Capítulo 16

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Todo a nuestro alrededor se silenció. Se sentía como si el tiempo se hubiera parado en aquel instante y sólo éramos nosotros dos en nuestra burbuja. Fue un beso largo, esos de película, maravilloso y especial a su manera. Cuando nuestros labios se rozaron, tuve la certeza de que jamás olvidaría aquel momento. 

Lo abracé de nuevo colocando mis manos en su nuca y él apegó su cuerpo con el mío. Sentí que algo se derretía dentro de mí. Ambos estábamos disfrutando de ésta hermosa sensación, como queriendo guardar éste instante en nuestras memorias.

Muy a nuestro pesar tuvimos que separarnos, no sin antes robarme un último beso corto. Michael apoyó su frente contra la mía y me apretó entre sus brazos.

- ¿Nos podemos quedar así? - susurró sobre mis labios.

- Si, por favor... - comenté bajito.

Llevé una de mis manos hacia su cara y acaricié suavemente su mejilla.

- ¿Puedo secuestrarte y llevarte conmigo a Australia mañana? - me miró sonriendo.

- ¿Cuánto tiempo tengo para hacer la valija? - respondí e imité su acción - Pronto nos encontramos, ¿si?

- Te espero allá. Cuidate Bonita - rozó mi nariz con la suya.

- Vos también.

Me dio un último beso y se fue al auto. Antes de subirse, saludó con la mano y le devolví el gesto. Puso en marcha el vehículo y se alejó.

Mientras iba subiendo en el ascensor, me miré en el espejo y descubrí la cara de boba que estaba portando en ese momento. Instintivamente llevé la mano hacia mi boca. Aún tenía la sensación de sus labios sobre los míos. Al llegar a mi departamento, me tiré en la cama y suspiré embobada. 

Michael recién se iba y ya lo estaba extrañando.

¿Quién iba a decir que la noche iba a terminar de esta manera? 

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La mañana siguiente tocaba reunión con el equipo vía skype, para confirmar los últimos detalles para el viaje hacia el primer Gran Premio en Melbourne. No me costó mucho levantarme pero preparé un café enorme y me obligué a concentrarme ya que en mi cabeza sólo rondaba cierto entrenador australiano y no podía dejar de pensarlo. 

Luego de unos minutos empezada la charla, vibró mi celular. Lo agarré y leí el mensaje.

"Estás como distraída. ¿Todo bien?"

Miré la pantalla de la notebook y observé que Charles dejaba su teléfono a un costado.

"Todo más que bien. Es que Mattia habla mucho y está aburrido, jajaja"

"¿Te divertiste anoche? Vi las historias que subió Ricciardo de su fiesta"

"Si. La verdad es que la pasé muy bien y me divertí mucho"

Contesté despreocupadamente y dejé el celular. No tenía ganas de seguir con estos mensajes. Y sobre todo ahora que me tocaba hablar en la conferencia. Luego de casi una hora, dimos por terminada la videollamada. Cuando volví a agarrar mi aparato, tenia tres WhatsApp distintos.

Michael: "¡Hola linda!. Te escribo para contarte que estoy a punto de subirme al avión. Voy a tener pocas horas de internet. Para que no te preocupes"

Charles: "No sabía que eras tan amiga de él. Me has cambiado"

Daniel: "¡Hola Lía! Espero que hayas amanecido bien. Me gustaría hablar sobre algo (bueno, en realidad sobre alguien) con vos. ¿Podemos salir a almorzar? Si es que ya no tenes otros planes"

No me sueltesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora