Pov Calle
Pase toda la mañana encerrada en la habitación pensando en que hacer para poder escaparme. Solo quiero volver a ser la persona que era, sin secuestradores ni nada por el estilo.
— La señorita María José quiere que vaya a almorzar. — dijo una voz detrás de la puerta.
Guarde unos segundos en la habitación debatiendo en si salir o quedarme en la habitación encerrada. Pero tome la primera opción, aunque no la quería ver mi cuerpo me estaba pidiendo comida. Salí de la habitación y me encamine hacia el comedor. Llegue al comedor. Era grande y tenía una mesa como para diez personas. Ahí estaba ella mirando un punto fijo con la mirada perdida con una expresión triste. ¿Que estará pensando? Cuando escucha mis pasos dirigió su mirada hacia mi dándome una sonrisa.
— Hola. — dice ella con una hermosa sonrisa.
¿Que acabó de pensar? ¿He dicho una sonrisa hermosa?
Tomo asiento en la silla al lado de ella.
— ¿Te ha dicho lo hermosa qué eres?- pregunta con una sonrisa.
Me quedo en silencio y bajo la mirada. Lo más segura estoy ruborizada. Cada que sonríe me dan ganas de besarla.
Mi subconsciente me mira con una ceja levanta a la vez que sonríe maliciosamente.
— ¡No, no! Por Dios Daniela no puedes estar pensando en eso ni si quiera la conoces, ademas, te tiene prácticamente secuestrada. — me regañe mentalmente.
Una señora sirve la comida de las dos para luego retirase a la cocina. La comida estaba deliciosa.
— Daniela. — su tono de voz era preocupado.
La mire.
— Te quiero pedir perdón por lo de esta mañana, es que... - guarda silencio y pasa su mano por su cabello nerviosa.
La miró extrañada.
— ¿Es qué? ¿Porqué haces esto? — pregunto con molestia.
— Porque me gustas. No se como, no se en que momento, no se cuando, pero te amo Daniela. — la miró atónita a la vez que ella me mira directo a los ojos. — Si se que no nos conocemos mucho, pero desde que te vi sonreír en ese restaurante me volviste loca, me removiste todo. — sonríe como si estuviera recordando ese día. — La ultima vez que sentí estos sentimientos salí lastimada y me prometí no sentir nada por alguien de nuevo, pero contigo no se, es diferente es más fuerte. Quiero arriesgarme a volver a sentir, quiero amarte, proteger. Cuando anoche vi a esos tipos te estaban llevando sentí como mi mundo se derrumbaba de solo pensar que algo malo te iba a pasar, solo pensaba en encontrarte. Me dolió verte así de frágil cuando te encontré. — su expresión reflejaba tristeza. — Desde ahí me prometí proteger siempre y si es necesario retenerte aquí lo haré. — dijo decidida.
Yo aún seguía analizando sus palabras. No sabía que decir.
— Daniela... di algo, por favor.
— ¿Solo por eso no dejas que me vaya? — pregunte.
— Sí, no quiero que nadie te haga daño. Te quiero proteger de todos. No soportaría que otra persona más te tocara.
— No se que decirte esto me parece tan... - me interrumpe.
— Dame una oportunidad para conocerte y tú conocerme a mi por favor. - dice tomándome las manos.
No sabía que hacer, si la quiero conocer pero no se llegaría a sentir algo por ella. Como a ella también la lastimaron en el amor a mi también y no confiaba de nueva cuenta en el amor. Algo si tenía claro sus labios, sonrisa, sus ojos me están volviendo loca, pero necesito pensar bien todo esto.
— Está bien, pero me tienes que dejar ir a mi casa.
— Pero... bueno está bien. - no se escuchaba muy convencida. — Pero vas a tener un guardaespaldas todo el tiempo. No voy a dejar que te pase algo nuevamente.
— Si así te quedas tranquila, esta bien. — dije alzando los hombros.
Ella me miraba tan feliz.
Ahora nos encontrabamos en la sala sentadas en un sillón compartido.
— Bueno te contaré un poco de mi. Como sabes me llamo María José Garzón, pero todos me dicen Poché. Tengo 24 años. Me gusta todo lo que tenga que ver con el arte gráfico y el baile. Por eso es que tengo una empresa de diseño se llama Design's Garzón. Tengo una hermana menor que vive con mi papá y mi mamá murio hacen seis años. - su rostro cambió a uno triste. — Pero es algo de lo que no quiero. Ahora tú, cuéntame de ti.
— Siento mucho lo de tu mami. — digo acariciando su mano trasmitiéndole apoyo. — Bueno como ya sabes me llamo Daniela Calle, pero me dicen Calle. Tengo 23 años. Voy en el primer año de Universidad en la carrera de Actuación y Música. Amo el maquillaje y el baile. — reí al final al ver lo pobre que fue mi descripción.
— Tenemos algunas cosas en común. — sonríe. — Así que tu papá es Germán Calle ¿verdad? — asiento. — No me imaginé que Germán tuviera una hija tan hermosa.
Sentía como mis mejillas se iban sonrojando.
— Te vez tierna sonrojada. — me mira tiernamente. Yo solo le sonrío. — No sonrías así.
— ¿Por qué? - digo confundida a la vez que seguía sonriendo.
— Por que me dan ganas de comerte a besos. - dice alternando su mirada en mis labios y mis ojos, sonriendo.
Levanta su mano hacia mi rostro y acaricia mi mejilla.
Con solo verla sonreír así, a mi también me dieron ganas de comérmela a besos. Me fui acercando poco a poco sin dejar de mirarla y en segundo se deshizo toda la distancia entre las dos. Me dejé llevar, mis labios se apoderaron de los suyos, comencé a besarla lentamente, sintiendo como mi corazón latía muy rápido por lo que esta pasando. Poché correspondió aquel beso, sus labios eran cálidos y suaves. Ella me acercó un poco más a ella, sentí como la tensión aumentaba entre cada movimiento, su lengua se abrió paso dentro de mi boca siendo recibida por la mía, sentí su respiración agitada, solté un pequeño jadeo entre sus labios y lo silencio tomando mi labio inferior entre sus dientes.
Me aleje un poco y abro los ojos buscando su mirada. Ella me miraba con una sonrisa en su rostro. Levanté una ceja y sin pensarlo dos veces volví a unirnos, esta vez en un beso más calmado.
En ese instante supe que ya estaba perdida en ella, y eso me asustaba.
Pov Poché
No podía creer lo que acaba de pasar, Calle me beso y fue el mejor beso de mi vida. ¡Dios! Sus labios eran tan suave, tenía un sabor a fruta.
No estaba buscando a alguien que cambiara el ritmo que llevaba mi vida, pero llega ella con esa sonrisa que me hipnotizo por completo. Con ella quiero reír durante horas, ser yo misma. Quiero amarla. Quiero todo con ella. Simplemente estoy perdida en ella. Me le quede mirando unos segundos con una sonrisa.
— Daniela... wow estoy sin palabras. — dije aun desconcertada. — Esto... si antes me gustabas ahora me encantas. —dije riendo a la vez que le daba un besito corto.
— Supiste bien como usar las palabras perfectas para tenerme. — se rio. — Pero te costará mucho enamorarme.
— Siendo así empezaré desde ahora. Ven — me pare del sillón ofreciéndole mi mano. —Vamos arreglarnos. Vamos a salir.
— ¿A donde? — pregunta confundida mientras se levanta del sillón tomando mi mano.
— Es sorpresa. — le sonreí.
Nos dirigimos a las habitaciones para arreglarnos.
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Enamorada de su sonrisa
RomansLa chica fría que no cree en el amor queda enamorada a primera vista de una sonrisa. ¿Qué pasaría si un día estas caminando, pero en eso todo se vuelve negro y despiertas en un lugar desconocido? Golpes, misterio, romances, besos y más...
