Perspectivas

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Actualmente la vida de los santos de bronce era del todo normal ya no había batallas así que cada uno hizo su vida, unos se casaron , otros tenían suficientes responsabilidades para una relación.

Sin embargo seguían reuniéndose de vez en cuando, un día de pronto Shiryu recibió una llamada.

La voz detrás de la linea estaba completamente alterada y entre sollozos dijo :

— Por favor debes venir, él....

Si voy para allá, llamare a Seiya y estaremos ahí lo antes posible.

Eso solo podía significar una cosa, él lo había hecho tal cual había prometido.

Con impotencia el chino se estacionó, lleno de furia golpeó el volante y le  llamó al pegaso. 

Perspectiva, Los amigos.

Después de hablar con Seiya recordó aquella ocasión. Los cuatro habían ido a jugar billar luego de un largo día de trabajo, comenzaba a hacerse tarde y eran de los pocos en aquel sitio.

Había ido al baño mientras Seiya pedía otra ronda en la barra, al volver a la mesa Hyoga y Shun se besaban, el peliverde se había sentado sobre el rubio mientras este le acariciaba la espalda, sus cuerpos se rozaban mientras se besaban,

—Chicos, creo que este no es el mejor lugar para...

— Si, por lo menos busquen un hotel – intervino Seiya casi sin darle importancia pues había bebido tanto como ellos.

Shiryu sin embargo no se sentía cómodo con aquella situación, eso que hacían no era correcto.

El azabache decidió dejar de lado sus recuerdos, debía ir a casa de su compañero.

Seiya por su parte estaba por llegar, el sabía aun mas que Shiryu, pues sus amigos llevaban dos años y estaban planeando vivir juntos, ¿por que de pronto había ocurrido esto?, el castaño se apresuró ya casi llegaba y pudo ver a la rubia con su hija en brazos, ella lloraba desesperada.

Perspectiva, La esposa.

Ella llevaba casada con el caballero cinco años, durante ese tiempo, el había sido un esposo cariñoso y un padre ejemplar, pero los últimos dos años algo había cambiado, viajaba para recibir cursos y conferencias, también solía salir mas con sus compañeros de batalla.

Un día antes lo vio llegar del trabajo se notaba claramente estresado, apenas dándole un beso en la mejilla subió las escaleras y se encerró en el baño.

La rubia no quiso hacer preguntas quizás después del baño estaría de mejor humor, ella preparó la cena y esperó con paciencia.

Pero el no bajó, ella se acercó a la puerta, le pareció escuchar que lloraba, se acercó y pego la oreja a la puerta, así era, su esposo lloraba mientras hablaba con alguien.

— Amor trata de entender, no es tan fácil, tengo una hija ella es capaz de quitarme la custodia si la dejo, te amo de verdad pero necesito mas tiempo...... ¿Que? ¡No no digas eso por favor! No me dejes la dejaré lo juro, no espera, amor, yo.. amor ¡Amor!

El corazón de la chica se rompió de pronto, al saber que existía alguien mas en la vida de su esposo y que estaba pensando dejarla, solo cubrió con ambas manos su boca y se fue a su cuarto.

Ella lloro desconsolada mientras su esposo hacia lo mismo en la tina, pero el haría algo mas que solo llorar.

Pronto la rubia se había quedado dormida, al despertar un terrible dolor de cabeza la aquejaba iba decidida a hablar con su esposo pero al ir al baño noto con horror que por debajo de la puerta salia una mezcla rojiza de agua y sangre.

Asustada abrió de pronto y encontró el cuerpo inerte de su esposo, las muñecas abiertas, el rostro aun reflejaba dolor.

Desesperada llamo enseguida a Shiryu.

Perspectiva, el amante.

Estaba cansado amaba a su compañero mas que a nadie y cuando supo que se casaría sintió que su pecho no resistiría, aun con eso decidió seguir apoyándolo pese a todo.

Desde que se caso se habían visto en contadas ocasiones, pero desde aquella vez en el billar ambos hicieron un acuerdo, comenzaron a verse, al principio no tenia esperanzas de que el quisiera mas que sexo.

Con el tiempo ambos decidieron hacer una vida juntos, se dio cuenta que su amante no quería dejar a su hija y empezó a dudar que fuera a dejarlas.

El debía alejarse antes de salir aun mas lastimado esa semana habían discutido con frecuencia hasta ese momento....

— Estoy harto ya no puedo seguir con esto deberías ponerte en mi lugar, por lo menos deberías intentarlo...Yo también te amo mi amor pero ya no puedo esperar mas, ya te he dado suficiente tiempo, no quiero seguir con esto lo siento, Adiós.

Colgó mientras cerraba los ojos completamente dolido, ellos habían pasado tanto juntos ¿Por que ella era mas importante?

Se fue a su habitación con el corazón roto y lloro con desesperación, sin saber que su amado estaba haciendo lo mismo.

Mas tarde, escuchó sonar su celular al ver el contacto noto que era Seiya y tenía además el registro de varias llamadas pérdidas de el .

— ¿Hola que pasa?

— Yo no se como decirte esto.... lo siento de verdad.

En ese momento lo poco que había en su pecho termino por romperse y dejo caer su celular mientras los recuerdos de todos sus encuentros pasaban por su mente.

Dejó el teléfono en el piso y salió corriendo desesperado.

Reunión perspectiva general.

Estaban en la sala, unos oficiales realizaban un interrogatorio de rutina a la esposa, por las condiciones de la muerte mientras Seiya cargaba en brazos a la niña de tres años pensando lo difícil que seria decirle sobre su padre.

Shiryu preparaba café y esperaba a que los oficiales se fueran.

Momentos después el llegó, estaba envuelto en llanto y sin decir palabra abrazo a la rubia que estando desesperada lloro aferrándose al cuerpo del otro ambos compartían un dolor indescriptible, Shiryu desvío la vista incomodo.

Poco a poco fueron llegando mas amigos en común, Ikki llegó y miro a los presentes, le dolía lo que había ocurrido

El siempre supo que ellos eran amantes, lo que jamas imagino fue que su relación terminaría así.

Se acerco a la rubia le dio el pésame y luego lo abrazó, temía que el fuera a colapsar y terminara confesándole a la chica sobre su amorío, eso empeoraría las cosas.

Se acerco a la rubia y le dijo

— En verdad lo siento Erii y siento que no podamos acompañarlos pero Shun no se siente bien y debo llevarlo conmigo.

— Entiendo, no se preocupen.

Ante la vista de los demás, los hermanos salieron .

Un domingo cualquieraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora