Pov Poché
Me visto a toda prisa, y me pongo ropa casual: unos jeans ajustados, una camisa gris perla y tenis negros. Me cepillo el pelo y me lo recojo con cuidado en una coleta. Ya lista, salgo de la habitación, para dirigirme a la que se encuentra Calle.
Toco la puerta.
— Pase. — dice desde el interior de la habitación.
Abro la puerta. Dejándome ver a la hermosa mujer enfrente al espejo arreglándose el cabello.
— ¿Ya estás lista? - pregunto desde la puerta.
— Sí — responde, se gira quedando de frente a mi.
Y si que se veía hermosa. Traía puesto un suéter azul marino con un pantalón negro. Unas tenis negras junto con un bolso pequeño negro, el cabello planchado y un maquillaje neutral.
— Te queda bien mis ropas. — la mire de arriba abajo con una sonrisa. — Estás hermosa en serio muy hermosa.
— Gracias. — dice, sonriendo con timidez a la vez que ponía un mechón de pelo detrás de su oreja.
Esa acción me pareció tan tierna que me dieron ganas de comérmela a besos.
— Es mejor que nos vayamos porque soy capaz de no dejarte salir y sólo comerte a besos. — dije entendiéndole la mano. Ella tomó mi mano y sentí como su piel se erizaba.
Salimos de la habitación y caminamos a la entrada de la casa. Llegamos al auto, abrí la puerta del copiloto ayudando a Daniela subir al auto. Rodee el auto y entre encendido el auto y lo posé en marcha.
— ¿Ya me dirás a donde vamos? — pregunta.
— Vamos para una feria. ¿Te gustan las ferias? Hay una por aquí cerca.
— Me parece bien. Amo mucho las ferias. - dice emocionada.
En todo el camino íbamos conociéndonos más hablando de nuestros gustos, sueños, metas. A la par que se escuchaba música. Daniela es una mujer maravillosa y tierna. Haré lo posible que se enamore de mi.
Llegamos a la feria y era un lugar increíble, se podía apreciar porque no había tantas personas por la hora. Los juegos mecánicos alumbraban con luces de colores y los puestos de comida eran tan llamativos. Calle se veía muy emocionada y alegré. Estaba tan enamorada de su sonrisa.
— ¿A donde quieres ir primero? — le pregunté agarrándole la mano.
— No se sorpréndeme.
Caminos hacia los juegos mecánicos. Nos estábamos divirtiendo demasiado, Calle parecía una bebe impresionándose por cada juego que íbamos. Reímos, gozábamos. Gane un peluche para Calle haciendo que se pusiera mas feliz. Yo antes amaba pasar las tardes en las ferias, antes que pasara todo el daño que me hizo Paola mi ex, y volver a sentirme viva de nuevo, feliz con esta personita que tengo al lado me hace creer de nuevo en las segundas oportunidades, en el amor, en ser feliz. Luego de pasar una tarde increíble junto a Daniela nos fuimos a comer.
Pov Calle
Hace tiempo no me sentía tan feliz como en estos momentos. Pase una tarde increíble con María José, a la cual no me imaginé que le gustara tanto las ferias ya que se venía tan seria. Ella hizo que olvidara todo el asunto de anoche, sabiendo muy bien como podía distraerme. Poché en toda la tarde me ha mostrado lo que quiere conmigo, sus sentimientos y no se si yo llegase a sentir lo mismo por ella. No creo en el amor como antes.
Estábamos de camino a mi casa en un silencio para nada incómodo era un silencio agradable.
— ¿Estás segura de quedarte en tu casa? Te puedes quedar en mi casa sí quieres. — dice, despegando su mirada del camino y posándola en mi por unos segundos para después volver la mirada en el camino.
— Sí, ya quedamos en algo. Quiero estar solar para pensar en todo lo sé paso anoche y lo de esta tarde. — dije en murmuro. — Ademas tengo universidad mañana.
— Está bien. — dice, suspirando.
No se le notaba convencida aún.
Cuando llegamos a mi casa se encontraba Felipe en la entra de mi casa. Poché estacionó el auto atrás del de Felipe.
— ¿Y él quien es? — pregunta a la vez que apaga el motor del auto.
— Un amigo.
— ¿Amigo? ¿Ese es con el que estabas bailando en la fiesta? Con él es que estabas en el restaurante ¿verdad? — pregunta con el ceño fruncido.
Si que es celosa.
— Sí. ¿Estás celosa? — le pregunté mirándola divertida.
Ella solo se quedó callada. Se baja del auto para rodearlo y abrir mi puerta.
— Ese silencio me dice que si. — dije, riendo.
En el momento que baje del auto, Felipe nota mi presencia y se acerca a donde nosotras estamos.
— ¡Dios Calle! me tenías preocupado. — dice Felipe para luego abrazarme. — En la fiesta no volviste nunca del baño y pensé que te había pasado algo. — se separó de mi mirándome de arriba abajo.
— Si supieras. - pensé.
Mire a Poché de reojo y lo estaba matando con la mirada.
— No te preocupes estaba conmigo. — dijo sería tomándome de la cintura y pegándome a ella.
Dios pero que posesiva es. Felipe la mira confundido bajando su a mirada a mi cintura donde estaba la mano de Poché.
— Felipe ella es María José mi... — Poché me interrumpe.
— Su novia.
— ¿Novia? ¿Eso es cierto? ¿No me habías dicho que estabas soltera? — pregunta.
Iba hablar pero Poché me volvió a interrumpir.
— Ya no está soltera, ahora tiene novia. — dice Poché sería.
— No te pregunté a ti. — dice Felipe molesto.
¿Porque se molesto?
— Eh... — estoy un poco desconcertada. — ¿Porqué estás molesto? - pregunte.
— Por nada. —dice, dándole una mirada de odio a Poché antes de darse la vuelta y irse a su auto.
Vimos cómo él arrancaba el auto a toda velocidad.
— Ok, no me esperaba esa reacción. — dije.
— Le gustas. — dice Poché, entre dientes.
— Que cosas dices. — me reí. — Solo lo dices porque estás celosa. — dije, a la par que soltaba una carcajada por la cara que puso.
— Ahora sabe que eres mi novia. — dice con una sonrisa.
— ¿Novia? ¿Desde cuando tú y yo somos novias que no me acuerdo?
— Desde hoy. — dice pegándome más a ella.
— A ver querida, tú y yo no somos nada aún así que no digas que somos novias.
— Pero... - la interrumpí.
— Pero nada. Se que lo dijiste por celos, pero no lo vuelvas a decir si aún no somos nada ¿ok? — dije, despegándome de su agarré.— Ya entraré nos vemos luego.
Empecé a caminar a la entrada de mi casa, antes de abrir la puerta Poché me toma de la cintura y me gira.
— Perdón, es solo que no soportaría que te fueras de mi lado.
— Poché apenas nos vamos conocido, ve con calma.
Me abraza y hunde su cabeza en el hueco de mi cuello. Nos quedamos algunos minutos así contemplando el abrazo de la otra. Ella da un beso en mi cuello y se separa.
— Nos veremos mañana después de que salgas de la universidad. — dice. — Ademas el guardaespaldas llegará por la mañana él será el que te llevará a la universidad y no quiero peros alguno. — dijo cuando vio mi intención de protestar.
— Ya que. — giré los ojos. — Ya bye.
Cuando me iba a soltar de su agarré ella me toma más fuerte impidiendo que me vaya,
— Primero no te molestes es por tu seguridad y segundo mi beso. — dijo.
Se acercó a mi posando sus labio sobre los míos iniciando un besos lento. Se separó de mi con una sonrisa.
— Ya puedes entrar.
— Adiós. — dije devolviéndole la sonrisa.
Entre en mi casa y fui directamente a la cocina por un vaso de agua. Me recargue en el mesón con el vaso en la mano pensando en todo lo que ha pasado en estas ultimas veinticuatro horas. Fue todo muy loco. No sabía exactamente bien lo que estaba sintiendo por Poché, eso me tiene confundida. Porque me gustó pasar el día con ella, pero a la misma vez me aterran estos sentimientos.
Ya era de noche y yo no podía dejar de pensar en Poché, en su carita, en su sonrisa, en sus ojos, en todo de ella. Pero yo no me quiero sentir así, yo salí muy lastimada de mi última relación que no quiero ser lastimada de nuevo.
ESTÁS LEYENDO
Enamorada de su sonrisa
RomanceLa chica fría que no cree en el amor queda enamorada a primera vista de una sonrisa. ¿Qué pasaría si un día estas caminando, pero en eso todo se vuelve negro y despiertas en un lugar desconocido? Golpes, misterio, romances, besos y más...
