Pov Calle
La semana estuvo interesante, pase casi toda la semana con Poché la cual siempre que tenía una oportunidad me daba pequeños obsequios o me decía todo lo que siente por mi. Ayer cuando salí de la universidad, me esperaba en la entrada con un ramo de flores. Es demasiada de tierna.
Me estoy volviendo adicta a sus besos, sus abrazos, a su sonrisa, su compañía, a todo de ella. Estos días que he pasado con ella han sido increíbles, desde lo romántica que puede llegar hacer hasta lo posesiva que es cuando ve a alguien viéndome o tocándome. Cada vez que la tengo cerca el corazón se me acelera. Lo cierto es que estoy empezando a sentir algo por ella, creo que me estoy enamorando pero estoy invadiendo esa idea, pero cada vez es más fuerte el sentimiento. A veces los sentimientos, por mucho que me gustaría alejarlos, no se puede si tienes a una persona que los hace salir a flote con solo su compañía y no hay nada que pueda hacer para alejarlos. Y eso es lo que me pasa con ella, su sola presencia hacer que todo de mi se remueva.
Hoy era viernes. Mi alarma suena a las seis y media de la mañana. Me levantó de la cama y voy directo al baño a darme una ducha. Tardo media hora en la ducha, salgo envuelta en una toalla hacia mi habitación. Me vestí rápidamente y salí de la habitación directo a la cocina para prepárame algo de comer. Me hago una arepa con clara de huevo y un jugo de naranja. Al terminar de desayunar salgo de la casa encontrándome ya a Michael frente al auto esperando por mi.
— Buenas Tardes Señorita Calle. — saluda.
— Solo Calle o Daniela, Michael. Ya lo hablamos. — dije con una mueca.
— Perdón, Calle.
Él abre la puerta trasera del auto ayudándome a entrar.
Llegue a las siete y cincuenta y ocho de la mañana a la universidad. Entre a mi salón de clases esperando que la profesora llegara, a esta hora me tocaba clase de música. La profesora llegó y nos indicó que hiciéramos un grupo de tres, yo me uní con dos chicas que son hermanas gemelas.
— Hola, me llamo Laura. Ella es mi hermana Lucia. — dice Laura señalando a la chica que tenia un mechón rubio.
— Mucho gusto. Yo me llamo Daniela, pero me pueden decir Calle así me dicen todos.
La clase pasó normal, conocí más a las hermanas ambas son muy divertidas. La profesora nos dio una tarea que consistía en crear una canción y presentarla ante la clase en una semana.
Caminando por uno de los pasillo de la universidad me encontré con Felipe que trae consigo un ramo de rosas rojas. Él me ve y camina hacia mí.
— Hola. — dice entregándome las rosas. — Son para ti.
— Gracias, son hermosas. No te hubieses molestado — sonrío.
En esta semana él tampoco a desaprovechado alguna oportunidad para coquetearme o darme algún obsequio, pero por él no siento lo mismo que me hace sentir Poché, a él solamente lo veo como un amigo.
— Sí era necesario. Estoy tratando de conquistar a la chica más hermosa. — sonríe. — ¿Puedo abrazarte? — yo asiento.
Se acerca a mi y me aprieta en sus brazos. Unos segundos después me separo de él.
— Quiero invitarte a cenar esta noche ¿puedes?
— Ya tengo planes, perdón.
— Está bien no te preocupes, podemos salir a cenar luego. —
— Tengo que irme, nos vemos luego. — me despido con un beso en la mejilla.
En la salida de la universidad me encuentro a Poché esperándome recargada en el auto. Me acerco a ella con una sonrisa. Ella cuando ve las flores frunce el ceño.
— Hola linda. — toma mi cintura y me acerca a ella para da un beso. — ¿Y esas rosas? ¿Otras del tal Felipe? — se pone sería.
— Hola. — me sonrojo por lo que acaba de hacer. — No es nada.
— Bueno está bien. — dice. — Estás hermosa hoy, en realidad todos los días lo estás. —sonríe y acaricia mi mejilla. — Vámonos, el fin de semana será increíble. — abre la puerta del copiloto.
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Enamorada de su sonrisa
RomanceLa chica fría que no cree en el amor queda enamorada a primera vista de una sonrisa. ¿Qué pasaría si un día estas caminando, pero en eso todo se vuelve negro y despiertas en un lugar desconocido? Golpes, misterio, romances, besos y más...
