—¿Que se supone que estás haciendo aquí?
—¿No te da gusto de verme?
—Si, digo no, es decir justo ahora estoy muy ocupado para recibirte, esperaba a unas personas y.....
El hombre castaño frente a él se le acercó y hablando con suavidad dijo:
—Si quieres que me vaya, así lo hare.
—No se trata de eso – Shión giró la vista al rubio a sus espaldas – Hyoga por favor prepara la habitación de huespedes para Dohko.
El rubio obedeció, acomodaba las sabanas y sacudía los muebles mientras se preguntaba quien era aquel hombre.
De pronto las risas que provenían de la sala empezaron a tensarlo después escuchó música, lo cual no le permitió escuchar nada de esa conversación, pero el no iba dejar que ese hombre le quitara lo que ya consideraba suyo, se apresuró terminar su labor y bajó enseguida.
Ellos charlaban con una enorme sonrisa y Hyoga se aclaro la garganta interrumpiendo por un instante.
—Se hace tarde para su reunión señor, debemos irnos.
—Tienes rázon Hyoga, asegurate que el taxi ya esta listo.
El rubio salió y esperó afuera por un momento, Shión volvió la vista a su amigo y le dijo:
—Sientete libre de comer y hacer lo que quieras, en cuanto vuelva seguiremos hablando, no tardaré.
El castaño le sonrió y paso su mano por el rostro del peliverde que no podía parar de sonreir, aunque los pasos del rubio acercándose los hicieron separarse.
—Ya nos espera.
El rubio sujeto la silla de Shión y juntos salieron de ahi rumbo a El edén donde esperarían a aquellos sujetos.
Por primera vez había silencio entre Hyoga y Shión, el mayor no le vio más caso a ocultarlo.
—Dohko es el hombre del que te hablé, vino desde Chile en cuanto me vio en la rueda de prensa que se transmitió ayer – el peliverde no podía negar que la simple idea de lo impulsivo que había sido le resultaba muy atractivo.
—Supongo que ahora que eres viudo y se reencontraron podrán estar juntos ¿no?
El rubio estaba claramente irritado, esa intrusión le hacía desaparecer lentamente todos sus sueños, sin mencionar sus beneficios adicionales.
—Por la situación en la que me encuentro ahora no es tan simple, no quiero ser una carga para él, ademàs tengo que hablar con mis hijos primero. Sé que Mu lo entenderá ya que el tiene una relación con nuestro representante de la India, Shaina solo quiere verme feliz y sé que podrá aceptarlo pero quien me preocupa en realidad es mi hjo menor, no estoy tan seguro de que el vaya a aceptarlo.
Aquellas palabras le dieron una idea al rubio, quien pensó tomar ventaja de eso y lograr obtener un aliado en contra de aquel intruso.
......
El peliverde y el rubio ya estaban en la sección de comida con Saga frente a ellos .
—¿De verdad Shión? Un hombre como tu eligiendo un sitio tan común para una reunión tan importante.
—Da gracias que estoy tomandome el tiempo para recibirlos, esto no tendría que estar pasando, pero ninguno quiso ceder, a todo esto ¿Donde esta Aioros?
—No tengo la menor idea, pero su ausencia prueba su falta de compromiso, supongo que esto facilitara tu decisión. – Saga sonrió confiado.
Shión quedó en silencio y suspiró.
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Un domingo cualquiera
Narrativa generaleUna recopilación de Shots que incluye a muchos personajes de Saint Seiya pero cuyos protagonistas principales son Hyoga y Shun en todos ellos.
