Aquel que miran bajando de aquel ferrari, el era mio, lo se es increíble yo que voy a pie con una maleta con apenas lo necesario, yo que vivo en un cuarto.
Ah, si que era mio, pero yo lo conocí en un modesto café, el atendía pero no, no lucia como ahora con ese hermoso traje impecable que además parece carísimo, no el era tímido cada vez que se acercaba se ruborizaba y en apenas un hilo de voz me pidió la orden.
No era tan seguro como ahora que con soberbia baja de aquel auto no, no tenía problema con pasear de mi mano con un helado para los dos.
Es penoso aceptar que apenas podía darme ciertos gustos guardando lo restante para mi educación.
Pero no le importaba, todo lo compartíamos por que el era de buen corazón ese corazón que entonces era mio
-¡Que hermoso, pero si es como un ángel ! - la gente murmuraba mientras el ya había salido del auto.
Las chicas lo miran con envidia, los jóvenes con admiración y deseo.
Yo miro a lo lejos como comienza a avanzar hacia la entrada de aquella elegante fiesta, es hermoso aunque siempre lo fue, por un momento mira a la gente alrededor pero su vista no se detiene en mi, pasa de largo aunque me percate de un leve dolor en su mirada al verme.
El era mio y las noches en que hacíamos el amor eran interminables, nuestra cama era suficiente mi cuarto su palacio y mi amor toda su riqueza.
Yo era suyo y el era mio.
Ambos trabajamos doblando turnos estudiábamos tanto como podíamos, porque el soñaba con una casa en el campo.
Trabaje duro y comencé a pagar la casa que el quería pero no se lo dije, se lo diría al terminar de pagar curiosamente hoy estoy en camino a mi nuevo hogar.
Lo veo llegar a la entrada y le ceden el paso su hermosa sonrisa cautiva también a quienes ya están dentro de aquel salón, al fondo distingo el mas fino traje negro cuyo portador no es mas que el motivo de mi derrota.
Y aquel que era mio sigue su camino sin mirar atrás, avanza entre la ostentosa muchedumbre hasta aquel que lo espera.
Entró por el costado de aquel salón se que esta es mi despedida o mi última oportunidad.
Saco de mi maleta el traje y me escabulló al vestidor para cambiarme, mientras lo hago recuerdo ese día .
- Te amo Hyoga pero creo que no podre lograr mis sueños a tu lado y es momento de ver por mi -
Recordé como mientras mi rostro cambiaba, discretamente escondí el símbolo de mi amor eterno de nuevo en mi bolsillo, mientras tomabas tus cosas y salias de nuestro hogar, creí que te irías solo pero al mirar a la calle ya te esperaba ese ferrari.
Debería darme por vencido y dejarte vivir en paz seguro vives en una mansión mil veces mas grande que nuestro cuarto, pero si es así por que ese ápice de dolor al mirarme a los ojos, no quiero aceptarlo voy a jugar mi ultima carta y si no te dejare tranquilo.
Me acomodo el traje, el cual no es para entrar como invitado, no podría aparentarlo aunque quisiera, soy un mesero mas.
Logro camuflajearme entre los demás y tomando una bandeja le ofrezco una bebida a quien era mio.
Su rostro palidece un poco mas de lo habitual pero también se ruboriza.
- ¿Que estas haciendo aquí? -me dice simulando beber de su copa, sus dedos tiemblan sosteniendo el cristal.
-Vengo a llevarte conmigo a casa donde en verdad perteneces -
- Eso quedo en el pasado, estoy con Hades ahora - sigues bebiendo de tu copa y tus labios toman un color rosáceo.
El temblor de tu mano ha invadido tu cuerpo, estas excitado te conozco muy bien, te mueres de ganas de ser mio de nuevo.
Hades parece notar que he permanecido bastante a tu lado entonces terminas tu copa me agradeces y te retiras para estar a su lado, esto aun no termina..
Sigo repartiendo bebidas y bocadillos a lo largo del salón, pero sin perder de vista a Shun noto sus gestos y lo veo besar a Hades, no me molesta pues lo noto muy forzado, luego se pierde de su vista pero no de la mía, entró al baño es ahora o nunca.
Esta frente al lavamanos en realidad no hace nada solo se mira al espejo, observa como entro y cierro la puerta.
Ese temblor lo acompaña de nuevo.
Se gira y me mira a los ojos tomo su rostro y lo comienzo a besar, su respiración se agita su pecho late descontrolado intento abrazarlo pero comienza a forcejear.
- No Hyoga detente - empieza a empujarme con fuerza y yo me aferro mas a su espalda mientras mi lengua invade su boca acallando sus palabras.
Se resiste y yo pierdo la cabeza le desabrocho aquel traje que cede de inmediato, ya no se resiste ese era otro de sus muchos juegos, esta gimiendo aferrado a mi mientras beso su cuello y mi mano se hace cargo de su hombría, mis dedos resbalan llenos de su líquido preseminal, se entrega a mi de nuevo.
Me detengo para besarlo y el se encarga de liberar mi miembro de su prisión, solo mirarme lo hace gemir.
Nos masturbamos hay mucha excitación pero no sabemos por donde empezar, lo cargo y separo sus piernas lo comenzó a penetrar mientras el se sostiene del lavamanos.
-¿El te lo hace como yo? -
- ¿Has gemido en sus brazos como gimes en los míos?-
- Anda dímelo - se lo digo en un jadeo al oído.
Todo ese movimiento ha hecho caer mis pantalones hasta los tobillos y sigo embistiéndolo con fuerza, Shun se retuerce.
-No - responde en un murmullo
- No te escuche- digo abriendo mas sus piernas mientras veo mi miembro hundirse entre esas hermosas piernas.
- No, nadie me ha follado jamas como tu, nadie me ha hecho suyo como tu - lo dijo en un tono aun mas fuerte.
Inesperadamente empieza a sollozar mientras se abraza a mi.
- Te amo, perdoname - sus palabras de arrepentimiento me conmueven
-También te amo -
Mientras el me sigue abrazando continuó penetrandolo hasta que grita al tiempo que me derramo dentro de el.
Shun sabe que no podremos salir pues ya ha demorado mucho y Hades seguro nos espera afuera pronto vemos que el picaporte se sacude mientras unos golpes se oyen en la puerta.
- Shun sigueme - lo guió al ultimo cubículo y en una salida nada elegante nos escabullimos por una ventana para salir corriendo lejos de ahí.
En un modesto autobús tomando mi mano y descansando en mi hombro esta aquel hombre que sigue siendo mio.
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Un domingo cualquiera
General FictionUna recopilación de Shots que incluye a muchos personajes de Saint Seiya pero cuyos protagonistas principales son Hyoga y Shun en todos ellos.
