Capítulo 51: Es mía.

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Pov Poché

Cuando llegue a casa, me lleve la gran sorpresa de que Paola estaba en la sala junto a Calle ambas de pie. ¿Cómo supo donde vivía?

— ¿Qué haces aquí Paola? ¿Cómo sabes donde vivo? — dije entrando por completo a la sala colocándome al lado de Calle por ende al frente de Paola.
— Vino hablar conmigo sobre su relación. — dijo Calle con sarcasmos.
— ¿Relación? ¿Cuál relación? — le pregunté a Paola. — ¿La laboral?
— Poché tienes que reaccionar, ella no es para ti. Tienes de dejarla. — dijo Paola.
— ¿No? ¿Y quien es para mi? ¿Tú? — pregunte.
— Claro, tú y yo somos iguales Poché, nos complementamos muy bien. Éramos muy felices cuando estábamos juntas. Ella no te va a llegar amar como lo hago yo.

La risa de Calle hace que interrumpa nuestra discusión. Paola la mira con el ceño fruncido.

— ¿Qué la amas? Si la amabas tanto como dices ¿porqué estuviste la estupidez de engañarla con su mejor amigo? — dice Calle con un tono serio.
— Eso no es problema tuyo. — le contesta Paola.
— Claro que si, porque llegas como si nada después de dos años diciendo que aún amas a María José cuando en el momento que fueron pareja no se lo demostraste. — dice molesta. — Y como tú dices que no la amo como tú lo haces, claro que no. — sentí una punzada en el pecho cuando la escuché decir eso. — Yo jamás haría algo que la dañara. Yo la amo más de lo que tú la podrás amar. Así que no seas tan estupida diciendo que la amas que eso nadie te lo cree. — dice Calle y yo le sonrió.

Paola la miraba seria.

— Tú no sabes nada de lo que yo siento o no. — dice Paola.
— ¿Lo que sientes? A ver, ¿sentiste lo que María José sintió en el momento que te vio con su amigo? Tú no viste todo lo que rechazó por tu culpa, todo lo que odio el amor por tu culpa. — dice Calle acercándose más a ella. — Yo me siento afortunada de que conmigo se permitió amar de nuevo después de todo. Así que no vengas ahora a querer joder nuestra relación por que no lo lograrás.
— Poché volverá hacer mía. — dice Paola entre dientes fulminado con la mirada a Calle.

Calle sonrió y yo hice lo mismo. Sabía que iba hacer.

— Mientras tú te esfuerzas por tener la atención de Poché, te mostrare de quien es ahora y para siempre. — dice mi amor.

Se gira y me toma del cuello para acercar sus labios, la tomo de la cintura atrayéndola más a mi. Ni en mil año dejaría esta mujer, los únicos labios que quiero sentir son los de ella, la piel que quiero sentir sobre la mía es la de ella.

Él besos se hace un poco largo, después de unos minutos nos separamos con una mordía en mi labio inferior de su parte. Se aleja de mi unos centímetros y nos sonreímos.

— Te amo. — le susurre.

Ella solo enganchó más su sonrisa y me dio un pico en los labios. Se gira para ver a Paola que nos veía con seriedad.

— Espero que con eso te quede claro que no eres nadie para ella y no lo serás.
— Es mejor que te vayas Paola, mi mujer y yo tenemos muchas cosas que hacer. — dije tomando de la cintura a Calle y la acerqué a mi.
— Y no regreses nunca. — dijo Calle.
— Eso será imposible, nos estaremos viendo constantemente. — dijo Paola, sin más se gira y empieza a caminar hasta la salida.

Yo abrazo a Calle por atrás de su cintura. Ella se gira entre mis brazos y rodea mi cuello con sus brazos. Entierro mi cara en su cuello dando un suspiro. Todo esto me tiene cansada. ¿Porque todo el mundo se empeña en separarnos? Calle acariciaba mi cabello en silencio. Mi lugar favorito es estar en sus brazos, hace que se me olviden todos los problemas si ella está a mi lado.

Enamorada de su sonrisaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora