Después de que Erii "desapareciera" Hyoga fue más cuidadoso al elegir a sus trabajadores y ahora la nueva integrante era una linda joven de nombre Shunrei, ella a diferencia de Erii además de atender a los compradores era una joven muy hábil para la costura.
—Sé que esta tienda es para hombres pero he escuchado que sus novias vienen aquí en muchos casos para ayudarlos a elegir trajes para su boda, así que....
Me gustaría mostrarle un diseño de novia a Hyoga, en el que he estado trabajando y si le gusta, ampliar el mercado, ¿que opinas Frey?
—No lo sé, no creo que eso le agrade al jefe, el amor no es precisamente lo suyo, al menos no después de haber perdido a la persona que mas amó, eso te cambia – dijo con la mirada perdida.
Frey creía que no era sano que el rubio se aferrara a una figura solo porque se pareciera a su novio pero no se atrevía a decir nada pues sabía que de algún modo ese maniquí lo sabría y tendría la misma suerte de Erii o de los otros empleados.
—Tienes razón es una pésima idea, lamento que Hyoga haya pasado por algo así. –La chica bajó la mirada con pesar, siempre pensó que el rubio era adicto a su trabajo y por eso estaba encerrado en su oficina pero no tenía idea que con ello evadía su propio dolor, así que desistió en sus intentos y decidió enfocarse a solo vender los trajes.
....
Era 9 de septiembre y Hyoga había decidido cerrar la tienda, quería celebrar a su amado, se había preparado con anticipación, tenía el mejor de sus trajes, confeccionado especialmente para la ocasión e incluso tenía preparados unos hermosos anillos. Quería darle a su amado su más grande prueba de fidelidad y compromiso.
Esa noche bailó con él mientras lo llenaba de besos, sentia como las manos aunque inertes, se fijaban a su espalda con fuerza y cuando se arrodilló para colocarle aquel anillo pudo ver, como los ojos de Shun brillaban acompañados de la más grande y hermosa sonrisa que hubiera tenido.
Luego se llevó a Shun en brazos hasta la cama, no sabía la razón pero podía jurar que ahora la sensación era casi real, entre más tiempo pasaba, aquel cuerpo le parecía cada vez más suave, más cálido e incluso podía sentir como esas perladas piernas se le enroscaban en la cadera y esos dedos parecían hundirsele en la espalda, haciendolo estremecer, sabía que Shun respondía ante su pasión y pudo corroborarlo cuando al levantar la mirada encontro aquel rostro teñido de rojo y mostrando en su rostro el más intenso placer.
El rubio era consciente de que ese era su amado y no le importaba lo que los demás pudieran pensar, terminó por dejarse caer a un lado de él, lo cubrió con dulzura y le beso los hombros mientras se quedaba dormido abrazado a èl.
Al día siguiente todo marchaba de un modo normal, a excepción que era día de inventario y por lo tanto Shunrei debía conocer a Shun.
Todos comenzaron a ponerse serios pero Hyoga se acercó a ellos sonriendo
—Hey ¿Por qué esas caras? Shun esta feliz.
—Pero es día de inventario y Shunrei....
—Vamos Syd, ella es dulce y encantadora, Shun no solo es una maquina de matar, sabe reconocer cuando las personas son nobles. Tranquilos, ve por ella y pasen a mi oficina.
De pronto los cuatro ya estaban en la oficina, para sorpresa de todos e incluso de Hyoga, Shunrei simplemente sonrió.
—Es el maniquí más hermoso que he visto.
Por primera vez el ambiente que, por lo general era tenso se sintió muy cálido casi en armonia.
—Asi que eres Shun, mucho gusto soy Shunrei
Había hablado antes de que siquiera le hubieran dicho nada sobre él.
—Ven, todo esta en orden – Hyoga rompió el silencio no menos sorprendido y todos se dispusieron a empezar con el conteo.
Pero a partir de ese momento Shunrei comenzó a entrar con frecuencia a la oficina de Hyoga, siempre sonriente y dirigiendo sus saludos a ambos, algunos meses despuès, a mediados de enero, la chica se entero del cumpleaños de su jefe y preparo algo especial para èl. Ese día además de la pequeña celebración por la mañana, se encargo de pedir a los demás que distrajeran a Hyoga por unos minutos, tiempo que ella entró en su oficina con una bolsa en las manos.
Cuando todos se despidieron del rubio, Shunrei se acercó a èl
—Hay un último regalo para usted en su oficina.
El rubio estaba intrigado, Shun solía ser muy territorial pero aquella chica parecía agradarle, ¿Qué le habría preparado ella ahí?
Con curiosidad abrió la puerta y vió a Shun con un hermoso y largo vestido de novia, era bellisimo, era perfecto.
Aún emocionado se acercó a el y le tomo la mano, ahí había una nota
—Había estado buscando la manera de mostrarte este vestido, al ver a Shun supe que no podía usarlo nadie más que èl, asi que consideralo un obsequio, por cierto me di cuenta que el usa una sortija al igual que tu, así que pienso que es más que apropiado felicidades.
Hyoga no se podía mostrar más contento, estaba feliz de que alguien entendiera sus sentimientos y que no lo tomara como un loco, sabía que aunque sus empleados lo respetaban su manera de actuar se basaba en el miedo hacia Shun, incluso Frey había salido horrorizado cuando por accidente los encontró en su oficina.
—Todos piensan que soy un mounstro, excepto ella.
Esa sensación agridulce le provocó un nudo en la garganta, volvió la vista hacia Shun.
—Además vio lo maravilloso que eres y lo feliz que me haces.
De pronto al unir sus manos con las de Shun, escuchó de su amado unas palabras que le provocaron un enorme escalofrío que le recorrió la espalda.
—¿Estas seguro? Si, ella es tan dulce y tierna ¿Como? ¿Que el vestido de novia le quedaría mejor a ella? Shun lo que me pides es tan raro....
No supo en que momento pero de un instante a otro se encontraban ya besándose y el rubio perdió la noción del tiempo.
Desperto justamente con el sonido de la puerta siendo abierta y trás ella todos sus empleados, quienes decidieron ignorar, como siempre, esa situación.
A partir de entonces Hyoga se empezó a mostrar más cercano a la chica e incluso comenzó a dejar a Shun en la bodega, con el tiempo logró enamorar a la joven y convenció a todos sus empleados que lo que hasta entonces había sido como la mas extraña de sus filias había desaparecido.
Todo se había dado tal como debía y Hyoga entonces se acercó a Shunrei
—Necesito que vayas por un traje azul a la bodega y cuando lo encuentres mete esto en el bolsillo del pantalón.
—¿Que es?
—Nada especial, simplemente un aromatizante que ayudara a que se elimine el olor a humedad.
—De acuerdo, enseguida vuelvo amor.
—Tomate tu tiempo mi vida.
La chica llegó a la bodega y busco por todos lados pero no parecía existir ningun traje azul ahí, estaba por irse cuando al girar, pareció aparecer de pronto Shun detras de ella, el llevaba puesto aquel traje azul.
Shunrei comenzó a temblar pero tal como había dicho a Hyoga colocaría aquel envoltorio en la bolsa de aquel pantalón.
Tan pronto lo hizo aquel maniquí le cayo encima y ella grito con fuerza antes de ver en Shun una extraña sonrisa.
Hyoga sonreía ansioso y corrió hacia la bodega seguido de todos sus empleados, al encender la luz todos quedaron mudos, el maniquí en el piso mostraba una mueca de horror mientras un joven se levantaba del piso ayudado por el rubio.
—No se queden ahí, Frey deshazte de ese maniquí, los demás vuelvan al trabajo.
Hyoga y Shun sonreían de un modo que le heló la sangre al resto, quienes solo los vieron irse tomados de la mano, mientras Frey con el rostro pálido se llevaba la figura rigida e inmóvil de Shunrei.
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Un domingo cualquiera
Narrativa generaleUna recopilación de Shots que incluye a muchos personajes de Saint Seiya pero cuyos protagonistas principales son Hyoga y Shun en todos ellos.
