¡Feliz Navidad!

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La chica rubia se acerco a la enorme habitación donde vio a la pequeña peliceleste mirando por la ventana.

—¿Natassia que estas haciendo?

La niña volteo sonriente hacia la chica y con una dulce voz le respondió :

— Estoy pidiendo un deseo June.

—¿Y cual es tu deseo?

La niña negó con la cabeza mientras le explicaba.

— No puedo decirte o no se hará realidad.

— Es cierto– le sonrió la rubia – bueno se que tu deseo se hará realidad, ahora ven a la cama.

La niña se acostó y la rubia la cubrió mientras le cantaba una dulce canción con la que al poco tiempo la pequeña se durmió.

June acaricio los suaves cabellos color celeste de la niña mientras susurraba en voz baja

— Creo saber cual es tu deseo y sé que se hará realidad, confía pequeña en esta temporada cualquier tipo de milagro o deseo es posible.

June le beso la frente para después ir a la puerta y apagar la luz.

June bajo las escaleras hasta la recepción donde estaban sus compañeras Erii y Miho quienes ya exhaustas estaban listas para ir a sus hogares.

En unos cuantos minutos llego a su departamento, donde antes de ir a dormir pensó por un instante en Natassia, era una adorable niña y esperaba que fuera adoptada pronto.

A la mañana siguiente se levantó como de costumbre peino su cabello y lo amarro tras su nuca para ir de nuevo al orfanato.

Mientras iba en camino se encontró con su amigo Shun que parecía algo desanimado, esta conducta era inusual en el y fue por eso que ella se acerco a saludarlo.

— Muy buen día Shun.

— Muy buen día June, ¿vas al trabajo?

— Así es, mmm te ves un poco extraño ¿ocurre algo?

El peliverde suspiro, June era su amiga y apreciaba mucho su interés en ayudarlo, habían pasado años desde que ella le confesó sus sentimientos y ahora eran muy buenos amigos.

Volvió la vista a ella y tratando de sonreír le dijo :

— Sabes que Hyoga y yo tenemos dos años viviendo juntos, hace poco hemos pensado en adoptar un bebé.

— Eso es excelente ¿y que los detiene?

El rostro de Shun dejó de aparentar calma y mientras la voz se le comenzaba a quebrar continuó

—No nos permiten hacerlo por que somos hombres –trato de detener sus lágrimas pero no lo consiguió.

Ella lo abrazo con fuerza, le dolía mucho ver a su mejor amigo sufriendo por prejuicios sociales.

— Calma Shun todo va a estar bien, ¡oye se me ocurre algo! – dijo emocionada recordando a Natassia.

Shun seco sus lágrimas y la miro con la duda en la mirada.

— Olvide mencionarte que estoy trabajando con Miho y Erii en el orfanato, podríamos convencer a nuestro jefe de que les permita adoptar, ven esta tarde a las dos y si puedes trae a Hyoga contigo.

La rubia reviso su reloj esa charla la había retrasado un poco, así que se alejo sonriendo.

— Gracias June, eres una gran amiga. – dijo en voz alta mientras la veía apresurarse rumbo hacia su trabajo.

Un domingo cualquieraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora