El rubio caminó por aquella calle solitaria y se detuvo frente a una ventana la luz reflejaba un cuerpo esbelto y definido.
Hyoga lo observo unos minutos hasta que aquella figura se alejo de la ventana.
No era la primera vez que lo observaba, aquel rubio conocía a la perfección al dueño de aquella casa, y a quien observaba le era prohibido pues llevaba varios años de casado.
Pero no le importaba, la belleza de ese ser lo tenía hechizado y vería sus sueños realizados a cualquier costo.
Hyoga era mujeriego, pero desde que vió esa blanca piel y esos bellos ojos quedo enganchado, justo cuando planeaba acercarse notó que aquel joven no iba solo y para su desagracia una argolla en su dedo finalizaba de tajo sus intenciones.
Y su esposo no era otro sino Ikki Phoenix un Conde reconocido por alejar o desaparecer a quien intentara siquiera coquetear con el.
Incluso el propio Hyoga había experimentado ya una de sus golpizas pues el Conde se valía de otros para no ensuciarse las manos.
Pero no iba a desistir, llegaría a el y se lo quitaría.
Solía asistir a todas las fiestas donde los Phoenix acudían, sin embargo lo único que había logrado fue una sutil mirada del peliverde, algo que le basto para saber que no le era del todo indiferente y no estaba equivocado.
Shun quería a su esposo pero la perseverancia del rubio hacía que cada siguiente encuentro le provocara ansiedad y excitación que cada vez le era mas difícil esconder.
***
Un cuarteto de cuerdas se lucía tocando una sublime pieza que llenaba todo el ambiente, en aquel enorme salón.
—Conde Phoenix, un gusto coincidir nuevamente.
— Duque Cignus veo que una vez más ha burlado la seguridad de la entrada.
— Sabe lo mucho que disfruto de estas fiestas, no me lo perdería por nada.
—De la fiesta o de intentar acercarse a mi esposo –dijo el Conde con evidente molestia y haciendo que por unos segundos las miradas del Duque y Shun se encontraran – para mi desgracia y su fortuna no puedo echarlo, dada mi reputación prefiero evitar un escándalo, prefiero reservar mi molestia para otro momento.
—Es grato saber que intentará mantener su buen nombre a pesar de las habladurías.
Ikki lo fulminó con la mirada y el Duque continuo — Pero no los detengo mas, con su permiso Condes – dio una mirada y una sonrisa a Shun y el Duque siguió su camino.
Ikki estrechó con fuerza a Shun por la cintura y no se separo de el en ningún momento.
Shun sentía esos ojos azules observando su cuerpo, sin importar que tan lejos estuviera, esa mirada lujuriosa lo perseguía sin descanso y el peliverde lo disfrutaba.
Lo quería en su lecho quería saber si la reputación de "el mejor amante" era bien merecida, pero Ikki no se le separaba.
Hyoga bebía copas de vino mientras charlaba aquí y allá siempre circundando al peliverde.
¡Cuanto quería tocarlo!, la sola idea de probar su boca hacia que se lamiera los labios casi de forma inconsciente.
—Ikki me siento mal – el peliverde se tocó la frente y el rubio aprovecho para llevarle una silla.
—¿Conde que le ocurre? – Hyoga le paso la mano por el rostro en una suave caricia y Shun tembló.
—Su temperatura ha aumentado de pronto, debería ir a recostarse – el rubio intentaba sonar lo mas preocupado posible pero sentirlo temblar lo satisfacía.
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Un domingo cualquiera
Ficción GeneralUna recopilación de Shots que incluye a muchos personajes de Saint Seiya pero cuyos protagonistas principales son Hyoga y Shun en todos ellos.
