N/A: La verdad es que no pensaba publicar hoy. Después de lo que ha pasado en Parìs y eso. Luego pensé que, realmente, eso no hubiera sido más que postureo. Quiero decir un par de cosas sobre París, y estas sí que las digo en serio, por iniciativa propia y no por hacer un gesto típico y, no digo falso, pero sí que realmente no hubiera sentido como propio o real.
Estos atentados me dan miedo, ¿a vosotr@s no? No miedo a que el próximo sea en mi ciudad, y que yo o alguien que conozca esté entre los numerosos muertos. No. Lo que me da miedo no es eso, es que este mundo, el único que tenemos por el momento, se está cuando a la mierda. No soy racista, ni me molesta la diversidad de culturas, al contrario, me gusta descubrir cosas nuevas, y todo eso. Pero la situación se complica más y más, se escapa. Hay ocho mil millones de seres humanos en el mundo. Eso es casi el doble de la edad de la tierra. Eso es diez mil millones de veces los años medios que vive una persona en España. Treinta mil veces el número de años que vive una persona en algunos países de África, o en nepal. Eso es una pasada de seres humanos. Pero, ¿cuántas personas hay en realidad?
Por favor, pensado un segundo. Fuera de bromas,chistes, diferencias. ¿Realmente queremos usar la violencia, pelearnos unos con otros, dejar que otros nos manejen a su antojo? ¿Queremos vivir así?
Y ahora sí, lo siento profundamente por el atentado en Francia, muertos, heridos, familias, y el mundo entero, que pronto verá y sufrirá las consecuencias de esto. Y no serán pequeñas, por desagracia.
#JeSuisFrance #OjoPorOjoYTodoElMundoSeQuedaráCiego #MuchosHumanosYPocasPersonas
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Tras un par de horas hablando con Leslie-mientras Xemerius se recuperaba del estado de casi shock de la visión de tía Maddy, hacia el final de nuestra conversación ya estaba despotricando contra las mejores amigas y su manía de hablar durante horas-, me sentía mucho más tranquila. Vale, me había tirado de una torre con un reloj que iba hacia atrás. Eso era cuestión de tiempo. Pero era el cuervo, al fin y al cabo. Era un maldito pájaro, volaba. Y gracias a mi estúpida primita la cabeza calabaza no nos habíamos enterado del final de la visión. Tal vez me convertía en cuervo y echaba a volar en el último momento. Y, en todo caso, al menos el león no se tiraba detrás de mí, ¿no?
Suspiré, y alguien llamó a la puerta de la habitación muy suavemente.
-¿Gwenny? ¿Estás dormida?
Mamá asomó la cabeza, y la imagen que vio, a mi tumbada en la cama como una muñeca Rota y el móvil descolgándose de mi brazo peligrosamente cerca del suelo-tal vez no era tan mala idea dejarlo caer, así al menos podría comprar uno nuevo, sin problemas de batería-le debió de parecer tan penosa que se lanzó hacia mí y me estrujó contra su pecho como si fuera un peluche gigante.
-Gwenny... Cielo... ¿Estás bien?
Asentí. No era para tanto. Sólo era una visión.
-Bueno, ¿te lo has pasado bien?
Asentí, y mamá se levantó.
-Nick y Caroline van a ver el rey león, ¿les digo que te esperen?
-Leones, Gwenny, te persiguen desde Francia-dijo Xemerius con una carcajada. Le miré. Simplemente.
-No, tengo que hacer los deberes, y recoger un poco esta... Leonera...-dije. Se me escapó leonera, y antes de que pudiera evitarlo, Xemerius se había caído de la estantería y se revolcaba por los suelos diciendo "ha dicho leonera, ha dicho leonera, jaja, jaja, leonera...". Miré al cielo. Sí había un dios ahí arriba, que Xemerius dejara de reírse lo cosas estúpidas. Por favor.
-Está bien. Sí necesitas ayuda con...ese desastre que hay repartido por la habitación, avisa. O mejor no.-rió mamá, me dio un beso en el pelo y salió de la habitación.
Con un suspiro me dejé caer de nuevo sobre la cama, sin ganas de ponerme a ordenar o, mucho menos, a hacer deberes.
De repente, un golpe en la ventana me sobresaltó. Xemerius empezó a reírse otra vez. Y cuando vi que Gideon me miraba desde el otro lado de la ventana con una sonrisa casi de disculpa por poco me empiezo a reír yo también. Sólo sonreí. Y me abrí la ventana.
-¿Qjé demonios haces aquí?-solté cerrando tras él, mientras que Gideon se sacudía los pantalones.
-¿Me crees si te digo que necesitaba verte?
Negué con la cabeza.
-Eres demasiado...pragmático para eso.
-Bueno, tal vez un poco.
Gideon se quitó los zapatos y se dejó caer en mi cama, sin hacer caso a la pequeña montaña de ropa que se acumulaba a los pies de esta y cruzando los brazos bajo la cabeza.
-Si te pillan aquí...
Gideon me miró, se incorporó, serio de repente, y dijo:
-Gwendolyn, ¿que ha pasado?
Le miré a los ojos, intentando disimular que estaba asustada.
-Nada, es sólo que...he estado pensandolo todo, y...bueno, eso.
Gideon sonrió suavemente.
-Vine porque se me olvidó darte una cosa.
Le miré con cierta desconfianza, mientras Xemerius investigaba sus bolsillos a ver si averiguaba qué era.
-¡No me mires con esa cara!-dijo Gideon sonriendo.-Encima de que he recorrido tantos kilómetros por dártelo...
-Oh, está bien...
Me pasó una caja del bolsillo de la chaqueta. Pequeña, cuadrada, envuelta en un papel marrón bastante normal. No parecía ndad de lo que asustarse. Nada excesivamenge caro o similar, al menos. Así que rasgué el papel y...uups. Caja de tiffany's.
-¿Quieres casarte conmigo, Gwendolyn Sepherd?-se burló Xemerius haciendo el imbécil.-Bueno, cro que es el colgante que viste en la tienda, ese que te gustó tanto y que no quisiste comprar.
Miré a Gid antes de dejar el papel caer al suelo y abrir la cajita sin dejar de mirar a Gideon con los ojos entrecerrados. Cuando el pequeño anillo apareció ente mis ojos y escuché el chorro de agua de Xemerius caer en la alfombra llegué a la conclusión de que sí que había que asustarse.
-¿Estás loco? Sabes que soy menor de edad u no me puedo casar, ¿no?
-Bueno...al menos es mejor eso a que me digas que no quieres hacerlo.
Le hice una mueca, sin creerme que acabará de decir eso. O que hubiera venido de París para darme un maldito anillo de compromiso. Lo cual era terriblemente romántico y...
-No quiero que te cades conmigo, al menos no ya...pero...Tómatelo como una pre-preposición.
-Oh, creó que...
De repente los cristales de la ventana saltaron por los aires con un estruendo y un estallido de luz abrumadores, y Gideon y yo caímos al suelo.
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DIAMANTE -borrador
FanfictionTodos conocemos la preciosa historia de Gideon y Gwendolyn. Pero, ¿Qué pasa después de Esmeralda? ESTA HISTORIA ES UN BORRADOR. LA VERSIÓN FINAL ESTÁ EN MI PERFIL BAJO EL MISMO NOMBRE. CUANDO ACABE DE SUBIRLA PROBABLEMENTE ESTA SEA ELIMINADA PARA EV...
