Pov Narrador
En la mañana siguiente, Poché se vio desnuda entre las sabanas y a Daniela abrazada a ella. Daniela se despierta al sentir varios besos por su cara.
— Amor. — le da un beso. — Despierta. — otro beso.
— Me encanta tu forma de despertarme. — dice Calle, abriendo sus ojos.
— Y a mí me encanta que te encante. — dice Poché, dándole un beso en los labios. — ¿Que te parece si nos duchamos juntas y salimos a desayunar antes de ir a la cabaña familiar con nuestras familias?
— Me parece perfecto.
Se ducharon juntas entre besos y bromas. Salieron y se alistaron para ir a una cafetería a desayunar.
Poché iba conduciendo cuando de repente frena fuertemente al percatarse que un perrito se atravesó en su camino. Ambas se miraron preocupadas y bajaron del auto. Era un pequeñito pug muy lindo y tierno.
— Hola pequeñito, ¿estás perdido? — dice Poché, acercándose a él. Se hinca frente al perrito y le acaricia la cabecita. Lo mira con ternura, mientras el perrito se acuesta entregándose a las caricias. — Mira amor que tierno. — dijo tomándolo en sus brazos y mostrándoselo a Calle.
— Es muy tierno amor. — dijo Calle, acariciando al pug con una sonrisa.
— ¿Nos lo podemos quedar? Di que si por favor. — dice Poché haciendo un puchero.
— Amor, pero puede tener un dueño. — dice Calle con ternura.
— No tiene ningún collar, así que no tiene. Vamos a quedarnos con él por favor.
— Está bien bebe. — ríe Calle, al ver la reacción de Poché
— ¡Yei! — dijo como niña pequeña. — ¿Que te parece si le ponemos Ramón? — el púgil ladró y movió la colita.
— Yo creo que si le gustó. — ríe Calle.
Después de ese pequeño inconveniente, que terminó siendo de completa ternura; se dirigieron a la cafetería para desayunar algo rápido y ir a encontrarse con sus familias en la cabaña familiar de los Garzón.
Pov Poché
Estábamos de camino a la cabaña de mi familia para pasar el fin de semana junto con la familia de Daniela y la mía.
Nos detuvimos frente del gran protón de la cabaña esperando que nos abrieran. El portón empezó a abrirse, cuando terminó de abrir, teníamos que pasar por un camino perfectamente delineado con altos árboles, todo estaba rodeado de color verde, era un campo adornado con todo tipo de árboles, arbustos, rosales, y todo tipo de otras plantas bien cuidadas.
— ¡Wow, amor! Esto es hermoso. — dijo Calle maravillada.
Era la primera vez que traía a Calle a esta casa.
— ¿Te gusta? — pregunte.
— Si. — dice sonriendo..
Estacione el carro y nos bajamos junto con nuestro pequeño hijo perruno en mis brazos. Entramos a la casa, encontrándonos de primera a mi hermana.
— Pero que cosita tan tierna. — dijo Vale, quitándome a Romón de los brazos.
— Estamos bien, gracias por preguntar Valentina. — dije en broma.
— Ay, hermanita. — giro los ojos, mientras soltaba una risita y nos daba un abrazo a ambas de costado para no aplastar a Ramón en el abrazo. — ¿Como se llama esta cosita tan linda?
— Ramón. — dice Calle.
— Vale, le voy a mostrar la casa a Calle, cuidas a Ramón y dile a los demás que ahora vamos.
— Ok. — dice y se retira.
— Está casa es hermosa, amor. — dice Calle, mirado su alrededor.
— Ven, te la voy mostrar toda. — le tome la mano y empezamos el recogiendo por toda la casa.
Empezando por la sala, después la cocina, las habitaciones, el jardín y terminando el área de la alberca encontrándonos con nuestra familia. Mi papá y Germán estaban en en el asador con todo tipo de carnes a su alrededor. Mafe y las chicas estaban tomando el sol mientras que Ramón estaba inspeccionando las áreas.
— Hola familia. — saludó.
— Hola chicas ¿Cómo están? — dice Mafe alzando sus lentes de sol para obsérvanos.
— Bien ma. - dice Calle y se sienta al lado de ella.
Pov Calle
Estábamos disfrutando en familia, en la cabaña familiar de los Garzón. El día había pasado muy rápido y cayó la noche. Si de día la casa en su alrededor se veía hermosa, de noche se veía aún más hermosa con las luces que tenia al su alrededor y la luna alumbrando el lugar.
Nos íbamos a quedar esta noche en la casa. Todos estaban en sus cuartos menos Poché y yo que estábamos acostadas en el suelo viendo las estrellas.
— Te amo. — le susurre.
Poché se levantó un poco y se giró recargándose en su brazo derecho.
— Yo te amo más, mi amor. — me da un besito en la mejilla. — Sabes los días que estuviste distante conmigo pensé que ya no sentías nada por y eso me tenía desesperada e triste. — hace un puchero tierno que no dude en besar. — No me imagino una vida sin ti.
— Perdón por hacerte pensar eso, solo era miedo. — le acaricie la mejilla. — Y yo tampoco me imagino una vida sin ti. — le sonreí.
— Cada vez que sonríes así me da de todo. — dice.
— Me pasa lo mismo cuando tú sonríes.
Ella no dijo nada, solo me beso, era un beso tierno, pedí permiso para entrar mi lengua, y ella abrió un poco la boca, nuestras lenguas se entrelazaron, Poché acariciaba mi mejilla con su pulgar yo puse mi mano en su cuello y la acerque más a mi para profundizando el beso. Nos separabamos un poco para tomar aire y pegamos nuestras frentes.
— Te haré la mujer más feliz del mundo. - susurra.
— Eso ya lo estás haciendo.
Nos quedas así unos minutos entre caricias y besos inocentes antes de ir a nuestra habitación y quedarnos dormidas abrazadas.
ESTÁS LEYENDO
Enamorada de su sonrisa
RomantikLa chica fría que no cree en el amor queda enamorada a primera vista de una sonrisa. ¿Qué pasaría si un día estas caminando, pero en eso todo se vuelve negro y despiertas en un lugar desconocido? Golpes, misterio, romances, besos y más...
