- ¿Podes bajarte de ahí? - cuestioné mirando lo alto que estaba la rama del árbol en la que estaba sentado - Por favor.
- No.
- Dale, te vas a caer - dije nerviosa con las manos en mi cadera.
- No quiero.
Suspiré y miré a mi esposo que estaba sentado en un banco a pocos metros de nosotros.
- Bonito, decile algo. No me hace caso. Capaz que si vos lo retas...
- Si no te hace caso a vos amor, a mi mucho menos - respondió acunando a nuestro bebé que hoy cumplía 5 meses.
- Daniel Joseph Ricciardo. Te bajas de ahí o te acuso con Michael todo lo que comiste ésta semana y sé que no fue nada saludable - amenacé entredientes mientras lo observaba de nuevo.
- ¿Cómo sabes...? - cuestionó sorprendido mirándome desde el árbol.
- Tengo mis contactos - le guiñé el ojo - ¿El nombre de Paula te suena?
- Esa traidora - susurró.
Medio minuto después lo tenía a mi lado, sano y salvo.
- ¿Contenta? - indagó mientras se limpiaba las manos y sacudia su ropa.
- Si. Así mi esposo no pierde el trabajo y puede seguir pagando los pañales de nuestro hijo.
Dan rió y me abrazó por el hombro.
- Confío en que nuestro secreto sigue a salvo, ¿verdad? - preguntó en mi oído.
- No te preocupes cuñadito. Soy una tumba - le pegué con mi codo sobre sus costillas - Tu futura esposa me es de gran ayuda.
- ¡Lía! - agarró su costado derecho y llorizqueó - Mikeeeeee.
- Soy inocente, señor juez - le hice ojitos a Michael que nos observaba divertido.
- Yo no vi nada, amigo - informó riéndose.
- No se vale. Ya no me defendes más - el piloto le hizo un puchero a su entrenador mientras nos acercábamos hacia donde estaban padre e hijo Italiano.
- Desde Abu Dhabi 2019, Dan. Ahí pasaste a segundo plano y me interesó otra persona.
Miré a Ricciardo y le saqué la lengua en forma de burla.
- Uh, ya va a empezar - susurró Ricciardo poniendo los ojos en blanco.
Le sonreí a mi australiano favorito, quién me guiñó el ojo con una sonrisa pícara.
Observé al bebé que estaba entre sus brazos y me fue inevitable morir de amor. Nuestro chiquito era perfecto, una combinación perfecta de nosotros dos. Su pelo era castaño, con destellos dorados cuando el sol jugaba con sus cabellos. Sus ojos estaban destinados a un tono especial: depende como le daba la luz eran mieles o verdosos, eran iguales a los de mi mamá y ella los llamaba "color pasto seco". Tenía la pequeña nariz de su papá y su boca, pero había heredado mis hoyuelos. Era bastante "alto" para su corta edad, los bodys le duraban muy poco tiempo y había que cambiarlos semana a semana. Crecía cada segundo. Gracias al universo era muy sano.
Y era el fruto de nuestro amor.
- Vamos Nick, dejemos a tus papás solos un rato - dijo la persona a mi lado y fue en busca de mi hijo - Ahora el tío Danny te va a cuidar.
Dan se agachó para agarrar a Nicholas en sus brazos y Michael le acomodó la manta que lo cubría. Dejó un beso en la frente del pequeño y vimos como el piloto se alejaba de nosotros para entrar a la casa mientras le iba cantando algo en voz baja.
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No me sueltes
FanfictionSoy Lía y tengo... No, tachen eso. Puedo hacerlo mejor. Me llamo Lía, y tengo muchas cosas para decir. Al principio no sabía que pensar, pero luego, lo que empezó como un simple coqueteo terminó siendo algo más. Se ganó mi corazón, se ganó mi amor y...