Infalible (parte 5)

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El resto de la semana fue de tensión para el rubio, su labor se había reducido a limpiar la casa y si llegaba a cocinar tenía que hacerlo para los tres, sin mencionar que la relación entre Shión y Dohko se había vuelto más estrecha.

Hyoga contaba las horas para que su aliado llegara pero al devolver el celular a Shión, no supo si se había vuelto a comunicar.

La estancia de Shión en Colombia estaba por finalizar y el rubio vio oportuno ser claro con su jefe, quién ya no le permitía tocarlo ni siquiera durante sus baños matutinos.

—Creo que ya no te soy necesario desde que Dohko llegó.

—Claro que lo eres, para mantener el orden en casa y ayudarme con algunas actividades.

Hyoga desvió la vista antes de proseguir

— No hablo de esas labores sino de lo que teníamos.... ese vínculo tan especial que nos unía.

Shión cerró el libro entre sus manos y manteniendo un tono serio y frío le respondió

— Tu te ofreciste a brindarme un desahogo sexual y yo simplemente accedí, de ningún modo se podría llamar vínculo, de hecho yo lo considero más como un trato.

Aquellas palabras fueron para el rubio como un balde de agua fría, era la primera vez que lo consideraban un mero gusto, a pesar del tiempo invertido no había logrado nada y su última esperanza era incierta.

—Si no necesitas nada más, me iré a mi habitación.

El rubio siguió de largo hasta el cuarto, una vez arriba escuchó la puerta abrirse y de nuevo esa voz que tanto le molestaba.

—¿Y que sigue ahora?

—Solo afinar unos detalles con los hombres que deje a cargo y tomare el primer vuelo a México rumbo a la riviera Maya.

—¿Tienes negocios ahí?

—Aún no pero me parece un excelente lugar para iniciar.

Dohko levantó la vista hacia el piso de arriba, pues había escuchado un par de pasos.

—¿Y llevarás contigo a tu cuidador?

—Es evidente que si

—Pero yo puedo cuidarte y además no pienso cobrarte, costeare mis gastos dando clases en donde realices tus negocios.

Estiró la mano para acariciar el rostro del otro y Shión la sostuvo sonriendo.

—No hay nada que quisiera más que eso, pero en algún momento tendría que hablar con mis hijos y temo la reacción del más joven.

—Vamos Shión, ya no son unos niños y además un adulto como tu no tiene porque recibir aprobación de nadie, estas a la cabeza de una empresa trasnacional, ¿como puedes verte como un corderito indefenso frente a tu hijo?

—No conoces a Shun, nadie era más apegado a su madre que él, no creo que pueda aceptarlo y yo no podría con su rechazo.

—Pero el deberá saberlo tarde o temprano y así esté en contra yo no pienso dejarte, mirame, aquí estoy a pesar de que nos separamos a costa de nuestros sentimientos y aunque no es bajo las circunstancias mas favorables esta oportunidad no pienso perderla.

Deje todo atrás en cuanto supe que podía encontrarte, ¿Qué eran un par de paises, si ya antes nos separó un continente entero?

Shión no podía dejar de verlo embelesado, Dohko no habia perdido esa determinación que lo había enamorado y ahora le daba fuerza para decidir.

Un domingo cualquieraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora