Capitulo 11: Dejame amarte.

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Pov Poché

Estaba tan molesta, cuando llegue a la universidad de Daniela me la encuentro hablando muy pegada, para mi gusto, al amiguito ese agarrados de mano. Trate con todas mis fuerzas de no ir hacia ellos a separarlos y dejarle en claro a ese niñito que Daniela es solo mía.

Ahora tengo una Daniela Calle muy molesta en el auto por darle un beso muy posesivo en frente de sus amigos y más de ese niñito, pero él tiene que entender que es solo mía.

— Calle... — susurro.
— ¿Porque hiciste eso? — dice, molesta.
— ¿Como que "porqué"? Tenía que dejarle en claro a tu amiguito que solamente eres mía. — dije.

Despegue la mirada de la carretera unos segundos para dirigirla donde Daniela.

— Deja de decir que soy tuya por qué no lo soy, ni tuya, ni de nadie. — dice furiosa.

Escuchar eso me hizo enojar aún más.

Estacione el auto en el parqueadero del restaurante. Salgo del auto y lo rodeo para abrir la puerta de Daniela, pero ella salió antes que la pudiera ayudar a salir. Antes que ella pueda caminar la estampó contra la puerta del asunto posicionado mis manos a cada lado de ella.

— Demonios, solamente eres mía ya te lo dije ayer. — la miró directamente a los ojos furiosa. — Solo yo te puedo tocar, solo yo te puedo besar, solo yo te puedo ¿entendiste?
— María José tú y yo no somos nada, entiéndelo tú. Solamente nos conocemos 3 días y ya dices que soy de tu propiedad. — dice, molesta. — ¡Y aléjate! - grita.

Yo la agarró de la cintura acercándola a mi.

— Con esto te voy hacer entender que solamente eres mía. — dije, y la beso con pasividad y furia. Ella trata de alejarme, pero yo no lo permití y la acerco más a mi. Dejo de forcejear y correspondió el beso sujetándome del cuello.

¡Dios cuanto extrañe sus labio! Me aparto de ella con una sonrisa.

— Tus labios me confirmaron que si eres solo mía.
— Idiota. — dice, girando los ojos. Me empuja alejándome de ella y camina al restaurante,

Yo niego con la cabeza a la vez que sonrío. Me trae loca. Empiezo a caminar detrás de ella hasta la entra del restaurante.

Un mesero se nos acerca y nos lleva a nuestra mesa.

— Aquí les dejo la carta. — dice el mesero, mirando solo a Calle.
— Gracias. — dice Calle sonriéndole.

Giro los ojos mentalmente.

Cuando el mesero ese se retira, miro a Calle que aún sigue seria.

— Daniela, no te molestes conmigo.
— Pues deja decir cosas que no son ciertas.
— Nada de lo que he dicho es mentira. — dije sería.
— Si ajá.
— Mira, estoy enamorada de ti. Quiero que me des la oportunidad a estar contigo, por favor, — la miro directo a los ojos. — No sé qué me sucedió contigo, cuando te vi removiste de todo en mi. Nunca he sido mujer de amor o relaciones largas, pero contigo me siento diferente, contigo quiero todo por eso soy muy posesiva contigo. Tengo miedo, miedo de que te vayas de mi lado sin siquiera tenerte aún.

— Poché, yo... — se queda en silencio. — Yo no sé si pueda llegar a sentir lo mismo que tú sientes por mi. Ya no creo en el amor como antes, sufrí mucho con una persona que le entregué todo sin recibir nada a cambio. Tengo miedo a pasar por lo mismo. Por ti estoy sintiendo cosas que me asustan. No quiero salir lastimada.

Me acerco a ella y le doy un beso tierno.

— Déjame amarte, por favor. — acaricio su mejilla. — Dame esa oportunidad, prometo cuidar tu corazón.

Enamorada de su sonrisaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora