes en forma de ranos de flores?-había dicho Raohael con su característica... falta de curiosidad. Recibiendo a cambio una de las usuales miradas de reproche de su novia.
-A ver Gideon. Seguro que eso también lo estudiabas en tus clases. Cómo ligarse a una lady de mil ochocientos, capítulo uno-había soltado Leslie entonces, intentando relajar el ambiente, aunque sólo consiguió ponerme más nerviosa aún. Gideon dejó de juguetear con mi pendiente y la miró, divertido.
-Bueno, una de las principales características de la época victoriana es, precisamente, la dificultad de ligar. Y del lenguaje de las flores, poco más que el blanco es la pureza y el rojo pasión. Y que las rosas suelen ser amor.
Leslie le dirigió una mirada de hito en hito, se abrochó mejor la chaqueta de chándal sobre el pijama, probablemente de mickey mouse o similar, y se puso a estudiar más a fondo el ramo.
-De todos modos, Less-añadió Gideon, poniéndose en pie.-estas flores son tan raras que ni alguien de esa época sabría lo que significa-dijo señalando una enrome flor color vino oscuro que luego resultó ser una zinnia. Leslie se limitó a poner los ojos en blanco.
-A este paso, mi agencia de detectives tendrá trabajo para toda la vida sólo con vosotros dos...-había añadido antes de sacarse el boli de la boca y apuntar los nombres de las flores.
-Veamos...-dijo Gideon, y sacó el móvil del bolsillo de los pantalones.-Obediencia, desquite, esperanzas pérdidas, desdén, rechazó, escándalo, injusticia y...¿viudez? ¿En serio? Este hombre está loco. Ingratitud, peligro, pesar, "no puedes pretender nada", y, citó literalmente, " recuerdo de los amigos pasados" con las zinnias.
Raohael alzó las cejas desde la cama de Gideon, con sus pantalones de pijama de cuadros y Leslie apartó el móvil.
-Bueno, el mensaje está bastante claro. Que me vaya a...
-Va te faire foutre. Básicamente.
Aunque no había entendido una palabra de lo que había dicho Raohael, comprendía el mensaje.
-Y ahora que estamos otra vez en el mismo sitio, ¿puedo irme a la cama?
Gideon asintió con aire cansado.
-Gwenny, no te preocupes. Sólo quiere meternos miedo porque sabe que nos estamos acercando. Hala. Duerme bien, ¿vale?-me dio un beso en la mejilla y una sonrisa pequeña y siguió a Raphael fuera de la habitación. Yo suspiré y me dejé caer en una de las butacas de su habitación, sin ganas de ir a la mia. Él me devolvió el pendiente.
-Tu amiga Sherlock tiene razón.
Le miré. Sus ojos brillaban mucho, con algo parecido a la lástima. Suspiré y dejé que mi cabeza reposara tranquila sobre el respaldo del sillón, agotada.
-Vamos, es tarde-dijo él mientras me cogía en brazos. Me dejé llevar sin quejarme, hecha polvo. Me dejó en mi cama con suavidad, pero yo no le solté.
-Gideon...
-¿Sí?-respondió igual de bajito mientras me abría las sábanas.
-¿Te quedas conmigo?
Él se quedó inmóvil un segundo, antes de suspirar y taparme bien.
-¿Gideon?
-Espera a que me cambie, vendré enseguida-susurró, antes de darme un beso en la frente y desaparecer. Me debí de dormir antes de que llegara, agotada. Estaba segura de que ese viaje no estaba saliendo para nada según lo planeado.
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Lo siento por el retraso. Estuve un poco pocha ayer noche. Ya estoy bien, y enseguida me pongo a escribir otro. No estoy demasiado inspirada, pero puede que suba algo más hoy... Besos!!!!!!!!!
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DIAMANTE -borrador
FanficTodos conocemos la preciosa historia de Gideon y Gwendolyn. Pero, ¿Qué pasa después de Esmeralda? ESTA HISTORIA ES UN BORRADOR. LA VERSIÓN FINAL ESTÁ EN MI PERFIL BAJO EL MISMO NOMBRE. CUANDO ACABE DE SUBIRLA PROBABLEMENTE ESTA SEA ELIMINADA PARA EV...
