Capítulo 43

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Era viernes por la noche y estábamos cenando todos juntos en el comedor del hotel. Los astros se habían alineado para que a ambos equipos, Ferrari y Renault, nos hospedaran en el mismo lugar. La charla de sobremesa rondaba en porque Daniel Ricciardo no estaba de novio.

- ¿Por qué no? - pregunté riendo.

- Porque soy un hombre libre - dijo orgulloso el piloto australiano - Me gusta ser como un pájaro y volar, volar, volar alto.

- Dale. Seguramente alguien te debe gustar, o tenes en Mónaco. No puede ser que aún estés soltero. No sos hermoso como mi novio, peeeeero algo tenés.

- Gracias Lía - me sonrió a lo Ricciardo.

- No amor - respondió Michael - Es porque en realidad aún no ha nacido una mujer que lo aguante.

- Vos si lo haces - Dan le guiñó el ojo mientras tendía su mano para acariciar la mejilla de su amigo.

- Pero él ya es mío - alejé su diestra y abracé a Italiano - Tenemos que buscarle novia, Bonito.

- ¿Hacemos un casting? - cuestionó mirándome - ¿Decís que alguien se puede presentar? Yo lo dudo.

- Ésta semana una amiga de mi país tiene una entrevista laboral en Mónaco. Y me parece que es la candidata perfecta.

- Ésta cabecita está tramando algo... - besó mi sien.

- Va a ser imposible - Daniel se cruzó de brazos sonriendo.

- Nunca digas nunca - lo señalé con el dedo - Ya vas a ver. En la semana vamos a organizar una cena. Eso si, te vas a tener que comportar.

- Mi amor, no pidas cosas imposibles. Vos viste como tuve que corretearlo hoy por el paddock.

- Estaba aburidoooo - dramatizó el piloto - Y el clima frío de Sochi no ayuda. No puedo salir a jugar.

Michael me acariciaba la espalda mientras escuchábamos hablar a Dan. De repente sentí tensarse el cuerpo de mi novio.

- ¿Estás bien? - lo miré.

- Es que vi entrar a alguien... - señaló la puerta.

- Mike, ¿esa no es tu fan rusa? - cuestionó Ricciardo.

Dirigí mi vista hacia donde ellos estaban observando y vi a una chica sencilla recorriendo el lugar con su vista buscando a, aparentemente, Michael.

- ¿Y ahora, que hago?

- Te podes escabullir por ahí - indiqué una puerta secundaria.

- Activa el modo ninja - Dan hizo un movimiento karateca con las manos y me tenté.

- Ay amigo, la idea es no llamar la atención - le pegó en la nuca.

- Aaauuuu, me dolió - llorisqueó - Llevame al hospital, cuñada.

- Aprovecha a irte ahora que está de espaldas - informé sin escuchar la queja del piloto.

- ¿Venís? - cuestionó mirándome.

- Voy en un ratito, vida mía - el piloto le guiñó el ojo.

- Enseguida te acompaño - le sonreí.

Michael me dió un beso rápido y se paró para escaparse del salón.

- ¿Quién es? - pregunté seria hacia Ricciardo.

- Apa. Lía en modo celosa, activado - rió - Cada vez que venimos a correr acá, esa chica lo busca y le da regalos. Al principio era todo tranquilo, después como que nos empezó a dar miedo.

No me sueltesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora